Lecturas Plantas

27 Nov 2021

‘Una flor en el asfalto’, la entrañable oda a las hierbas urbanas

¿Imagináis lo que piensan de nosotros las plantas que crecen libremente en cualquier rincón de la calle? Las mal conocidas como "malas hierbas" son las protagonistas de 'Una flor en el asfalto', de la ilustradora Raquel Aparicio y del especialista en plantas y divulgador Eduardo Barba. Un impecable trabajo de edición a cargo de la editorial Tres Hermanas, en el que las propias plantas nos cuentan su historia y reivindican su importancia de forma amena y divertida.

“Me he extendido por tantos sitios que ya ni los recuerdo ¿Sabéis cómo llegué a las islas británicas? Pues se cree que mis semillas iban ocultas en algunas esculturas de mármol que se llevaron desde Italia hasta Oxford ¡Me fascina el arte!”

Así habla de sí misma la cimbalaria (Cymbalaria muralis) en el libro Una flor en el asfalto. Una hierba que sabe que es bella y lo manifiesta sin pudor, porque dice que no le gusta la falsa modestia. Parece que Eduardo Barba, a quien también le fascina el arte, sabe apreciar esa belleza, porque en más de una ocasión ha reconocido que la cimbalaria es una de sus hierbas favoritas o, posiblemente, su favorita.

Hierbas urbanas algo deslenguadas

La cimbalaria está acompañada de otras 49 hierbas urbanas que aparecen en Una flor en el asfalto. La vida de las hierbas urbanas contada por ellas mismas, el libro de Eduardo Barba (textos) y Raquel Aparicio (ilustraciones), con prólogo de Gilles Clément, que salió a la venta el pasado mes de septiembre.

El ombligo de Venus (Umbilicus rupestris).Imagen: Una flor en el asfalto, de Eduardo Barba (textos) y Raquel Aparicio (ilustración)

Como es lógico, no han podido incluir todas las plantas, porque son muchas, pero sí han seleccionado las 50 especies más extendidas, que en un 90% crecen de forma espontánea en calles, muros, parques y descampados de pueblos y ciudades. Raquel, con sus bellísimos dibujos pintados con témpera y acuarela, ha puesto cara a unas hierbas urbanas a las que Eduardo les ha otorgado el don de expresarse con gran elocuencia, cierta ironía y mucha gracia.

La idea de publicar este libro se gestó en la cuarentena por la pandemia, una primavera en la que las calles se poblaron de esas hierbas urbanas que nadie alteró y que después sorprendieron a los ciudadanos por su belleza o, simplemente, porque nunca se habían dado cuenta de la vegetación que crecía en su ciudad. Durante el confinamiento, Eduardo se conectaba con el exterior a través de videoconferencias en Instagram, donde repartía generosamente consejos sobre el cuidado de las plantas, algo que le permitió seguir de algún modo en contacto con ellas. En ese entorno virtual fue donde Raquel contactó con Eduardo y, posteriormente, le propuso su idea sobre la publicación de un libro que hablara de esas hierbas callejeras que tanto le habían cautivado en esos días cuando las veía crecer en las calles vacías.

Cardo (Carduus tenuifolius). Imagen: Una flor en el asfalto, de Eduardo Barba (textos) y Raquel Aparicio (ilustración).

Una flor en el asfalto no es el clásico libro de consulta de plantas, de hecho, no era eso lo que perseguían sus autores: “el objetivo no era hacer una guía al uso, sino un álbum de familia más emocional, con diálogos muy callejeros”. El resultado es un libro donde las plantas hablan con gran desenvoltura, cada una de ellas con su personalidad o, como diría Raquel Aparicio, su “plantalidad”. Son plantas acostumbradas a crecer en suelos empobrecidos y sobrevivir en entornos urbanos hostiles, que gracias a Eduardo se vuelven parlantes para poder contarnos su vida, presumir de sus virtudes y, cuando es necesario, leernos la cartilla por no saber apreciarlas ni respetarlas. “Las plantas se quejan de que no las atendemos, pero también de que somos nosotros los que colonizamos y contaminamos” dice Eduardo Barba.

Diente de león (Taraxacum officinale). Imagen: Una flor en el asfalto, de Eduardo Barba (textos) y Raquel Aparicio (ilustración).

