Sera Huertas: «La educación ambiental nos puede ayudar a evitar nuevas crisis sanitarias»

El educador ambiental Sera Huertas en la Serra Calderona. Foto: Adriana Huertas Rozalén.

PASEO EN EL BOTÀNIC CON...

Sera Huertas: «La iniciativa #EA26 ha dado visibilidad a la educación ambiental en las redes sociales y en la agenda política»

Conmemoramos el Día Mundial de la Educación Ambiental, el 26 de enero, invitando a hacer una paseo por el Jardí Botànic aSera Huertas, una de las personas más activas en este ámbito en el territorio valenciano. A pesar de ser ingeniero técnico agrícola, el mundo laboral lo llevó hasta la educación ambiental. Desde 2000 pertenece al equipo del Centro de Educación Ambiental de la Comunidad Valenciana (CEACV), dependiente del Gobierno autonómico y enclavado en el Marjal de los Moros de Sagunt, en la Alqueria dels Frares. Es miembro del colectivo #EA26, que trabaja para dar protagonismo a la educación ambiental en las redes sociales y ha participado en varias iniciativas como, por ejemplo, formar parte del equipo de ponentes del The Climate Project de Al Gore en el territorio español o el proyecto Inspírate, que trabaja con personas con discapacidad intelectual para abrir oportunidades de ocupación verde real. También promovió la fundación de la Asociación Valenciana de Educadoras Ambientales (AVEDAM) ahora hace seis años.

Por seguridad, teniendo en cuenta la pandemia por Covid-19, decidimos hacer un paseo deslocalizado del Jardí Botànic de la Universitat de València y Sera Huertas elige un sendero del Parque Natural de la Sierra *Calderona para hacer la entrevista.

Qué espacio natural has elegido para este paseo virtual?

El entorno del Monasterio de Santo Espíritu en Gilet, desde donde salen muchas rutas, por ejemplo, el ascenso a la cruz, en la Sierra Calderona.

Es una zona de alto valor en biodiversidad y paisaje y muy accesible desde el cordón urbano de la ciudad de València, incluso, mucho menos conocido de lo que pensamos.

Sera Huertas en el paraje de Santo Espíritu de Gilet. Foto: Adriana Huertas Rozalén.

En el Jardí Botànic, ¿dónde habríamos conversado?

En primer lugar, tengo que reconocer que soy un gran amante de la ciudad y del Botànic me gusta su conjunto, disfrutar de cualquier paseo, no podría elegir un lugar en concreto. Pero aunque os sorprenda, también, me gustaría destacar el entramado de calles y la vida del barrio, entre ellos, el comercio local y los tradicionales hornos de la zona. El Jardí Botànic es un ejemplo de convivencia de ciudad y naturaleza.

Desde el CEACV también tienes una relación professional con el Botànic…

Entre otros, colaboramos con el Gabinete de Didáctica en el proyecto Inspírate, cuyo objetivo principal es formar personas con discapacidad intelectual en educación ambiental para favorecer su desarrollo. Es una iniciativa muy interesante que llevamos a cabo con el Patronato Francisco Esteve de Paterna, el Ayuntamiento de Quart de Poblet y Plena Inclusión, una federación de asociaciones de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo y sus familias de la Comunidad Valenciana.

Celebramos hoy el Día Mundial de la Educación Ambiental en plena tercera la de la pandemia por Covid-19. ¿Cuál es el mensaje fundamental de este año?

 

Dos mensajes: desde y para la educación ambiental. El primero de ellos, desde la educación ambiental, tenemos que destacar que esta crisis sanitaria da importancia a la idea del ecosistema, porque todos estamos conectados. Dependemos los unos de los otros. Nos ha hecho ver que todas las agresiones que hacemos a la biodiversidad se vuelven contra el ser humano. Un ejemplo son los casos de zoonosis, por eso, la educación para la sostenibilidad nos puede ayudar a evitar nuevas crisis sanitarias. En segundo lugar, para la educación ambiental, recordar que estamos en un momento clave como sector, arrancando en la transición ecológica, donde debemos ser un pilar fundamental. Nos tenemos que hacer valer, pero, a la vez, también estamos en un momento crítico porque la crisis económica afecta en gran medida los equipamientos y las empresas. A pesar de esto, hay que destacar la clarísima apuesta de la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica, puesto que el nuevo Plan Integral de Residuos (PIR) ya está generando empleo en educación ambiental.

El educador ambiental forma parte del equip del CEACV. Foto: Adriana Huertas Rozalén.

¿Qué acciones ha organizado el CEACV para esta conmemoración?

Nuestro trabajo es constante, pero hemos propuesto una campaña en redes sociales para invitar a entidades, empresas, profesionales, etc, a compartir sus experiencias. Una ventana más. También tenemos un programa de webinars sobre residuos y educación ambiental.

Para ti, ¿cuáles son los ejes principales?

