Agricultura

17 Dic 2015

L’aixada com eixida

Es posible un consumo diferente, con cooperativas como la que presentamos hoy. Una propuesta, de la que puedes hacerte socio, para formar parte de un grupo de personas que se plantean los sistemas actuales, lo cual muchas veces se traduce en actitudes y producciones más sostenibles. Charlamos con uno de sus creadores.

Si entras en la web de la cooperativa L’aixada com eixida te das cuenta de que vas a necesitar un rato para profundizar en todo lo que ofrecen. Cuando oí hablar de su propuesta creí que era un espacio más donde poder llenar la bolsa de la compra con productos mejores, con una agricultura detrás más respetuosa con el entorno, y favoreciendo el comercio de proximidad. Pronto vi que era mucho más. En realidad la cooperativa nace de una forma muy concreta de entender nuestro entorno, y además de sus productos, ofrece también ideas, formación, y hasta un sello de calidad. Para ellos lo importante es pensar a nivel global pero actuar en lo local, se comprometen con el bien común y lo hacen apoyándose en las relaciones, que garantizan confianza, reciprocidad, transparencia y horizontalidad.

Los inicios

La aventura comenzó hace un lustro con tres ejes de actuación que son la base sobre la que desarrollan todo, soberanía alimentaria, salud y educación, conceptos que no pueden separarse y que para ellos «suponen una contraposición al modelo de gestión capitalista de nuestra sociedad. Históricamente es una idea que ya ha sido desarrollada en otras comunidades, pero es evidente que no es el sistema que impera hoy en día. Un modelo que se está mostrando como insostenible, y que además es muy difícil de cambiar desde las administraciones porque «las políticas agrícolas diseñadas desde los despachos del primer mundo son totalmente excluyentes con respecto al resto, y lo único que generan es el empobrecimiento y el abandono de las comunidades agrícolas ante la imposibilidad de sustentarse».

Especular con los alimentos, eso es lo que se pretende evitar, y también el empeoramiento de las situaciones de campesinos de otros países, que se ven incluso forzados a emigrar. Por eso se consideran un colectivo que, junto a otras asociaciones, dan voz de crítica contra el individualismo y la competitividad.

Alternativas de consumo

L’aixada com eixida nos ofrece gran cantidad de productos ecológicos, artesanales y de proximidad. En la sección de horno hay panes de harina integral ecológica para consumo habitual, y también otros menos comunes como el de centeno, miel y cerveza. También dulces de diferentes frutos secos, o de algarrobo, y empanadillas de verduras de la huerta. En cuanto a las frutas y verduras, ofrecen cestos variados que se pueden encargar, o podemos buscarlos en sus diferentes mercados y puestos de venta.

10355745 878112068867670 7063427390762421344 nMagdalenes de algarroba

Si les pregunto por su producto estrella no se mojan, porque para ellos su mayor logro es intentar, con sus recursos y capacidades, favorecer el consumo saludable y responsable. Y con un valor añadido, el conocimiento y saber de la gente, que está presente en lo que hacen.

Cuentan con sección también de productos de higiene con jabones cosméticos, cremas hidratantes de cuerpo y cara, jabones para la ropa y aceites, todos elaborados con plantas medicinales. ¿Por qué tendríamos que cambiar los productos de nuestro baño por los suyos? Los propios usuarios son sus mejores argumentos, pero además, en este caso, «la relación que hay entre consumidor y productor es de total confianza, y saben lo que están utilizando porque han visto cómo se hace».

10633476 916255041720039 2412223860075851862 oJabones «por una higiene responsable»

Una variedad de productos el consumo de los cuales crece pero que dista mucho de ser masivo. ¿Cómo convencer al consumidor? Su respuesta, «el mejor carro de combate es el carro de la compra. Estamos inmersos en una sociedad donde el hecho de sentarse a la mesa, relacionarte con gente y comer saludablemente ha pasado a un plano totalmente secundario. La gente ya no se alimenta se mantiene a base de fast food, hemos importado comportamientos y formas de actuar que no son nuestros. Nos han acostumbrado a tener de todo en cualquier época del año, no somos críticos a la hora de comprar, no pensamos ni en el impacto medio ambiental ni si ha sido producido bajo los parámetros de justicia social y garantías laborales». Al final su trabajo es tomar partido y tratar de concienciar, pero en realidad la responsabilidad última es nuestra.

