Conservación

14 Feb 2015

El escarabajo que comía pinos

Hablamos de una nueva plaga que amenaza a los pinares valencianos. Un escarabajo perforador que pone en peligro nuestros bosques. Tomicus destruens siempre ha estado en nuestros ecosistemas, ¿por qué es ahora más peligroso que nunca?

Hace un tiempo hablamos en Espores de cómo podría afectar el cambio climático a las diferentes especies de pino. Hoy hablamos de un otra fotco de amenaza, Tomicus destruens, un escarabajo perforador autóctono que en los últimos años se ha convertido en una plaga peligrosa para nuestros bosques.

 

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Pinos, ¿a punto de desaparecer de nuestro paisaje? Haz clic para leer el artículo de Espores

 

¿Sabemos qué es una plaga? A menudo asociamos la proliferación de algún insecto con el concepto de plaga pero no siempre es así. Sin humanos no habría plagas, no porque las causemos nosotros sino porque es a nosotros y a nuestras actividades a quienes perjudican: la industria de la madera y la resina, además de la reducción del valor paisajístico de las zonas afectadas.

 

Un escarabajo como cualquier otro
Tomicus destruens ha sido un habitante discreto de nuestros bosques hasta que su actividad ha empezado a perjudicarnos. Es un coleóptero de la familia Scolytidae, el adulto (imago) alcanza de 4 a 4,5 mm de longitud. La cabeza y tórax son de color negro, los élitros (par anterior de alas endurecidas), son de color castaño, igual que las patas.

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Tomicus destruens. Imagen de Udo Schmidt

Cada pareja realiza una galería rectilínea y vertical bajo la corteza de los troncos y ramas de los pinos donde la hembra pone los huevos. Estas galerías se localizan fácilmente por los grumos de resina de las entradas. Cuando la temperatura es adecuada nacen las larvas que perforan galerías perpendiculares a las maternas.

 

Acabado el desarrollo de las larvas, realizan una cámara de pupación en la corteza del árbol y terminada la transformación salen al exterior a través de un orificio que agujerea la corteza. Los nuevos insectos adultos suben a las copas del árboles donde perforan la medula de las ramas terminales para alimentarse y madurar sexualmente. Su actividad perjudica la circulación de la savia por el árbol y provocando la muerte del pino.

 

Hay un otra especie, Tomicus piniperda, morfológicamente idéntica a Tomicus destruens, pero vive en ecosistemas más fríos y entra en hibernación mientras que la especie que nos ocupa, al ser propia de climas más cálidos y suaves, no descansa nunca.

 

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Resina. Imagen de Manel

 

Este factor, sumado a la severa sequía que sufrimos, parecen ser las causas del aumento de la intensidad de la actividad. En ausencia de lluvia los árboles generan menos cantidad de resina y el escarabajo lo tiene todo mucho más fácil: la resina es una defensa del pino frente al ataque de este perforador que queda enganchado por las patas cuando intenta perforar la corteza.

 

¿Qué hacer?
Pero, desde la Generalitat Valenciana se impulsan un serie de actuaciones para mitigar los efectos negativos de la sequía sobre los pinares. El pasado 3 de noviembre la Consejería de Infraestructuras, Territorio y Medio ambiente publicó el orden ordre 25/2014 por la cual se hacen públicas las zonas de la Comunidad Valenciana en las que se declara como plaga la presencia de insectos perforadores que afectan a los pinares y se establece la obligatoriedad de su tratamiento.

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©Copyright 2013, Generalitat Valenciana

 

El tratamiento de la plaga consiste en descortezar los pinos afectados y retirar los restos muertos o ejemplares moribundos de pino mientras el coleóptero permanece en el interior. Instalación de puntos cebo con fragmentos de árbol sano para atraer los escarabajos que se tienen que reponer y destruir cada dos semanas y trampas de kairomonas que atraen al tomicus.

 

Por último: aquellos propietarios particulares de los municipios incluidos en el Ordre 25/2014, el control de los focos de plaga de los cuales se considera prioritario, no necesitan autorización para talar los pinos muertos o afectados por la plaga, pero tienen que entregar previamente el impreso de comunicación al ayuntamiento correspondiente.

 

Sabremos más pero más adelante

Este repunte de la plaga no tiene precedentes. Entre 1995 y 1996 el escarabajo aumentó la población y la actividad pero nunca había logrado la gravedad actual. La alarma se disparó a principios de octubre del pasado año (2014) a la sierra de la ermita de la Magdalena en Castelló y hasta esa fecha más de 90 poblaciones de las tres provincias valencianas estaban afectadas.

 

Ermita de la Magdalena y Castell Vell al fondo. Castellón

Ermita de la Magdalena, Castelló. Imagen de Wikipedia

 

En la campaña 2014/2015 más de 30 términos municipales están obligados a tomar medidas frente a la sequía y la actuación de estos perforadores. Veremos a lo largo del año cómo ha sido la evolución de esta plaga que no se ha hecho mucho eco en los medios de comunicación.

 

La plaga de Tomicus destruens nos recuerda la importancia de la biodiversidad. Los ecosistemas ricos en especies son menos vulnerables a las plagas pero el aprovechamiento del medio natural a largo plazo es nuestra gran asignatura pendiente. Una vez más, la sostenibilidad parece ser la solución a nuestros problemas.

Revista de divulgación científica del Jardí Botànic de la Universitat de València.
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