Etnobotánica Plantas

4 Abr 2017

Entre la vida y la muerte

Taxus baccata es el árbol de la vida por su extraordinaria longevidad, árbol de la muerte por su temida toxicidad. Y es que incluso, los antiguos pueblos astures, celtas o hermanos del viejo continente veneraban monumentales tejos a sus rituales porque eran considerados todo un símbolo sagrado, debido a los caminos hacia la eternidad. Es momento de abrir ventanas al pasado y de dejarse rodear por la infinidad de curiosidades que catapultan al tejo a ser una auténtica joya botánica única, muy única.

Debido a la elevada toxicidad de sus órganos vitales y su sorprendente vivacidad entre los nativos de Europa, con ejemplares aislados que pueden superar los 2 mil años, los tejos han sido considerados desde tiempos remotos árboles cargados de misterio, de reminiscencias mitológicas acaparando multitud de leyendas y creencias. Dicen que en un tejo han vivido centenares de tejos. Y se que es una conífera que renace de sí misma y por eso es el equivalente a la fertilidad eterna según ya el hombre prehistórico. Oscuros y frondosos bosques llegaron a formar una especie que fue ampliamente distribuida a lo largo de Europa, pero han quedado reducidos a la mínima expresión. Por qué? La creciente presión agrícola y ganadera desde el acabado de la última glaciación hace 15 mil años, la competencia otras especies forestales o el expolio como planta ornamental y médica han originado una progresiva regresión evolutiva, casi en peligro de extinción y siente vital una conservación basada directamente en la repoblación de las áreas más propicias.

Había una vez en la primitiva familia de las Taxacias…

Romano es el nombre genérico Taxus y lo mencionan Plinio y Virgilio, a pesar de que derivado de la palabra griega “taxis” que significa hilera y que posiblemente hace referencia a disposición de sus hojas o de “toxicos” que quiere decir veneno. El nombre específico baccata proviene del latín “bacca”, baya, con referencia al tipo de fruto. Pudiendo llegar a los 20 metros de altura y formando una copa densa y piramidal, el tejo común o negro (Taxus baccata) es la única gimnosperma europea de las Taxacias. Pariente lejano de las coníferas más conocidas, es un árbol perennifolio, no resinoso y de gran corpulencia con un grueso tronco múltiple, de corteza morena y lisa, la cual se clavija y se desprenden costras. Las ramificaciones se dan casi en la base del tronco; mientras las ramas inferiores sueño casi horizontales, las superiores tienden a ser más verticales.

ISS 1200 00302Durante la Edad de Piedra, el estallido y expansión de la ganadería y la agricultura neolítica desembocó en el retroceso de las tejadas a lo largo del centro de Europa

La carta de presentación del tejo da lugar a un sorprendente abanico de curiosidades. Su tronco vacío y su crecimiento extremadamente lento e inverso… Has leído bien, sí, inverso puesto que el interior del tronco del tejo está vacío y desde los nódulos de las ramas, una raíz interna desciende por la cavidad hasta contactar con el suelo, arraigarse y generar un tronco nuevo, mientras se seca y cae el que lo rodea. Y se que se llama que las raíces del tejo crecen directamente de las ramas, dando la sensación de que está levantándose del suelo. Simplemente sorprendente, ¿verdad?

Foto 3Detalle del fruto y de la hoja del tejo. Imagen de: Sergey Yeliseev

Hasta ocho años presentes al árbol, sus hojas lustrosas y punteagudas dispuestas en dos hileras dan lugar a un verde triste y oscuro. Y por fascinante que sea, el tejo puede cambiar de sexo para reproducirse. En efecto, los árboles, al igual que las flores, tienen sexo y suelen ser especies bisexuales. Por lo tanto, es un árbol dioico, con pies masculinos que entre febrero y marzo desprenden gran cantidad de polen, y femeninos con una flor de color verde fecundada que originará los ornamentales y carnosos frutos teñidos de un rojo intenso, con una sola semilla y atracción para los pájaros dispersadores. Y se que el fruto es la única parte del árbol comestible.

