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Vidas contadas

Aprovechando que el 11 de febrero es el día de la mujer y la niña en la ciencia, y que el 12 de febrero es el de Darwin, en esta ocasión os traemos libros donde el protagonismo está en personajes reales, interesantes por sus vidas, pero vidas concretamente dedicadas a la ciencia. El autor del origen de las especies hizo un viaje apasionante que cambió las ideas que hasta entonces teníamos de nuestros antepasados, y decenas de mujeres pasaron por encima de las convenciones sociales y persiguieron su sueño de llegar a adquirir todo el conocimiento que tenían a su alcance. Vamos con las presentaciones.

Las chicas son de ciencias

“Las mujeres han sido pioneras en ciencia desde el inicio de los tiempos. Y aún así, ¿podrías nombrar al menos a diez chicas guerreras que lo petaran en el mundo de las ciencias?”

Hasta hace dos días era bastante difícil ser capaz de responder a esta pregunta, quitando a las afortunadamente famosas Marie Curie e Hipatia, pocos nombres nos venían a la mente. Poco a poco la tarea de divulgación que se está haciendo desde numerosos frentes comienza a dar sus frutos y van apareciendo nuevas protagonistas de la historia de la ciencia que hasta ahora habían estado a la sombra de sus compañeros masculinos, en algunos casos, olvidadas voluntariamente en otros, o directamente ignoradas en la mayoría.

 

PORTADA CHICAS CIENCIAS

 

25 mujeres tienen plasmadas en este libro sus historias y trayectorias vitales. Qué estudiaron, a qué dedicaron sus investigaciones, cuáles fueron sus hazañas, en qué han contribuido a nuestro día a día con sus avances científicos. Pero como siempre en esta sección, este es también un cuaderno ilustrado, así que encontraremos, añadidos a las apasionantes y bien resumidas biografías, retratos encantadores de todas ellas y datos cuidadosamente destacados de cada una: lo más grande que consiguió, su lema, y algo que copiarle.

Así que os voy a decir a quién copiaría yo, es decir, por qué me inspiran algunas de estas científicas. Por ejemplo Agnodice, la primera médico conocida de la historia, nos recomienda luchar por nuestros sueños, incluso aunque nadie los entienda. La maravillosa astrónoma Henrietta Levitt dice que “a veces, en los pequeños detalles está la respuesta a los grandes enigmas, y como no, copiaría a la inventora Beulah Louise Henry que no dudaba en usar el imperativo: “si no existe, invéntalo”. ¿Os podéis resistir a caer a los pies de luchadoras como estas?

 

MERIAN MARIA SIBYLLA

 

Ahora bien, no hemos de olvidar que estamos en espores y que lo que nos interesan son las plantas, y la naturaleza, así que dejaremos de banda la seductora química, o las misteriosas matemáticas, para contaros alguna cosa de las dos mujeres que no podéis dejar pasar si acabáis con este ejemplar entre las manos. Por un lado tenemos a Maria Sybilla Merian, una entomóloga e ilustradora científica alemana que estaba fascinada por la metamorfosis de los insectos. Gracias a todo lo que le suscitaba este fenómeno, no solo se convirtió en una gran coleccionista, también dibujó hechizada todo lo que encontraba interesante en la naturaleza. Emprendió también un gran viaje como naturalista para estudiar los insectos tropicales en Surinam y así, con una vida dedicada a su pasión, consiguió combinar arte y ciencia, aportando grandes conocimientos y descripciones al mundo de la entomología, y creando dibujos preciosos que la convierten además en una gran artista.

Por otro lado está Bárbara McClintock que, como tantas otras, desafió a su destino y acabó graduada en genética y destapando los misterios que escondía el ADN del maíz. Con sus estudios sentó las bases para los trabajos con los genes que “saltan”, los transposones, y le concedieron el Nobel de Medicina en 1983, muchos años después de sus trabajos cuando otros, tirando del hilo de sus líneas de investigación, demostraron que eran ciertas todas sus hipótesis.

 

BARBARA MCCLINTOCK

  

Y acabaré confesando que a mí me gustan las frases, y me las imagino siempre en letras oscuras sobre camisetas claras, por eso quiero mostraros los lemas que aparecen en este libro y que me parecen más seductores. Está el de la astrónoma Caroline Herschel: “siempre nos queda algo por hacer”; el de la sismóloga Inge Lehmann: “el mundo es más fascinante si lo descubres por ti misma”; el de la neuróloga Rita Levi-Montalcini: “no tengas miedo de los momentos difíciles, lo mejor viene de ellos” ; y acabo con el de la conocida química Rosalind Franklin: “la ciencia y la vida cotidiana no pueden ni deben ir separadas”.

Y estas no son frases de taza de desayuno, de libreta barata que compras en el aeropuerto. Las habrán dicho así o algo diferente, pero lo más importante es quiénes las han dicho y en qué circunstancias. Son frases fruto de tener que trabajar el doble y hacerse valer el triple solo por haber tenido la desgracia, o la suerte, de haberse apasionado por la ciencia siendo de una mitad de la humanidad que se suponía que no debía hacerlo.

 

Mujeres de ciencia

En este libro estamos de suerte y doblamos el número de biografías: cada pionera escogida que cambió el mundo tiene dedicadas dos páginas, en una aparece representada junto a los elementos principales de su profesión, y en la otra encontramos su historia y pequeños detalles destacados. Los colores escogidos con mimo y los numerosos dibujos conforman una composición atractiva y amena en la que sumergirse para descubrir quién es esa mujer que nos mira con una constelación, un ratón o un lápiz en las manos.

 

PORTADA MUJERES CIENTIFICAS

 

Todas las biografías son interesantes, en todas encuentras elementos sorprendentes, relatos de injusticias, valentía, desafíos, familias que luchan para demostrar lo que valen sus hijas. A pesar de eso, voy a destacar de nuevo algunos nombres que de una forma u otra tienen que ver con nuestro entorno natural. La artista y amante de los insectos Maria Sibylla Merian repite en este libro, pero además, podemos descubrir a la botánica y sufragista Mary Agnes Chase, que también trabajó como ilustradora científica, y a quien los botánicos que encontró en su camino la llevaron a convertirse en una gran experta en gramíneas, y a investigar y analizar muchos de los alimentos que consumimos hoy en día.

 

MARY AGNES CHASE

 

Por otro lado, en estas páginas también tropezaremos con dos grandes conservacionistas: Marjor Stonemann Douglas y Rachel Carson. La primera, gran dotada para la escritura, se apasionó con la defensa de unos humedales americanos, los Everglades de Florida. Bajo grandes amenazas de construcciones imparables, como un aeropuerto, estos espacios que parecían sin importancia consiguieron, gracias a la energía imparable de la reportera, ser conocidos por muchísima gente y protegios, que es de lo que se trataba.

En cuanto a Carson, autora de la famosa Primavera silenciosa, también seducía con la palabra escrita, y consiguió divulgar la importancia de los ecosistemas oceánicos, inspiró la creación de la agencia de protección medioambiental de Estados Unidos, y luchó contra el uso del pesticida DDT. Desprestigiada y amenazada por atentar contra intereses políticos y económicos, vivió una vida activista, publicó, emitió desde la radio, y se hizo valer con investigaciones y argumentos. Murió joven, y seguro que dejó muchas cosas por hacer, pero todo lo que inició continua siendo una referencia conservacionista hoy en día.

 

MARJORY STONEMAN DOUGLAS

RACHEL CARSON

 

Al final del libro, además de un glosario nos encontramos con más mujeres científicas, como la botánica Janaki Annal, que hibridó caña de azúcar en el s. XIX, en la India. Un listado que pone nombre a otras importantes estudiosas y descubridoras en las que, por falta de espacio, no se puede profundizar. Y sobre todo un listado con un hueco muy importante, el último, donde te dice que la próxima científica puedes ser tú: “homenajeemos a estas pioneras para así inspirar a la próxima generación. Juntas, podemos retomar el camino donde ellas lo dejaron y continuar la búsqueda del conocimiento”.

