Paseando por las dunas de la Dehesa de El Saler (Valencia), objetivo Pancratium maritimum (azucena de mar)

Lliri de mar
Azuzena de mar./ platjallargatarragona.cat

La Dehesa de El Saler es una de las joyas ecológicas de la Comunidad Valenciana. Entre el mar Mediterráneo y la Albufera de València existe una formación geológica, conocida como la restinga arenosa, en la que dunas móviles, malladas y dunas fijas se van sucediendo armoniosamente en un fluir constante de biodiversidad de infinitas conexiones ecológicas, perfectamente sincronizadas, constituyendo uno de los ecosistemas litorales más importantes de Europa.

No hubo una flor más bella que azucena
la que nació de blanco, pureza y gesto,
y con paso de ángel siendo honesto,
llenó su corazón como sirena.

Con mar en calma, riendo y siendo buena,
fue mimada mil veces por supuesto.
Nadie llegó a pensar en lo funesto
y el ángel vivió como una terrena.

En la senda la flor quedó perdida.
El destino arrebata lo impoluto.
Y la sangre surgió de fría herida.

Cae el llanto en la cumbre adolorida.
Tiempo que queda pálido y con luto.
Y a mi lado, tu esencia más florida.

Luis Rayo, 22 de Mayo de 2011

Perfil de los ecosistemas de la Devesa./ Benavent Olmos

En 1905 el Ayuntamiento de Valencia inició las gestiones para conseguir la cesión de la superficie de 3.144 ha, que correspondía con la superficie del humedal. Este proceso culminó el 3 junio de 1927 con su adquisición por parte de la administración local, periodo que coincidió con el reinando de Alfonso XIII, y que se pudo llevar a cabo gracias a la promulgación de la Ley de Cesión de 23 de junio de 1911. Hasta entonces este emplazamiento natural formó parte del Patrimonio Real, que mantuvo su titularidad durante seis siglos de idas y venidas de titularidad entre reyes y parientes. En 1761, por decisión del rey Carlos III, la titularidad de estos terrenos pantanosos pasan a ser del Estado. Finalmente, el 3 de junio de 1927 la propiedad se transfirió al Ayuntamiento de Valencia, quien ostenta hoy su titularidad y, por ende, es propiedad de la ciudadanía valenciana, motivo por el que tenemos el derecho a su disfrute y el deber de su conservación y cuidado.

Mapa de la Albufera del S.XIX./ Pinterest

Lamentablemente, en los años 60 del siglo XX, la presión urbanística amenazó este ecosistema, llegando a destruir el cordón dunar exterior, se rellenaron de arena las depresiones interdunares para reforestar con eucalipto (Eucalyptus sp.) y las dunas fijas también sufrieron fragmentación por la construcción de carreteras, infraestructuras hidráulicas y eléctricas, y edificios. Gracias al movimiento ciudadano, en 1979 se paralizan las obras urbanizadoras y destructoras de este paraje. A partir de ese momento, y teniendo en cuenta el correspondiente marco legislativo enfocado a su conservación y regeneración, se inician los trabajos para la restauración del hábitat, que, el mal enfoque de la época, basado en la construcción y el turismo de sol y playa masivo, había destruido. El proceso ha sido lento y laborioso, pero afortunadamente a día de hoy, podemos gozar de un sosegado paseo para conocer este singular ecosistema (Benavent Olmos et al., s.f).

Por este y otros muchos motivos, no me canso de regresar, para conocer sus secretos. En esta ocasión me trae a sus arenas, el placer de contemplar una flor. El Pancratium maritimum L. conocido también como: azucena marítima, narciso marino o coronado y pancracio, entre otros muchos nombres vernáculos. De embriagador aroma, sus pétalos son de color blanco acerado de los que sobresalen los estambres dorados por su polen. Su desarrollo vegetativo transcurre en los terrenos arenosos a sotavento de las dunas móviles restauradas, refugio perfecto, y que este año parecen que estén nevadas, de blanco azucena.

Considero que, en 2020, varios factores le han favorecido: generosas lluvias en primavera, con alguna que otra tormenta de verano, nada de pisoteo y no solo porque las dunas estén acordonadas, sino porque todos nosotros hemos tenido que estar, por imperativo legal, en casa. Y finalmente, la fabulosa actuación que se llevó a cabo para restaurar este ecosistema dunar de la restinga. Tras este paseo, le tengo que dar la razón al divulgador de naturaleza Jose Luis Gallego, que nos animaba durante el confinamiento con esta frase: “ya veréis cuando podamos salir al bosque, que sorpresa nos tiene preparada”. ¡Cuánta razón tenía!, el reino vegetal está desatado, ¡seres clorofílicos desobedientes!, mi más sincera admiración.

Azuzena de mar./ Maria José Aguilar

Conozcamos un poco mejor al Pancratium maritimum

Nombre científico: Pancratium maritimum L.