Cuando las exigencias ecológicas del tejo se vuelven en su contra…

El tejo presenta un crecimiento considerablemente lento a medida que ascendemos en altitud. Raramente forman bosques, siendo encontrados habitualmente como ejemplares aislados. Esta especie es una reliquia de un tiempo pasado donde había un clima más húmedo y frío que el de ahora. Y se que las gélidas temperaturas son su estimulación. Localizada en hondanadas altas y frescas, en húmedos y sombrías areas rocosas inaccesibles de las zonas montañosas, germina en cualquier tipo de suelo profundo, preferentemente calcáreos. Hay muchas variedades de tejo según el color y forma de la copa, hojas o frutos; pero uno de los problemas se que necesitan unas condiciones muy específicas para reproducirse con la ayuda de pájaros, la ausencia de competencia otros árboles para poder crecer y baja presión de herbívoros. Foto 4Tejo monumental a la localidad asturiana de Bermiego. Imagen de: Horrapics. Font: FlickR El tejo es el árbol más europeo, “por antigüedad filogenética y por presencia: viviendo al continente desde hace 15 millones de años”. Conserva fósiles datados del Triásico y poseyendo un ancestro jurásico, hace más de 140 millones de años. El área natural del tejo compran Europa, centro y noroeste asiático, Marruecos y Argelia. En nuestro país, 300 mil tejos se reparten desde Andalucía hasta Galicia, aunque predominando a las cordilleras de la mitad norte. Sabías que una de las tejeras más importantes de Europa se encuentra en la provincia de Palencia? Sin embargo, el ejemplar más antiguo del continente fue encontrado en Escocia, el tejo de Fortingall sobrepasa los 15 metros de diámetro y los 2000 años y todavía le quedarían por delante varios siglos de vida. La admiración por el gigante tejo en plena forma (posiblemente anterior al famoso monumento de Stonehenge) no acaba hasta que un botánico descubrió que una pequeña rama se comportaba como hembra con la presencia de frutos cuando el resto era macho ¿Por qué del cambio? El estrés ambiental podría ser la causa y ¡nunca es tarde para cambiar! Pero nosotros tenemos nuestros auténticos tesoros. Con seis metros de perímetro, entre los 1000 y 1500 años y de origen asturiano se referimos al Tejo de Bermiego; o el situado a la madrileña sierra de Guadarrama, el tejo de Barondillo.

Y sí hablamos de la conservación de las tejadas?

La voz de los expertos ponen de manifiesto que el riesgo de incendios y el aumento térmico, síntomas del cambio climático, provocan el aislamiento de los últimos bosques y su empobrecimiento genético. Por este motivo, la especie está protegida en prácticamente en toda Europa, aunque a día de hoy se teme su desaparición. Como refuerzo orientado hacia la mejora de las tejadas supervivientes aisladas, el conocido proyecto europeo Life Taxus incluye el cultivo de plantones en viveros especializados y su posterior traslado a la naturaleza, la tala selectiva otras especies que frenan el crecimiento de las tejadas, vallas que evitan el acceso de herbívoros…Y es que estos vulnerables bosques se han convertido en una rareza a lo largo de Europa y sueño consideradas por la UE como hábitats de interés prioritario.

Durante los tratamientos pregerminativos en los Bancos de Germoplasma, hemos de tenr en cuenta que las semillas del tejo común germinan muy lentamente en la naturaleza y necesitan bajas temperaturas y alta humidad relativa. Imagen de semillassilvestres.com

Entre las tejadas valencianas, destaca una de las joyas más meridionales de Europa, sí, es la alicantina microrreserva de la tejada de Agres, y aunque es una población muy reducida enclavada en la umbría de la estimada Serra de Mariola, conserva espectaculares ejemplares de esta singular y entrañable conífera. Es más, conífera declarada árbol monumental, bajo el amparo de la Ley de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Comunidad Valenciana. Ante este panorama, destacan vitales actuaciones programadas por el Banco de Semillas Forestales del CEIF (Centro para la Investigación y Experimentación Forestal) formando parte de la ECOGEN (Estrategia Valenciana de Conservación de los Recursos Genéticos Forestales), con el fin de la plantación del primer banco clonal de tejos, como técnica de conservación alternativa ex situ con un total de 90 ejemplares.

Antiguamente el tejo era conocido como el Árbol de la Muerte

Aparecía en la literatura clásica, griega y latina, como método común para suicidarse, comiendo sus hojas o sus semillas. O se que a pesar de tomar una simple infusión de corteza de tejo, puede ser mortal para los humanos, como el suicidio de los numantinos ante el asedio romano liderado por Julio Cèsar en el siglo II antes de Cristo: “La rigidez del rostro del cadáver dibujaba una mueca que se burlaba del vencedor desde el más allá”. También, los antiguos pueblos prerrománicos del norte de Hispania como los astures, cántabros o vascones consumían entonces del tejo antes de rendirse al enemigo. En cambio, los rumiantes y roedores digieren las hojas sin problemas porque sus estómagos degradan la sustancia venenosa, la taxina. Esto no quita que siglos atrás, los pastores atemorizados de que sus manadas se intoxicaran, optaran por la tala indiscriminada de tejos.

