Arrúgate

Arrúgate Imatge de Neus Garrigues

¿Quién no tiene miedo a envejecer? ¿Es tan malo como dicen? Los árboles esconden su edad en el interior de los troncos. ¿Por qué tanto de misterio?

Algunos árboles parecen viejos toda la vida, como los algarrobos o los olivos, que con sus cortezas arrugadísimas nos inspiran confianza y familiaridad. ¿Pero hay árboles que viven más rápido que otros? ¿Es fácil saber la edad de un árbol? ¿Cómo saber si un árbol está vivo o no? Os lo avisamos, algunas de estas preguntas no tienen respuesta. Esperamos que algún día la tengan, como suelen decir, la paciencia es la madre de la ciencia.

 

¿Cuántos años tienes?

En primer lugar, os explicaremos cómo es un árbol por dentro. Cortemos uno ficticiamente para ver qué tiene de fuera hacia adentro: desde la corteza, pasando por el tejido conductor llamado floema para llegar al cambium (ausente en palmeras) y muy importante en la cicatrización de las heridas puesto que es el tejido embrionario encargado de formar las anillos de crecimiento.

 

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Imagen del blog Cuidemos Nuestros Recursos

 

La dendrocronología es la ciencia que cuenta los años de un árbol. Os recordamos que en el Jardín, junto al Umbracle, puedes ver los anillos del tronco del Quercus macrocarpa que murió a causa de unos hongos. Contrariamente, la palmera de la entrada al Umbracle, no muetra anillos por lo que no puede ser considerada un árbol. Saber la edad de un árbol ya muerto es una cuestión resuelta a Espores.

 

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Tronoc de Quercus macrocarpa. Haz clic para saber más

 

Entonces, podemos saber cuántos años tiene un árbol vivo? Sí, pero con mucha dificultad. Los biólogos, usan una sonda que los permite extraer una muestra del interior del árbol  para determinar la edad sin tener que cortarlo. En ningún caso tenéis que intentar averiguar la edad aplicando una versión casera de esta técnica. Os recomendamos que mantengáis el misterio, por el bien del árbol. Entonces, si no está muerto ni queremos matarlo o echarlo a perder, ¿cómo sabemos su edad?

 

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 Sonda Pressler. Haz clic para saber el origen de la imagen

 

¡No hay forma de saber la edad de un árbol vivo! El tamaño es un buen indicador para árboles de la misma especies que se han desarrollado bajo condiciones ambientales similares, pero no es suficiente.

 

Más preguntas difíciles

Desde el Jardín, animamos a los futuros botánicos a encontrar la respuesta. De momento, os explicaremos la poca información que hemos encontrado al respecto. Existen varias hipótesis que explican las razones por las cuales los árboles dejan de brotar, pero ninguna ha sido demostrada. La penuria nutricional es una de estas razones: a medida que un árbol aumenta su tamaño la competencia por los nutrientes es más fuerte y la dificultad para hacerlos circular también es mayor. Por otro lado, el mismo proceso de envejecimiento podría explicarse a través de la rotura de las conexiones vasculares de las yemas con los troncos. La tercera de las hipótesis va dirigida a la inhibición del crecimiento: si cortamos la yema terminal de un árbol joven provocaremos que las yemas subyacentes despierten de la latencia. En los árboles viejos esto no pasa, porque han perdido la capacidad de crecer.

 

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 Imagen de Neus Garrigues

 

El caso de los animales es muy fácil: vivimos mientras nos late el corazón. A pesar de la claridad de la afirmación hay un abanico de posibilidades y matices en cuanto al límite entre la vida y la muerte. Al reino vegetal es más complicado. Se considera que un árbol ha muerto cuando ya no brota. No parece tan difícil dicho así, pero el tiempo que un árbol puede emplear en morirse aumenta la dificultad de la pregunta. Ahora que ya conocemos la estructura interna de un árbol, podemos reflexionar sobre el límite entre la vida y la muerte, tan evidente entre todos aquellos a quienes nos late el corazón.

 

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 Si quieres apadrinar un árbol de la ciudad de Valencia, haz clic sobre la imagen

 

En los árboles conviven partes muertas con parte vivas, es más, el árbol vivo rodea a una estructura muerta que tiene función mecánica. Pero las líneas no sólo se difuminan por esta razón: la reproducción asexual implica la generación de individuos genéticamente idénticos al progenitor, también llamados clones. ¿Son otro individuo a pesar de ser idénticos genéticamente? ¿O el mismo individuo vive infinitamente?

 

Recientemente, se ha hallado en Suecia el árbol vivo más viejo del mundo. Tiene unos 600 años pero las raíces llevan más de 9000 años creciendo, porque este Picea abies es es un clon cuyas raíces tienen 9550 años. Mide unos 4 metros y no es muy espectacular si no conoces estos datos. Pero el récord, en cuanto a árbol más viejo, lo ostenta Pinus longaeva. Además, no puede negarlo, su tronco es arrugado y retorcido. El más viejo de todos tiene 5064 años y vive en California, ¡qué miedo sí hablara!

 

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Pinus longaeva. Imagen de FlickR

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Detalle Pinus longaeva. Imagen de Ricardo Garilleti

 

Pero como no sabemos si tenéis que ir a Suecia o a California pronto, os recomendamos que visitéis el Ficus macrophyla del Jardín de las Cortes Valencianas. Con 100 años de vida y un pasado duro debido a podas incorrectos y a la modificación del entorno, luce 22 metros de altura y 13 metros de perímetro. Este testigo de nuestra historia reciente está debilitado, por eso os animamos a visitarlo.

 

Hoy los árboles nos han conseguido poner trascendentales pero nos quedamos con la esperanzade  que pronto podremos saber más sobre las arrugas de los árboles, si alguien lo estudia, claro.

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia