Uyuni: secretos en un desierto de sal

Mirar al horizonte en Uyuni, Bolivia, es como fijar tus ojos en un horizonte lleno de sal. Blanco e inabarcable, se trata de uno de los lugares más salvajes del planeta en el que capas y capas de sal se superponen hasta alcanzar los 120 metros de profundidad. Además, esconde otro tesoro, el litio.

 

Cuando los viajeros describen Uyuni lo hacen refiriéndose a él como un inhóspito paisaje seco, lejano y siempre cubierto de blanco. El color de este gran desierto no se debe a la claridad de su arena sino a la sal, que se convierte en principal componente y fuente de vida de este extraño paisaje. El Salar de Uyuni es el mayor desierto salino del planeta, un lugar completamente virgen y único. Por eso, se ha convertido en uno de los destinos turísticos más importantes de Bolivia, además de ser una importante fuente de ingresos para el departamento de Potosí, en el sur del país, dentro de la región altiplánica de la Cordillera de los Andes.

 

La primera pregunta que el visitante se hace cuando llega a esta gran estepa blanca moteada por pequeñas dunas de sal es siempre la misma: ¿cómo ha podido formarse semejante mar albino? La respuesta no es otra que el paso del tiempo unido a los componentes químicos del suelo, ricos en litio, boro, potasio y magnesio. En su origen (hablamos de hace 40.000 años) el área que hoy ocupa el Salar de Uyuni estaba cubierta por agua, concretamente por un lago, el Minchin, una de las vastas masas de agua salada que ocupaban la zona y de las que hoy quedan algunos vestigios como el Titicaca o el Poopó.

 

Posteriormente el Minchin se bifurcó y dio origen a otros lagos, entre ellos el Tauca, de menos extensión y ubicado en lo que hoy es el centro Salar de Uyuni. En este segundo periodo se produjo un gran cambio en las temperaturas, que pasaron de ser húmedas a secas y cálidas. Una de las principales consecuencias de este cambio climático fue la reducción por evaporación de una parte importante de la superficie y el volumen de los grandes lagos andinos, y el nacimiento de los salares y las lagunas actuales.

 

UYUNI_wikipedia

UYUNI_reflejo

UYUNI_REA

 

¿Puede existir vida en un desierto de sal?

Científicamente, se estima que la aparición del gran Salar de Uyuni data de hace 13.000 años y su superficie actual supera los 10.000 kilómetros cuadrados. Dentro del salar es posible encontrar multitud de ojos provocados por las aguas salobres de lo que fue el lago de Tauca con un diámetro de entre 10 y 15 centímetros y una profundidad que puede alcanzar los 120 metros. La particular belleza de este lugar está en las formas poliédricas que la fuerza del viento va dejando de forma aleatoria a su paso, como si de grandes figuras de sal se tratara, y en el contraste de colores, del azul del cielo al blanco del suelo, pasando por las islas y montañas que aparecen en medio del mar salado. De entre estas islas destacan especialmente dos, la del Pescado y la de los Pescadores.

 


La Isla del Pescado (cuyo nombre real es Cujiri) ocupa unas 100 hectáreas dentro de Uyuni. Su superficie está formada por granito y tierra orgánica, lo que ha permitido que allí se desarrolle una especie de cactus gigante de hasta seis metros de altura alrededor de la cual se ha generado un ecosistema especial y único. Además, esta isla ofrece algunas manifestaciones geológicas objeto de investigación científica, como una cueva ubicada en la parte más alta del islote que permite apreciar las diferentes capas geológicas del suelo además de ser un mirador de excepción del salar.

 

UYUNI_INCAHUASI

UYUNI_incahuasi2

Foto: Zidamdam (National Geographic)

UYNI_CACTUS

Foto: James Rodríguez

 

La otra Isla, la de Pescadores (Incahuasi) también es conocida por sus bosques de cactus (quirucolumbar, pillaya, piscallu, thulo, huajraguaya y añaguaya). Al igual que ocurre en otras zonas del Salar de Uyuni, el paisaje volcánico emerge desde dentro del desierto blanco. Esta isla, por ejemplo, se formó sobre los restos de un volcán de caliza petrificada a una altitud de 100 metros sobre el nivel del salar. Aquí se han identificado restos arqueológicos importantes de la cultura tiwanakota y de los incas, además de una gran cantidad de estructuras geológicas como cavernas, grutas y túneles.

 

La mejor muestra de la biodiversidad de la zona es la Reserva Nacional de Fauna Andina “Eduardo Avaroa” (REA), al sur de Uyuni. La REA fue creada en 1973 y tiene una superficie de 7.147 kilómetros cuadrados. Ocupa la región fisiográfica de la Cordillera Occidental o Volcánica, caracterizada por extensas mesetas y conos volcánicos. En ella se han registrado más de un centenar de especies de flora y alrededor de 200 especies de plantas superiores.

 

Ecológicamente se caracteriza por los extensos desiertos helados y la Pradera Altoandina semidesértica. La flora está marcada por la fuerte presencia de gramíneas (paja brava) y en sitios de mayor humedad se encuentran tholares y keñuas. Respecto a la fauna, hay catalogados algo menos de un centenar de animales entre los que destacan la vicuña (Vicugna vicugna), el gato andino o titi (Felis jacobita), el suri (Pterocnemia pennata), la soca (Fulica cornuta), la chocka (Fulica gigantea) y las tres especies de flamencos (Phoenicoparrus andinus, Phoenicoparrus jamesi y Phoenicopterus chilensis) que nidifican en enormes colonias y que se han convertido en otro de los grandes atractivos turísticos de la zona.

 

UYUNI_Phoenicoparrus_andinus

Phoenicoparrus andinus

UYUNI_vicunya

Vicuña


El litio: importancia económica y ecológica

Está claro que el Uyuni, como gran reserva de sal, juega un importante papel en la economía boliviana. La explotación del salar lleva realizándose decenas de años, y contiene más de 10.000 millones de toneladas de sal, de las cuales se extraen, como media anual, unas 25.000. Pero no todo es sal, ya que en este gran mar blanco hay otro tesoro, el litio, del que se cree hay más de 140 millones de toneladas, lo que supone más de la mitad de las reservas de este mineral del planeta.

 

UYUNI_litio

 

El litio, el metal más ligero, es un recurso abundante en la naturaleza, pero su explotación no es siempre rentable. El más fácil y barato de extraer es el de salmuera, como la del salar de Uyuni. El motivo de que el litio esté tan cotizado es que se cree que este metal puede determinar la evolución del transporte basado en los combustibles fósiles a los vehículos eléctricos. Según el analista boliviano Juan Carlos Zuleta, “el Salar de Uyuni podría constituirse en 10 o 20 años en el centro energético del planeta”.

 

Por eso, el gobierno de Evo Morales ha elaborado un plan a través de la Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos de COMIBOL, la empresa minera estatal de Bolivia, que prevé producir en 2014 unas 30 toneladas de carbonato de litio y unas 700 de cloruro de potasio. De momento, el proyecto de explotación de litio en el salar de Uyuni sólo está abierto a la participación extranjera en su fase industrial. El objetivo es no caer de nuevo en la maldición de los recursos y que Uyuni no sea un nuevo Potosí, cuyas riquezas escaparon del país.

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

Medios