Pienso que podríamos destacar cinco: la Guía de Acción para la Educación Ambiental presentada en 2018 –la cual no se pudo aprobar como estrategia; el programa de actividades educativas para centros escolares –paralizado por la Covid-19-, la formación, cada vez más en formato en línea, el plan de acción contra la emergencia climática, donde estamos impulsado el programa Comprometidos para calcular la huella en carbono, por ejemplo, en colaboración con la Fundación Turisme València y, por último, la creación de redes con varias entidades, como, por ejemplo, los Cefires, los centros de formación de profesorado de la Conselleria de Educación, Cultura y Deporte. También señalaría que el CEACV ya es un equipamiento de referencia a nivel estatal y, actualmente, con un denominador común en la educación ambiental, está altamente feminizado, desde la consellera, Mireia Mollà, a nuestra directora, Anna Pons, pasando por la secretaria autonómica, Paula Tuzón, y la directora general, Celsa Monrós. No tengo ninguna duda que este hecho influye en el actual impulso del CEACV.

¿Qué retos tiene la educación ambiental en el territorio valenciano?

Nos diferencia una cuestión clarísima, estamos al ámbito mediterráneo, epicentro del cambio climático y donde tendríamos que trabajar mucho más intensamente en adaptación. Me da la sensación que hablamos más de mitigación, cuando procesos como, por ejemplo, la desertificación están tan avanzados que son casi irreversibles y hace falta que nos adaptemos cuanto antes. Tenemos otros desafíos, como la prueba de carga del sector, con la demanda de profesionales en educación ambiental por parte de los municipios. Y, por último, subrayaría que tendríamos que consolidarnos como colectivo, fortalecer nuestra masa crítica y lucha como profesión.

¿En qué consiste la iniciativa #EA26?

Se creó en 2014. La energía, generosidad y empatía de tres personas lo hizo posible: Dani Rodrigo, Josechu Ferreras y Sonia Calvo. El reto era dar visibilidad a la educación ambiental en las redes sociales, porque consideraron que era un territorio todavía virgen para el sector. Estamos muy satisfechos porque hemos conseguido ampliamente el objetivo inicial. ECODES acaba de presentar su segundo informe del Observatorio de la Comunicación del Cambio Climático y en Twitter, el tema más tratado es la educación ambiental. También ha sido muy enriquecedor unir muchos profesionales y establecer vínculos, por ejemplo, con América del Sur, en Ecuador están replicando la campaña. Y hay una cuestión no tan visible, pero muy relevante: hacemos lobby y establecemos vínculos con administraciones, partidos políticos, que ya nos consideran como interlocutores a la hora de la tramitación de normas que afectan la sostenibilidad. Es una de nuestras fortalezas gracias a #EA26.

Huertas, en el paseo por la Sierra Calderona. Foto: Adriana Huertas Rozalén.

Qué te apasiona de este ámbito…

Ser útil. Poder compartir conocimientos y recursos. Considero que no soy experto en casi nada, pero soy bueno en recopilar información, estar al día en la materia que nos ocupa y poder ayudar. Mi trabajo en el CEACV me permite colaborar con docentes, profesionales de la educación ambiental, técnicos de administraciones públicas…, a los que facilito ideas, recursos, materiales actualizados y de los que es un lujo recibir respuesta.

Cuando te conocí, en una mesa redonda en La Nau de la Universitat de València, aseguraste que cuando ves una pizarra no puedes dejar de…

De dar una clase, un taller, una conferencia. Me encanta porque es un privilegio y porque soy yo el primero que aprendo ya que, previamente, tengo que ordenar las ideas y los conocimientos que quiero transmitir. Con la pizarra tengo una relación más natural, me gusta el contacto con las personas, de hecho, soy poco digital y estos tiempos de pandemia y confinamientos encuentro echo mucho de menos la relación personal de proximidad.

¿Un sueño para la educación para la sostenibilidad?

Uno muy claro, el leit motiv de mi activismo y mi implicación en #EA26, es que toda aquella persona que se quiera dedicar a la educación ambiental lo pueda hacer dignamente. Formar parte del equipo del CEACV es un privilegio y me siento afortunado. Por este motivo, pienso que tengo que trabajar para que otras personas puedan tener la oportunidad de desarrollarse profesionalmente como he hecho yo. Hay que apoyar a la iniciativa privada del sector, que con su compromiso y tenacidad, ha mantenido durante décadas equipamientos y empresas de educación ambiental en la Comunitat Valenciana.

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Periodista ambiental y científica en Cultura y Comunicació del Jardí Botànic. Universitat de València
Compagino mi labor periodística con la docencia en el Departamento de Ciencias de la Comunicación de la Universitat Jaume I y en el Máster de Comunicación Científica de la Universitat Pompeu Fabra. Investigo en #sostenibilidad #ODS #cambioclimático #narrativastransmedia desde el grupo ITACA-UJI y como asociada al BC3. Soy miembro del Living Lab Planeta Debug de videojuegos, cambio climático y arte de la UJI y la Fundación Carasso.

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