Actividades y acciones

Esta cooperativa tiene opciones además para activarse en el camino hacia un consumo más sostenible. En su sección «educa» proponen acompañar a grupos escolares para ponerlos en contacto con la agroecología, y la cooperación, y ofrecerles una experiencia de respeto y compromiso con la naturaleza. Ya en «fórmate» ofrecen talleres de cerveza artesanal, cosmética natural o elaboración de panes, cursos que van cambiando a lo largo del año. Por último, en «organízate», pueden asesorarnos para formar grupos de consumo con nuestros vecinos, y colaborar después con nosotros.

Recientemente han participado en el segundo Banco de paja de arroz de La Albufera, y aunque son una cooperativa de pocos miembros, se mantienen activos participando en jornadas, participando en charlas, etc. Por ejemplo en mayo organizaron las IV Jornadas Agroecólogicas, y ya han organizado otras sobre agrotóxicos, agua, autonomía comunitaria y alimentación y conciencia del territorio.

El sello ecollaures

Una importante propuesta es el sello ecollaures en los productos, una distinción que garantiza una agricultura sin pesticidas ni químicos, la producción local de alimentos, canales cortos de producción y consumo, la relación horizontal entre personas, y la defensa del territorio, de la biodiversidad y del conocimiento agrario local.

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Si estamos interesados en conseguir el sello, el SPG-Ecollaures (Sistema de Participación y Garantía) «tiene articulado en sus estatutos la manera de poder ser miembro tanto para productores como consumidores y organizaciones. En base a un criterio común agroecólogico de participación de todas las personas implicadas, desde la producción y el consumo de manera horizontal, hasta las actividades y procesos de verificación llevados a cabo para garantizar la validez del sello, en todas sus vertientes, tanto en la productiva verificando el uso y manera de actuar en huerta, como socio-económicos».

La vida en el campo

En cuanto a la huerta, que ha pasado unas décadas de fuerte caída de uso y cuidados, no ven su futuro muy esperanzador, «si consideramos la expansión urbanística, el abuso de los monocultivos en detrimento de la biodiversidad, el abandono por parte del campesino de tierras porque su trabajo estaba infravalorado y desprestigiado, pinta bastante mal». Pero hay esperanza, puesta en la aparición evidente en estos últimos años de nuevos y jóvenes agricultores que regresan gota a gota al mundo rural. Algo que debería unirse a políticas que lo favorezcan, lo cual tampoco será fácil. «Hay mucho que pelear, se ha destruido gran parte de nuestro patrimonio, pero sí se atisba un cierto cambio de actitud por parte de las nuevas administraciones locales».

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Y para acabar, no me puedo resistir a pedirles un consejo para esos jóvenes, y no tan jóvenes de los que hablan, los que se están animando a trabajar en el campo, como profesión o en su tiempo libre. «Estamos aprendiendo, pero animo a la gente que quiera trabajar con la tierra bajo los criterios de la agroecologia porque es vida. Aunque a veces es duro y complicado vivir y mantenerse de este trabajo, porque requiere mucha dedicación por el tipo de agricultura que hacemos. Incluso te desmoraliza un poco la poca valorización que tiene la gente de los que le estás ofreciendo. Solo la perseverancia, el creer en lo que estás haciendo, y ver cómo cada vez hay más gente se está concienciando, te anima a continuar en este trabajo como medio de vida».

Quedémonos entonces con la frase que cierra nuestra charla, de Gustavo Duch, «Mucha gente pequeña, en muchos lugares pequeños, cultivarán pequeños huertos… que alimentarán al mundo».

Muchas gracias a Juan José Cases Llorens, por su tiempo y sus respuestas.

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Responsable de Cultura y Comunicación del Jardí Botànic UV.
Me gusta la música, los libros, viajar, escribir, la divulgación científica e ir al cine con todas las consecuencias; hacer cola, comer palomitas... Me divierte ordenar con mis hijos la colección de coches de Cars. Nunca he comprendido las reglas del tenis y me da dentera cortar la pizza con tenedor y cuchillo.
botanic Equipo botánico

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