taxus quimicaLa buena química del tejo, la paradoja de un arbol altamente tóxico que ha ayudado a combatir multitud de cánceres, salvando miles de vidas. Imagen de Haukeland universitetssjukehus. Altas cantidades de taxina ocasiona una serie de problemas neuronales y circulatorios que pueden acabar con una parada cardiorespiratoria. Entre la vida y la muerte, algunas tradiciones medievales usaban la madera del tejo para fabricar arcos y flechas “letales”. Evidentemente, el tejo es un árbol muy venenoso. La fama sobre su perjudicial poder (más aún si sus hojas, corteza y hueso se secan) continúa a lo largo de la historia y ha llegado hasta nuestros días. En cambio, incluso, el Emperador Claudio ya recomendaba el extracto de sabia del tejo como antídoto con grandes propiedades curativas para algunos mordiscos de ofidios. En pleno Renacimiento, era considerado antireumático, antimalárico y antiabortivo con gran historial detrás de recetas médicas caseras. Con la llegada de la década de los 70, un instituto americano descubrió a partir de la corteza del árbol, el taxol, un fármaco que hoy por hoy es uno de los más potentes anticancerígenos. También a partir de sus hojas, se obtienen compuestos alcaloides que combaten hasta 14 cánceres como el de mama, el de ovario, el de pulmón o el de cuello. Todo un descubrimiento médico que puso en punto de mira la supervivencia del tejo (En Asia, en 80, grupos ecologistas levantaron la voz de alarma después de la tala de 2 millones de tejos para usos farmacéuticos). Afortunadamente, el taxol ya no hay que conseguirlo talando masivamente árboles porque se obtiene sintéticamente en el laboratorio dando lugar a tres taxanos, destacando lo Paclitaxel. Dependientes del procesando de un veneno de un árbol que puede curar o matar.

Centenares de cementerios e iglesias cristianas construidas donde germinaban tejos…

Desde los cultos precristianos, ha sido considerado un árbol sagrado, que significa la vida y la muerte, la resurrección y la reencarnación. Como tantas otras características de las creencias paganas, entre un simbolismo positivo y un misticismo propio del relato del paraíso al Génesis, la iglesia ha incorporado en su doctrina al tejo y como representante de la eternidad del alma por su longevidad. Era común verlo creciendo especialmente en lugares de culto durante siglos (200 ejemplares censados en estos espacios en Asturias) y bajo su denso follaje, frecuentes concentraciones en el centro de los cascos urbanos. Y se que se podría decir que las primeras iglesias eran tejos y equivaldrían a los actuales cipreses. Se más, muchas parroquias de la Iglesia Anglicana celebraron la entrada en el nuevo milenio, allá por el año 2000, llevando a cabo festejos en torno a los tejos, que habían probado que vivían desde la época de Jesús.

Tejo al lado de la iglesia inglesa de Santa Caterina de Drayton. Imagne de: Badly Drawn Dad

Segun la tradición celta, el tejo es el guardian del portal entre dos mindos: el de la vida y el de la muerte.

Que más allá de la alfombra roja desplegada al tejo por parte de la doctrina cristiana, este ha sido considerado también un árbol nefasto e inquietando puesto que se mantiene verde todo el año, como si tuviera un pacto con el diablo, y además, como sabemos, es muy tóxico. Pero esto no era ningún obstáculo para que los pueblos del norte, las culturas más primigenias del continente como la celta, el astur o la irlandesa en tiempos inmemoriales, sintieron una fuerte devoción, una necesidad de venerar los tejos como sabios testigos del mundo. Hacían bastones “mágicos” a partir de sus ramas o palés de madera para averiguar el futuro. Habitual refugio de ceremonias espirituales, mágicas contra las hadas y las brujas o sombra solemne para casamientos de jóvenes guerreros astures. Hablando de contraer matrimonio, según una leyenda irlandesa, para casarse con una doncella, era condición indispensable que el pretendiendo le regalara un ramo compuesto por acebo, flor de caléndula y adornado de frutos carmesíes de tejo. Durante la Noche de San Juan, los chicos depositaban las ramas en puertas y ventanas a sus novias, y ellas les lanzaban las bayas rojas. No hace falta viajar tanto en el tiempo, el tejo participa en varias costumbres y tradiciones en la España más rural. Sus ramos se dejan en las tumbas para que guie a los muertos cada 1 de noviembre o se usan cada Domingo de Ramos, para bendecir.

