La botánica, una ciencia en evolución

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Detalle de flor bajo lupa./ Pixabay

“La botánica no es una ciencia en extinción, sino que está en evolución y expansión”. La investigadora del Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC) Begoña García realizó esta afirmación durante la sesión Botánica desde el Sofá organizada, con motivo de la Semana de la Ciencia de 2020, por el Jardí Botànic de la Universitat de València. En el diálogo sobre el futuro de la rama de la biología encargada del estudio de las plantas participaron Gonzalo Nieto Feliner, investigador del Real Jardín Botánico (CSIC) y el catedrático de la Universidad de Almería Juan Mota, quien coordinó el debate celebrado en formato virtual a causa de la Covid-19 y al que se conectaron más de 250 personas.

Begoña García en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

El artículo de opinión publicado recientemente en Trends in Plant Science, titulado The End of the Botany, planteaba una profunda reflexión sobre la situación actual de la botánica, una especialidad clásica de los estudios de ciencias naturales. Su erosión se materializa, según los autores, en varios ámbitos como, por ejemplo, la dificultad creciente de los biólogos para reconocer plantas en el medio natural, el decrecimiento de estudiantado, de facultades, de departamentos, de propuestas de formación complementarias e, incluso, las dificultades para conservar los herbarios, las colecciones científicas de plantas y referencia fundamental de cualquier estudio botánico.

Gonzalo Nieto destacó una de las claves de la botánica en el horizonte próximo: “Es importante avanzar en el conocimiento básico de la biodiversidad y, por ello, hay que hacer trabajo de colecciones para describir plantas, porque son recursos muy valiosos”. Aun así, Nieto señaló las dificultades y otras trabas para describir especies, como lo demuestra la estimación de que el 25% tarda más de 50 años en conseguir una descripción y se quedan esperando en las estanterías de los herbarios. Sin embargo, el investigador del Real Jardín Botánico, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), considera que esta vertiente botánica clásica es mucho más acuciante en las regiones tropicales que en otras de Asia, Norteamérica o Europa, donde los botánicos deberán “adaptarse a visiones diferentes, más aplicadas, atendiendo varias facetas del conocimiento de las plantas”.

Gonzalo Nieto en la región Guelmim del sur de Marruecos.

Las intervenciones en el diálogo Botánica desde el sofá insistieron en la relevancia de esta ciencia en varios ámbitos del conocimiento, entre ellos, el estudio de cambio climático. En este sentido, Juan Mota subrayó el creciente interés de las líneas de investigación actuales “para analizar el calentamiento global a través de la fenología en especies de colecciones de los herbarios o la contaminación por el estudio foliar”. Aun así, lamentaba: “Las reticencias para financiar este tipo de proyectos porque son más valorados para conseguir recursos económicos aquellos que comportan la utilización de aparatos de alta tecnología”.

Aliadas para el estudio del cambio climático

“Es necesario revalorizar los herbarios, la investigación profunda que demuestre su valor; apostar por una botánica más integrativa”, apuntaba Gonzalo Nieto, para remontar “la decadencia de la botánica en entornos académicos”. Y en entornos de investigación, como añadía Begoña García, del CSIC, “reivindicar el trabajo de campo, por el tiempo y el esfuerzo que cuesta la recolección, para dar valor a las colecciones. A menudo, la gente joven está acostumbrada a gestionar bases de datos, a usar herramientas técnicas, pero presenta una gran carencia en experiencia de identificación en el medio natural”.

Más allá del reconocimiento de plantas

La investigadora del Instituto Pirenaico de Ecología puso como ejemplo la diversidad de material relativo al mundo vegetal, como es el caso de la APP PlantNet, herramienta de ciencia ciudadana que permite la identificación de una planta a la vez que guarda georeferenciada la localización de la observación, sumándola a una gran base de datos mundial de acceso libre. La científica apostó para encontrar un equilibrio entre el uso de los materiales depositados a las colecciones científicas, entre otros, los herbarios, y las nuevas herramientas moleculares o digitales para avanzar en el conocimiento de la diversidad vegetal.

Juan Mota a Austràlia occidental, prop de Cue.

“Tenemos que perder el papel de meros identificadores de especies para centrarnos en la generación de conocimiento botánico”, en opinión de Gonzalo Nieto, quien estima que hay que fomentar el conocimiento en «los estudios de plantas sistemáticos y evolutivos». Paralelamente, Juan Mota se refería que, de alguna manera, la botánica “sufre una pérdida de pujanza a medida que se reforman los planes de estudios por su fragmentación en varios ámbitos científicos, como la farmacia, las ingenierías o las ciencias naturales”.

El potencial de la ciencia ciutadana

Begoña García insistía en la perspectiva de la evolución de la botánica: “Finalmente, no habrá suficientes biólogos para hacer los inventarios de biodiversidad, nos estamos transformando. Así, cada vez más la identificación se plantea mediante la ciencia ciudadana”. En el caso de las especies invasoras -cuya expansión necesita una atención urgente, por sus consecuencias negativas sobre los ecosistemas y la biodiversidad autóctonos- “la velocidad de la prospección sistemática es básica y, por eso, son fundamentales actores como los agentes medioambientales o el público en general como colaboradores”, concluye la científica del CSIC. Nieto añadió que además de la implicación ciudadana “hacen falta acciones decididas de apoyo político como la iniciativa Planetary Biodiversity Inventory”.

Sesión de la Botànica des del Sofà virtual con Gonzalo Nieto, Juan Mota y Begoña García.

El diálogo Botánica desde el Sofá – intervinieron los catedráticos de botánica de la Universitat de València Josep Antoni Rosselló i Eva Barreno, entre otros- concluyó con una reflexión sobre el futuro de los jardines botánicos. Los ponentes coincidieron en la necesidad que estos espacios se reinventan en el actual contexto fomentando sus vertientes de investigación, conservación y educación. Por su parte, el director del Jardín Botánico de la Universitat de València, Jaime Güemes, resaltó también la relevancia de la innovación en la divulgación científica de la botánica.

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Periodista ambiental y científica en Cultura y Comunicació del Jardí Botànic. Universitat de València
Compagino mi labor periodística con la docencia en el Departamento de Ciencias de la Comunicación de la Universitat Jaume I y en el Máster de Comunicación Científica de la Universitat Pompeu Fabra. Investigo en #sostenibilidad #ODS #cambioclimático #narrativastransmedia desde el grupo ITACA-UJI y como asociada al BC3. Soy miembro del Living Lab Planeta Debug de videojuegos, cambio climático y arte de la UJI y la Fundación Carasso.

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