Pero veo una pega en esta propuesta, igual que en la anterior, no todo van a ser cosas buenas. Y es que escojas a la mujer que escojas, te quedas siempre con ganas de saber más. Las ilustraciones son atractivas, y los esquemas y las diferentes tipografías hacen muy agradable la lectura superficial, con la que puedes ir acumulando nombres fácilmente y disfrutar de detalles que te harán recordar a cada una de estas mujeres fantásticas. Pero, ay, si algún personaje te gusta, te interesa, o te inspira, se te queda la información muy corta. Necesitas dejarte de anécdotas y profundizar en quién fue ella, quién fue ella en realidad. Pero estos bonitos libros no van de eso, así que siempre nos quedarán algunas biografías completas, o siempre, como no, nos quedarán internet y los hilos de twitter.

 

Darwin. Un viaje al fin del mundo

El mapa con el recorrido del Beagle es impresionante, e imaginar un viaje de cinco años también. Hoy nos parece que estar fuera de casa una semana es toda una aventura. Este mapa es el que nos recibe en abrir el libro y si seguimos el trazado sobre él viaje, nuestros ojos recorren toda América del Sur, el tramo que ocupó el mayor tiempo del viaje, hasta septiembre del 1835, pasan por las Galápagos y Tahiti para llegar a Nueva Zelanda, viajar por toda Oceanía, volver a Salvador de Bahía (después de haber hecho allí una de las primeras escalas al inicio), y llegar a Inglaterra a finales de 1836.

 

DADRWIN PORTADA

 

¿Cómo fue aquél lustro para Darwin?Com fou aquell lustre per a Darwin? “Aquel viaje cambió la vida de Darwin, y en realidad, la idea que había de la vida”, dice el libro. EL joven se embarcó como naturalista del Beagle y allí comenzó su aventura. La historia se cuenta como un cuento, así que encontramos todos los ingredientes que hacen falta para hacer las páginas interesantes: terremotos, fósiles, tormentas, volcanes, animales exóticos, vegetación desconocida… y también la incredulidad e incomprensión de sus compañeros de travesía. Darwin tuvo que buscar quien le acompañara en sus excursiones y descubrimientos, peros las ideas que iban tomando forma no siempre gustaban a todos. Y es que no es fácil rehacer todo aquello en lo que siempre has creído, pero lo que el naturalista iba encontrando a su paso le mostraba un camino que él no podía dejar de seguir.

 

MAPA DARWIN

SEGUNDA DARWIN

 

Si queremos explicar a los más peques cómo fue aquella expedición científica que aportó ideas impactantes para el naturalismo de la época, este es un buen libro. Darwin era un joven estudioso y valiente que puso en pausa la vida que hasta entonces había llevado y se embarcó mar adentro, dejándose llevar por todo aquello que le fue apareciendo en el camino y que fue modelando en su cabeza, poco a poco, de forma sutil, una idea que acabó tomando forma al volver, trabajar sobre sus descubrimientos e ideas que había plasmado en papel, con los materiales recogidos, e intercambiar ideas con sus colegas. El resultado, un libro que se agotó el primer día que salió a la luz, que recibió grandes críticas, numerosas burlas, que puso patas arriba todo aquello en lo que la gente creía, y que ha inspirado, y aun sigue inspirando, a muchísimas personas.

 

Bibliografía

  1. Irene Cívico, Sergio Parra (2017). Las chicas son de ciències. 25 científicas que cambiaron el mundo. Núria Aparicio (il.) Montena. 115 pàg.
  2. Rachel Ignotofsky (2017). Mujeres de ciencia. 50 intrépidas pioneras que cambiaron el mundo. Nordica Libros. 127 pàg.
  3. Ana Maria Pavez, Olaya Sanfuentes (2009). Darwin. Un viaje al fin del mundo. Raquel Echenique (il.) Alqueria editorial. 39 pàg.

 

Eva Pastor

Responsable de Cultura y Comunicación del Jardí Botànic UV.
Me gusta la música, los libros, viajar, escribir, la divulgación científica e ir al cine con todas las consecuencias; hacer cola, comer palomitas... Me divierte ordenar con mis hijos la colección de coches de Cars. Nunca he comprendido las reglas del tenis y me da dentera cortar la pizza con tenedor y cuchillo.

 

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