Clase: Liliopsida

Familia: Amaryllidaceae

Es una planta bulbosa herbácea, que se localiza en los arenales de las dunas, en las costas tanto del Atlántico occidental del sur de Europa, como del Mediterráneo. Sus hojas alargadas y lanceoladas, que a mi parecer tienen cierto aspecto carnoso, son de color verde azulado y si se les permite, pueden alcanzar unos 40 cm, creciendo en ramilletes densos. El bulbo es alargado y blanquecino, su ingesta es muy tóxica pues contiene heterósidos cardiotónicos. Sus flores de un blanco acerado son pedunculadas, muy aromáticas y de gran tamaño, lo que las convierte en unas flores de espectacular exuberancia. Su fruto es una cápsula grande y ovoidea, en su interior contiene las semillas, en sus tres lóculos, que en su madurez son de color negro. Finalmente suele florecer desde finales de junio hasta agosto.

Ejemplares de azuzena de mar./ Maria José Aguilar/ Arriba a la izquierda Wikiwand

Como curiosidad su polinización depende de una polilla, Agrius convolvuli. La polinización ha de ser necesariamente cruzada porque el polen de una flor no puede fecundar los óvulos de la misma flor. Además, la polinización anemófila tampoco es efectiva, pese a desarrollarse en zonas donde suele haber mucho viento. Por todo ello, depende de esta polilla para producir semillas y generar una nueva descendencia.

Esta especie, en la Dehesa de El Saler, se desarrolla a sotavento de las dunas, donde se instala la biocenosis vegetal Helichryso-Crucianelletea maritimae de las dunas móviles, formada por comunidades semiarbustivas y la especie protagonista de este post, el Pancratium maritimum, entre otras (Benavent Olmos et al., s.f).

La ruta por las Dunas de la Dehesa de El Saler

La Devesa del Saler./ Maria José Aguilar

Para llegar al poblado de El Saler podemos optar tanto por vehículo propio, como por transporte público, sea como sea que lleguemos, una vez en El Saler, la dirección a seguir hasta la playa, es la Avenida de El Saler. Si lo hacemos a pie, podemos seguir el fabuloso paseo que atraviesa el bosque de las dunas fijas, en las que se asienta un frondoso pinar, donde destaca el pino carrasco (Pinus halepensis Mill.) y muchas otras especies arbóreas, arbustivas y herbáceas. Al final de la avenida, nos encontraremos en la zona de depresión interdunar o mallada y, paralelo al mar, el paseo entre las dunas móviles y la mallada. Un paisaje grandioso entre dos telones de fondo el Mediterráneo y el bosque.

La Devesa del Saler./ Maria José Aguilar

El camino es completamente accesible por el pavimento, ancho de vía y sin desnivel (longitudinal o transversal). Para los amantes de las largas distancias, como la imagen de la figura 3 muestra, podrán hacer un recorrido circular si así lo desean, conociendo los diferentes ecosistemas de transición, en este bosque mediterráneo. Sin duda es el mejor libro de ciencias naturales, para que los peques refuercen conceptos en cualquier época del año.

Vista aérea del itinerario a través de la Devesa del Saler./ Wikiloc

Viendo esta imagen de satélite, me gusta imaginar, así de bonita y verde, a toda la costa mediterránea, que hermoso y beneficioso sería para todos.

La Devesa del Saler./ Maria José Aguilar

Entre todas las especies vegetales que crecen en las arenas de las dunas, encontramos a la especie protagonista de este post, entre sus numerosas compañeras de viaje (carrizo,  Ammophila arenaria (L.) Link; pegamoscas, Ononis natrix subsp. ramosissima (Desf.) Batt.; la crucianela, Crucianella maritima L.; alhelí marino, Malcolmia littorea (L.) R.Br.; siempreviva, Helichrysum stoechas (L.) Moench; y alkana, Alkanna tinctoria (L.) Tausch), no nos será difícil distinguirla.

 

La Devesa del Saler./ Maria José Aguilar

¿No sabes qué hacer en estos días otoñales?

Madruga y date un paseo por este entorno natural, respira y oxigena tu cuerpo de mar, del Mare Nostrum.

Ens veiem en la naturalesa, fins prompte!

María José Aguilar Carrasco

Bibliografia

Cob J., 2020. La Albufera [consulta Julio de 2020] https://valenciablancoynegro.blogspot.com/search/label/albufera

Benavent Olmos J.M., Collado Rosique P., Martí Crespo R.M., Muñoz Caballater A., Quintana Trenor A., Sánchez Codoñer A., Vizcaino Matarredona A., (s.f) La Restauración de las Dunas Litorales de la Devesa de la Albufera de Valencia. Pp 64.  [consulta Julio de 2020] https://ec.europa.eu/environment/life/project/projects/index.cfm?fuseaction=home.showfile&rep=file&fil=life_enebro_libro_restauracion_dunas.pdf

Flora silvestre del Mediterranio y Macaronésia [consulta Julio de 2020] http://www.florasilvestre.es/mediterranea/

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Licenciada en Ciencias Ambientales por la UPV
Me encanta escalar, el pajareo y los árboles. Nunca recuerdo los autores de los libros que leo y me dan muy miedo las hormigas por qué de pequeña tuve un pequeño incidente con ellas. No entiendo por qué la gente deja basura en los espacios naturales y sueño regularmente que soy un albatros y puedo volar muy alto. Me confieso adicta a la crema de manos.

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