En la descripción botánica de estas hierbas parlantes hay guiños a la relación de las plantas con la historia, el arte, la música o el cine. Su discurso a veces viene cargado de cierta pedantería, eso sí, con mucha gracejo, como la del cardo corredor: “Pero Durero también gustaba de mi cuerpecillo pinchudo… si no, no tenéis más que mirar su autorretrato de 1493 para verme entre sus manos. ¡Qué suerte tuvo de poder compartir su presencia conmigo!”.

Belleza y otros valores de las hierbas urbanas

“Luzco unas hojas de un bello tono glauco muy divididas, un poco al estilo de la zanahoria o del perejil. Hay gente, gentuza, que las ha probado para catar su sabor. Dicen que saben amargas y un poco salinas. Puede que se deba a Lolita, la perrita del tercero, que siempre que pasa por mi esquina le gusta regarme” Fumaria (Fumaria officinalis). Lolita no es un invento, es una perrita que conoce bien Eduardo que se ha colado en la narración porque, al fin y al cabo, interactúa en ese paisaje urbano y, más concretamente, sobre la fumaria de esa esquina.
Manzanilla loca (Anacyclus clavatus). Imagen: Una flor en el asfalto, de Eduardo Barba (textos) y Raquel Aparicio (ilustración).

También aparece en el libro la verónica, una hierba que vemos crecer en todas las praderas y cuyas diminutas flores azules Eduardo nos recomienda mirar en sombra, porque es así como destacan. “Si os habéis fijado bien, mi flor es muy linda. Está feo que yo lo diga, pero no me podréis negar que es cierto. Los azules son una delicia, vivos y luminosos. Incluso tengo unos ligerísimos toques violeta. La garganta de mi flor es blanca, muy llamativa; es hacia ella donde se dirigen mis guías de néctar” Verónica (Veronica persica)

En realidad, la razón de ser de este libro es destacar todos los valores que podemos atribuir a las plantas que crecen espontáneas en cualquier rincón de la ciudad, como su belleza y capacidad de crear pequeños jardines urbanos llenos de inspiración para los jardineros. Pero, más allá de su valor ornamental, Eduardo quiso destacar la importancia para los ecosistemas urbanos de esas hierbas que crecen silvestres en alcorques, borduras, muros y grietas, convirtiéndose en reservorios que atraen a una fauna auxiliar que incluye polinizadores y especies capaces de combatir plagas en el arbolado y parques urbanos. “Soy un recurso indispensable para muchos insectos de la ciudad. Abejorros y abejas melíferas buscan con auténtico deseo mi néctar y polen, me adoran. Ellos me necesitan, y yo a ellos” Trébol blanco (Trifolium repens).

Uva de gato (Sedum album). Imagen: Una flor en el asfalto,de Eduardo Barba (textos) y Raquel Aparicio (ilustración)

Eduardo Barba ha escrito cada una de las descripciones de estas plantas con la intención de que lleguen a cuantas más personas mejor, lo que significa, según sus propias palabras, que su público objetivo abarca desde una chavala de 12 años, que se está iniciando en el mundo de la ciencia, hasta un botánico de 99, que posiblemente pueda encontrar algo que desconozca. Un libro delicioso que no es necesario leer de un tirón, porque nos permite ir “de flor en flor” y saborearlo con calma, al tiempo que identificamos el nombre de esa planta que tantas veces nos hemos encontrado creciendo en un bordillo y cuyo nombre desconocíamos.

Izquierda: Eduardo Barba. Derecha: Raquel Aparicio. Imágenes: Editorial Tres Hermanas

Una Flor en el asfalto. La vida de las hierbas urbanas contada por ellas mismas.
Editorial Tres Hermanas (Colección Clepsidra).

ISBN: 978-84-122911-5-5

Autores: Eduardo Barba (Textos)
Jardinero, paisajista, profesor de jardinería e investigador botánico en obras de arte. Su anterior libro, El Jardín del Prado, un delicioso recorrido por las obras maestras del Museo del Prado a través de la flora que aparece en ellas, ya va por su séptima edición.

Raquel Aparicio (Ilustraciones)
Ilustradora profesional que, desde el año 2006, ha ilustrado para revistas, libros, moda y publicidad. Sus obras han sido publicadas en España, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Australia, Indonesia, Corea y otros tantos países.

María José Holguín, editora y autora del blog.
Desde 2011 comparto contenidos sobre plantas, jardines y vida verde, que combino con fotografía y arte en el jardín. Vivo en Valencia, donde he sido viverista durante 17 años, y estoy licenciada en Publicidad en la Facultad de C. de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.
extern Colaborador externo

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