SECRETOS BAJO UNA HIGUERA

Según la leyenda popular, la higuera se asocia con las almas y las presencias malignas, aunque la tradición más clásica asegura que las ramas son capaces se sosegar y calmar a algunos animales salvajes, como por ejemplo, los toros.

 La higuera (Ficus carica) es una planta originaria de Asia que, desde hace miles de años, se ha cultivado en las zonas del Mediterráneo. De hecho, parece que los primeros cultivos de la higuera se realizaron en Siria y en el antiguo Egipto, tal y como podemos observar en algunos jeroglíficos de la pirámide de Giza (Egipto) que representan a la planta.


Este árbol monoico de corteza gris y rugosa, puede conseguir los 8 metros de altura y presenta unas hojas de color verde oscuro, dispuestas de forma alterna, que segregan un látex duro y vistoso de color blanco. En cuanto a sus flores podemos decir que son axilares y que poseen un receptáculo alargado con forma de botella que curiosamente es polinizada únicamente por un tipo de mosca concreto. 

 

Pero sin duda, uno de los mayores tesoros de la higuera son sus frutos, las brevas o higos, que recibirán uno u otro nombre en función del momento en el cual sean recogidos. Si se hace cuando el fruto está todavía sin madurar se llaman brevas, y si es cuando ya está en su punto, higos, siendo éstos más dulces que las primeras. Ambos se comen de forma natural o secos y se emplean en numerosas recetas, especialmente en repostería. Además, se trata de frutos muy ligados a algunas festividades como la Navidad o la Semana Santa. 

Además de servir como alimento y como dulce, los higos se recomiendan en diferentes procesos de la medicina natural ya que pueden aportarnos numerosos beneficios. A nivel digestivo poseen calidades nutritivas y energéticas, y son especialmente útiles en los casos de estreñimiento. Se aconseja también el consumo de higos por vía externa aplicando una cataplasma de las hojas y los frutos sobre las úlceras, un remedio que también se emplea para eliminar callosidades y verrugas de la piel. 


HIGUERA1

 

Y no solamente esto, entre algunos de los usos más populares de esta planta está el de consumirla para prevenir la osteoporosis, como dilatador en el momento del parto y para combatir trastornos ginecológicos como la amenorrea y la dismenorrea. También su función desintoxicadora del organismo es legendaria, un método sencillo y práctico es el de consumir entre 1 y 2 kilos de higos dos veces por semana, aunque dependerá de la tolerancia a la fruta y el apetito de cada uno, claro está.

Leyendas paganas y relatos de la Biblia
Pero si hay algo que llama la atención sobre la higuera es que es una planta llena de leyendas. La mayoría de ellas empezaron durante la Edad Media y han permanecido hasta nuestros días. Sin embargo, el poder esotérico de la higuera es muy anterior, ya en la Roma clásica era un árbol sagrado y con sus hojas se coronaba al dios Saturno. Anteriormente, los griegos dedicaban esta planta a Mercurio, y los espartanos, a Baco, mientras que al otro lado del mundo, en la India, la higuera se consagraba al dios Vishnu.

 

Se dice que una rama de Higuera es capaz de calmar la furia de los bueyes salvajes y la psicomancia atribuye a su hoja propiedades adivinatorias, de hecho dicen que si escribes una pregunta sobre la hoja de una higuera obtendrás la respuesta dependiente del tiempo que tardo al secarse. Por otro lado el zodíaco dice que la higuera se identifica con el signo de Acuario y sus frutos pertenecen, cuando son blancos, a Júpiter y Venus, y cuando son negros, a Saturno.

Sin embargo, las leyendas más curiosas sobre la higuera están relacionadas con las almas en pena, pues dicen que las higueras las albergan en su interior. Cuenta la tradición oral que durante la noche de San Juan, la noche más corta del año y una de las más mágicas, la flor de la higuera florecía por única vez durando sólo unos instantes. Por eso, conseguirla era algo complicado y además decían que era necesario subirse a la higuera y buscar entre las ramas más altas. Pero quién lo lograba finalmente obtenía como recompensa enriquecimiento y felicidad para toda su vida.

Y es que a esa hora además se escuchan gritos y gruñidos que provienen de dentro del árbol y que las serpientes y arañas, animales relacionados con el mal, también rondan las ramas del árbol, así que sólo aquel que no tenga miedo y que sea de alma pura podrá ver la higuera llena de flores, entonces deberá que coger solamente una de las flores y ponérsela en el pecho, donde la guardará toda la noche. Dicen que el día siguiente la flor mágica habrá desaparecido pero que el valiente tendrá fortuna y felicidad para toda la vida.
 

Por otro lado, la higuera es uno de los árboles que más se mencionan en la Biblia en diferentes ocasiones. Después de la expulsión del hombre del Paraíso, Adán y Eva cosieron hojas de higuera y con ellas se hicieron unos taparrabos. También Isaías el profeta habla de ella en el libro de los Reyes, pues aconsejó al devoto rey Ezequiel aplicar una masa de higos sobre una inflamación que tenía que le estaba causando la muerte.

Sin embargo, la historia que más llama la atención sobre la higuera es la parábola de Jesús donde maldice a la higuera. Se trata, posiblemente, del milagro más extraño que Jesús realizó en su vida, el único destructivo, el único que realizó en Jerusalén y el único que tardó 24 horas a cumplirse. Explica San Marcos que una mañana Jesús salió con sus discípulos de Betania, cerca de Jerusalén, y al poco de andar sintió hambre y se acercó a una higuera que vio de lejos. Pero el árbol estaba vacío “es que no es tiempo de higos”, dijo Marcos. Entonces Jesús la maldijo diciendo: “Que nunca nadie coma frutos de ti!” Y continuó con su viaje y sus discípulos hacia el Templo de Jerusalén. El día siguiente, cuando volvió a pasar por el lugar, sus discípulos vieron con sorpresa como la higuera se había secado hasta sus raíces (Marcos, 11,12-26).

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

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