Detrás del nombre científico del tejo, uno de sus usos históricos

Con el sobrenombre de “Príncipe de los botánicos” o el “Segundo Adan”, el tejo fue catalogado y descrito en 1753 por el famoso científico sueco Carl Linneo, padre de la taxonomía y la nomenclatura binomial. Pero tiempo atrás, serían los griegos quienes determinaron el nombre científico del tejo. Taxus, que proviene de taxis (ordenado en hileras, en referencia a disposición de sus hojas) u otra teoría se que deriva de taxon (arco) y toxikon (veneno) por dos aspectos ligados a su historia. Y se que la fuerte y elástica madera de tejo era usada habitualmente en la fabricación de arcos y ballestas, como también su resistencia era adecuada para la elaboración de los ejes de los carros y otros nobles usos en ebanistería y marquetería.

branca taxus Maru RoseParte de el esqueleto recuperado de la nave de guerra Mary Rose, se dio a conocer publicamente por primera vez después de 500 años de su hundimiento en una batalla. Imagne del Facebook del Mary Rose Museum 

La apreciada calidad de la madera de tejo ha propiciado que uno de los instrumentos de madera más antiguos que se conocen, es una hacha de tejo de 36 cm de longitud, encontrado en 1911 en Inglaterra y con una antigüedad calculada alrededor de los 50 mil años. Casi 400 años antes, Mary Rose era el barco favorito, el ojo izquierdo del rey Enrique VIII de Inglaterra. Se hundió y llevaba en su interior casi 200 arcos hechos de madera de tejo, demostrando el interés que este árbol tenía en épocas pasadas. A partir de los arcos encontrados en Mary Rose, se han reconstruido fieles réplicas que atestiguan su efectividad. Y es que en competiciones inglesas celebradas, han conseguido lanzar una flecha a más de 300 metros con un arco de tejo. Es evidente que los mejores arcos provenían del tejo y cuenta la leyenda que el arco de Robin Hood era de este material. Por esta razón, había un tiempo, en que las tejadass tenían una enorme importancia estratégica dado que significaba una mayor aportación de armas durante tiempos de guerra.

Más… ¿sabías qué ?

Si te gusta y te atrae más esta misteriosa especie, aquí van más peculiaridades extravagantes. Y se que no es un mito, pero la llegada de tormentas o eclipses coincide con ciertos cambios en la velocidad del flujo de la sangre del árbol, en la sabia del tejo. Siendo el tejo el árbol más longevo de los nativos de Europa, de hecho, hay ejemplares constatados milenarios; casi no existen tejadas silvestres conocidas en la actualidad y una de ellas es la Tejada de Tosande (Palencia) formada por 700 tejos milenarios y considerada un tesoro terciario, una joya botánica ibérica. También se ha afirmado que es un buen árbol para jardines ubicados en entornos urbanos e industriales puesto que soporta muy bien la contaminación ambiental. El tejo parece un árbol más, pero es increíble. La apariencia tanto espectacular del tejo, ha desembocado en que numerosas películas lo han elegido como telón de fondo de sus escenas. O como crear un monstruo fue uno de los retos que el director Juan Antonio Bayona tuvo que asumir cuando decidió llevar al cine la novela de Patrick Ness Un monstruo viene a verme. Buscando el equilibrio entre lo terrorífico y lo entrañable, el protagonista de la película con permiso del niño Conor, debería de cobrar forma a partir de un milenario tejo. Después de las dificultades en torno al diseño y el movimiento del árbol que se proyectaría en los cines, el actor Liam Neeson describe a ese monstruo como un ser enorme: «Mesura treinta metros de alto y está hecho de tierra y árboles milenarios. Tiene por alma al tejo. Es cómo el Merlín de las leyendas artúricas. Es la fuerza elemental de la tierra, del universo. Es el viento y el mar. Es todos los animales, todos los instintos, todas las emociones que hemos sentido como seres humanos. Esto es el monstruo». Para acabar, recordamos un popular dicho inglés: Las vidas de tres juncos, la vida de un perro Las vidas de tres perros, la vida de un caballo Las vidas de tres caballos, la vida de un hombre Las vidas de tres hombres, la vida de un águila Las vidas de tres águilas, la vida de un tejo La vida de un tejo, la longitud de una era Siete eras desde la creación hasta el día del juicio

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A mitad camino entre las Ciencias Naturales y las Jurídicas. Postgrado de Ecología Avanzada y Gestión del Medio Natural y Postgrado de Derecho Ambiental y de la Sostenibilidad por la Universidad de Alicante. He crecido en el Jardí Botànic y en el Parc Científic de la UV, en el Museo de Ciencias Naturales de València o en la Conselleria de Transición Ecológica de la GVA. Miembro de Acción Ecologista – AGRÓ y del Fons Valencià per a la Solidaritat. Escritor y arquitecto de corazón. Adicto a la natación y a la ilustración. Nunca me verás tocar a una serpiente.
extern Colaborador externo

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