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Fruto o semilla, esa es la cuestión

Distinguir un fruto de una semilla no es una tarea tan sencilla como puede parecer. Pero intentaremos resolver este conflicto y si no, las jornadas del fin de semana nos lo acabarán de aclarar.

Como siempre quedan despitados, y a pesar de que ya lo hemos dicho por las redes sociales, anunciado en la web y hemos publicado un artículo en Espores, os recordamos que el próximo fin de semana, 22 y 23 de noviembre, el Jardín ofrece una batería de actividades gratuitas relacionadas con las semillas y para todos el públicos. Si quieres aprender más, ¡te esperamos!


agenda 916

 

Ya que hemos dedicado todo un año a El Valor de les Llavors, ha llegado el momento de concluir la campaña haciendo frente a esta dura cuestión: fruto o semilla. Parece sencillo, ¿verdad? Para responder a esta pregunta tendremos que conocer previamente un poco de terminología. Si ya la sabes, sáltate la lectura de los párrafos, pero si no la conoces, te pedimos un poco de paciencia, son dos palabras largas, de esas que tanto nos gustan en botánica.

 

Las dos palabras largas
Las plantas que se reservan el privilegio de producir semillas se llaman espermatófitos e incluyen dos grupos: las gimnospermas o plantas con primordios seminales no protegidos por un ovario cerrado: se suele decir, que tienen la semilla desnuda. Las flores son unisexuales y discretas como en el caso de los pinos, las sabinas, los enebros o las secuoyas.


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Semilla alada, un mecanismo de dispersión. Imagen de FlickR

 

Y las angiospermas: espermatofitos en los cuales, los primordios seminales están encerrados en un pistilo. Las flores son muy vistosas e incluyen más de 235.000 especies que dominan los ecosistemas terrestres. Al hablar de las angiospermas, es inevitable explicar el proceso de doble fecundación que sufren: la primera fecundación da lugar al embrión y la segunda forma tejido de reserva.

 

¿Qué hay dentro de una semilla?
¡Vida, mucha vida! Cada semilla contiene en su interior un embrión. tejido de reserva y está recubierta por una capa protectora. Las plantas conquistaron la tierra antes de la aparición de las semillas, pero esta herramienta las hizo más independientes del agua y fue un gran paso evolutivo. Además, están parcialmente deshidratadas, lo que los otorga la capacidad de vida latente. La germinación se producirá cuando las condiciones ambientales sean óptimas, una gran ventaja en épocas difíciles.


germinacio

 

La dispersión es una estrategia clave en la vida de la semilla y es en este punto cuando empieza la confusión entre el fruto y la semilla. A veces las plantas producen frutos sabrosos que los animales comen y transportan. Al digerirlas, eliminan las cubiertas carnosas y liberan, junto con los excrementos, las semillas preparadas para la germinación.

 

¿Qué hay dentro de un fruto?
Después de la fecundación, el ovario de la flor madura y se transforma para dar lugar al fruto, estructurado en tres capas. Para entenderlo mejor pondremos como ejemplo el melocotón. La piel que nos da dentera es el epicarpo, la parte jugosa que nos comemos se llama mesocarpo y la corteza dura y rugosa central, que contiene la semilla, es el endocarpo.


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La función de los frutos es muy parecida a la de las semillas, la dispersión. Pero, ¿no es sospechosamente sencillo? ¿Todos las espermatófitos (plantas que producen semillas) tienen frutos? Para responder tendremos que volver a usar las palabras clave: angiosperma y gimnosperma. El caso del melocotón lo tomaremos como modelo para las angiospermas, las plantas productoras de semillas vestidas, pero, ¿qué hacen las gimnospermas y sus semillas desnudas?

 

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Falsos frutos de Taxus baccata, tejo. Imagen de FlickR

 

La estrategia de algunas gimnospermas es la producción de falsos frutos. No son verdaderos porque no provienen de un ovario fecundado y maduro (clásica definición de fruto), pero su misión es la misma, la dispersión. Es el caso de Juniperus sabina, Juniperus communis y Taxus baccata.

 

Frutos y semillas, los tipos

La capacidad de germinación de las semillas en el tiempo es muy variada, esto es lo que se conoce como viabilidad. Algunas pueden permanecer siglos dormidas y otras germinan el mismo año en el que se producen, como las bellotas. A veces las semillas quedan sepultadas en el bosque accidentalmente o bien algún animal, un ave o una ardilla, las entierra creando un banco de semillas natural.

 

seed flag

  

Por otro lado, encontramos frutos carnosos, son, por ejemplo, los tomates o el melocotón del que ya hemos hablado. En este caso, el pericarpo está formado por células vivas e hidratadas. También son frutos carnosos algunos que compramos como frutos secos, como las almendras o las nueces. Aunque no nos las comemos, estos frutos tiene una cubierta carnosa igual que los melocotones. Lo que nos comemos es la semilla encerrada por el endocarpo leñoso. Otra categoría la forman los frutos compuestos como las frambuesas, la manzana o la fresa, en las que intervienen otras partes de la flro que no son el ovario. También están los frutos múltiples, como la frambuesa o la mora, que tiene varias unidades pequeñas, fritículos, que provienen de una sola flor. Los últimos en la clasificación son aquellos que se agrupan en infrutescencias: los higos y la piña (no la del pino, sino la del postre). En este caso, varias flores se reunes para generar una sola unidad de dispersión, formada pro varios frutos.

 

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Infrutescencias de Rubus idaeus, frambuesas


Esperamos no haberte enredado las ideas y si es así, quédate con un mensaje: la misión de las semillas y de los frutos es la dispersión.

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

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