Educación ambiental Planeta sostenible

20 Oct 2025

Tiempos difíciles para el nacimiento de un huerto

Ya hace tiempo que nos dimos cuenta de que en cualquier espacio en el que conviven personas, pero quizá más en las ciudades grandes, cobran una gran importancia los entornos colaborativos asociados a la naturaleza. Porque en las ciudades muchas veces faltan ambas cosas, contacto y verde. Sin embargo, conseguir este contexto no suele ser fácil ni aparece de forma espontánea. En espores os contamos la historia de del barrio de Orriols y del objetivo que perseguían, que no era abstracto sino muy concreto, un huerto.


Esta historia tiene su comienzo en el 2021, año que sería recibido con un orden mundial impactado por la incertidumbre y muchas preguntas sin resolver a causa del coronavirus de 2019 (COVID-19). Atrás quedaban los estados de alarma, las medidas de cuarentena para aminorar el riesgo de contagio, los aplausos solidarios en los balcones, las vacunas y la socialización a través de las pantallas, y todo ello acompañado por el silencio en las calles, la mejora en la calidad del aire y el canto coral de los pájaros en la ciudad. 

En este escenario, nuestro país se preparaba para vivir la llamada nueva normalidad, cumpliendo las normas de obligado distanciamiento social y el uso de mascarillas. Mientras tanto, en el barrio valenciano de Los Orriols, un antiguo poblado con alquerías y una larga tradición agrícola y obrera, convertido con el paso del tiempo en una de las zonas más densamente pobladas e integradas en la ciudad, un grupo liderado por la Asociación Orriols Convive, y formado por vecinos, vecinas y miembros de otras asociaciones, se reunía con la idea de retomar la cotidianidad, espantar los miedos causados por la pandemia y compartir más tiempo al aire libre rodeados de naturaleza. 

Tras varias asambleas, se valoró la importancia de tener un espacio verde comunitario del cual se carecía. Fue este el germen de la idea de un huerto para el disfrute del ocio saludable en familia, el cultivo para el autoconsumo, el fomento de valores medioambientales, la protección del paisaje urbano y el desarrollo sostenible dentro de la ciudad.  En consecuencia, en otoño de ese mismo año se realizaba la primera concentración ante los organismos competentes del Ayuntamiento de Valencia reivindicando el huerto para Orriols, a la vez que se realizaba la ocupación de un descampado abandonado de menos de 200 metros cuadrados y de utilidad pública ubicado en la calle Motilla del Palancar. 


Desde ese entonces han pasado cuatro años en los que el tejido asociativo y vecinal no ha dado marcha atrás, congregándose en asambleas y concentraciones, a la vez que abría las puertas al diálogo proponiendo la conformación de las mesas interconcejalías como medida para abordar la situación de abandono estructural de Orriols. Un abandono fruto del los cambios políticos, entre un gobierno saliente y otro entrante, que muchas veces acaba en una inacción que deja de lado la atención de las necesidades del barrio, entre ellas la zona del huerto urbano. 



Así, conforme pasaba el tiempo se solicitaba a la Administación la información acerca de los recursos del proyecto Renaturalització València, aprobado con los fondos europeos del Plan para la Recuperación, Transformación y Resiliencia Next Generation, que destinaba una partida para el huerto de Orriols. Por otra parte, en el huerto se celebraba con optimismo el galardón València Capital Verde Europea 2024, concedido a la ciudad por la Comisión Europea por su compromiso con la ecología y la sostenibilidad urbanas, las políticas públicas sostenibles y el fomento de la biodiversidad.

Sin embargo, no todo han sido buenas noticias verdes para la Comunidad Valenciana, pues ese mismo año el 29 de octubre se viviría una de las mayores tragedias de la historia causada por una DANA, acontecimiento que afectaría a muchas personas del barrio por la cercanía con quienes habían sufrido directamente el desastre. Igualmente, entre el grupo participante del huerto se hizo necesario reflexionar acerca de la vulnerabilidad a la que está expuesta el ser humano cuando no se respetan los ritmos y los espacios de la naturaleza y, contrariamente, se avanza por un crecimiento urbanístico trepidante, se abandona la infraestructura de cultivo en las zonas rurales y se niegan las consecuencias del calentamiento global.


Activismo medioambiental: una pedagogía de aprendizaje en el huerto

Los avances del trabajo en el huerto continuaban encaminados al desarrollo de actividades pedagógicas entre los niños y niñas de los centros educativos y programas de ocio y tiempo libre de las asociaciones de Orriols, quienes, al tiempo que recibían formación en temas relacionados con la siembra y la recolección de productos de temporada, también disfrutaban en la realización del mural  Colores al Huerto orientado por el artista Eduardo Rojas Lizano. Así, poco a poco se iría fortaleciendo el compromiso con el activismo medioambiental, y el cuidado y protección de los recursos naturales indispensables a nivel barrial, local y global.

Gracias a las alianzas con otras entidades, el huerto también ha servido de excusa para convocar encuentros deportivos intergeneracionales, talleres de dibujo, diálogos abiertos con los huertos de Malilla, el Espai Verd Benicalap, y CSOA L’Horta, para conocer el relato de su gestión, mantenimiento, problemas y satisfacciones. Así mismo, se han organizado excursiones a otros espacios verdes en la ciudad, como los huertos de la Malvarrosa y la Botja en Velluters, y la visita al Jardín Botánico de la Universidad de València con taller incluido del uso de plantas aromáticas.

Epílogo de esta historia

Este verano del 2025, además de ser uno de los más cálidos y de registrar treinta y tres días bajo ola de calor, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), también llegaba con la esperada noticia de la aprobación definitiva del huerto urbano para Orriols. La adjudicación consta de un terreno con una superficie aproximada de 3.000 m² ubicado en las calles de la Diputada Clara Campoamor, Alfahuir y Peñíscola.

El plazo estimado de ejecución es de seis meses y contará con instalación de redes de saneamiento, abastecimiento, alumbrado público y riego. Además de la superficie cultivable, también se construirán vestuarios, almacén, aseos y una zona común para el descanso y el esparcimiento. 

De esta forma, el vecindario y las entidades de Orriols están más cerca de hacer realidad el huerto para el barrio y se convierten en un referente de trabajo en red para afrontar los desafíos, haciendo acopio de la resiliencia colectiva para trasferir el legado del cuidado medioambiental, social y sostenible del planeta a las actuales y nuevas generaciones.


Nota de agradecimiento especial a la Asociación Orriols Convive por haber mantenido viva la fuerza e ilusión entre el tejido asociativo
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Más información: www.orriolsconvive.com
@eduardorojaslizano

Área de medioambiente, desarrollo sostenible y economía circular. Associació de Cooperació al Desenvolupament Infàncies i Dones del Món.
Desde nuestra entidad entendemos la urgencia de crear espacios efectivos para analizar las causas, consecuencias y estrategias que, desde los diferentes proyectos políticos estatales, universos culturales e intereses sociales, contribuyen con sus acciones a garantizar un entorno sostenible y equitativo.
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