Ushuaia, en los confines de la Tierra

Ushuaia es la capital de la Tierra del Fuego y, según la geografía, la ciudad más austral del plantea. Es posible que muchos piensen que este paisaje sea artificial, construido por la mano del hombre en la frontera con el Polo Sur, bañando sus costas frente al Canal de Beagle y recostándose en los picos nevados de Martial. Pero no, no estamos en un escenario, estamos en el fin del mundo.

A mediados del siglo XIX el HMS Beagle navegaba el canal que unía el Pacífico con el Atlántico llevando a bordo a Charles Darwin, quien había aceptado formar parte de aquella famosa expedición naturalista bajo el mandato del capitán de barco Fitz Roy. Con el tiempo, aquel canal recibió en nombre de Canal de Beagle en honor a la famosa embarcación y de los hitos que en gracias a ella se consiguieron. Algunos años después, era el político, militar y estadista bonaerense Julio A. Roca, futuro Presidente de Argentina, quien atravesaba aquel canal con la intención de afianzar el poder de su país sobre gran parte del desierto de la Patagonia, una tierra ya entonces dividida entre Argentina y Chile. Era el año 1884 y como símbolo del poder argentino se fundaba en la región más austral del planeta Ushuaia, un pueblo que iría creciendo con los años hasta convertirse en la capital administrativa de la la provincia de la Tierra del Fuego.

 

ushuaia fin del mundo

ushuaia ciudad desde el canal

 

Los primeros hombres llegaron hasta lo que hoy es Ushuaia hace algo más de cinco mil años. La convivencia entre las distintas etnias fue sencilla hasta la llegada de los colonos europeos, que se apresuraron a conquistar la Isla Grande de Tierra del Fuego. La conquista fue prácticamente en la costa, por eso muchos de los paisajes del interior han permanecido prácticamente vírgenes hasta la fecha. Ya en el siglo XIX, el hombre blanco realizó más esfuerzos por instalarse en aquellas tierras. Con esta expansión llegaron también las misiones religiosas, especialmente la anglicana. Lo que hasta entonces había sido una convivencia pacífica se volvió algo más hostil. Con la fundación de Ushuaia se instaló en aquel recóndito lugar la famosa cárcel del fin del mundo, un penal que durante medio siglo articuló la vida y el desarrollo la ciudad. Hasta aquel rincón fueguino se trasladaba a presos de todo tipo, desde homicidas hasta estafadores, pasando por presos políticos. La característica más curiosa de aquel complejo penal era que los internos realizaban allí todo tipo de trabajos de los que se beneficiaba la ciudad al completo. Por ejemplo, los presos fueron los encargados de construir el alcantarillado y el alumbrado público de la ciudad. También fueron ellos quienes asfaltaron las calles y quienes cumplían servicios como la distribución de la electricidad. Además, el penal de Ushuaia tenía zapatería, sastrería, lavadero, oficina antropométrica, laboratorio de fotografía, cuartel de bomberos, imprenta, una fábrica de fideos, taller de ebanistería, banda de música, farmacia y servicio médico.

 

ushuaia presos tren del fin del mundo

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Los presos del penal de Ushuaia también fueron los encargados de construir el tren del fin del mundo, que a día de hoy sigue haciendo rutas turísticas en la zona

 

El 21 de marzo de 1947 el presidente Juan Domingo Perón, aludiendo razones humanitarias, dispuso la clausura de la cárcel de Ushuaia. Prácticamente la mitad de la ciudad fue abandonada. En la década de los cincuenta, la isla de Ushuaia fue repoblada por miembros de la Marina. En la actualidad en viejo penal es uno de los mayores reclamos de la ciudad. Junto a las escenas que reproducen la vida cotidiana de los presos, en las celdas repartidas en hileras hay ubicadas esculturas de algunos de los presos más ilustres de la zona como el famoso asesino conocido como El petiso orejudo o del anarquista Simón Radowitzky, que tras ser indultado del penal de Ushuaia, luchó en el bando republicano durante la Guerra Civil Española.

 

Pero más allá de ser una ciudad, Ushuaia y sus alrededores son uno de los puntos más demandados de Argentina y uno de los epicentros turísticos del país. Son muchos los que quieren ir hasta esta ciudad para sentirse en los confines del mundo, en el punto que se encuentra más al sur del Sur. Las actividades al aire libre como el esquí nos permiten recorrer paisajes casi inimaginables presididos casi siempre por una gran herradura hecha por montañas blancas que bordean una bahía y se extienden más allá de ella. La rica hidrografía que incluye ríos, lagos y glaciares, la colonia de lobos marinos de Isla Alicia o el Parque Nacional de la Tierra del Fuego son algunos de los paisajes que ningún visitante debe perderse.

 

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Leones marinos en la reserva de Isla Alicia

 

Grandes lagos, bosques y castores

A escasos doce kilómetros de Ushuaia encontramos el Parque Nacional de la Tierra del Fuego, el más austral del continente americano. Recibió esta denominación en enero de 1946 siendo catalogado por la administración argentina como una reserva natural estricta, lo que implica que en él está prohibida cualquier actividad que modifique sus características naturales como la caza y la pesca, la extracción de recursos naturales, los asentamientos humanos, la introducción de flora y fauna e incluso el tránsito con vehículos. En total, más de 60.000 hectáreas de las cuales únicamente 2000 están asignadas a un uso turístico.

 

Al igual que ocurre en toda la región, la hidrografía dibuja en este paisaje sorprendentes formas y formaciones. Éstas son debidas a las temperaturas subpolares y a su orografía, definida por la gran Cordillera de los Andes. Por eso las lluvias otoñales y primaverales y los deshielos del verano hacen que el este enclave natural posea muchos lagos y lagunas y que desde la cima de las montañas puedan apreciarse numerosos ríos y arroyos alimentados por los deshielos.

 

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 Paisaje de invierno, paisaje de verano

 

En el Parque Natural de la Tierra del Fuego tres grandes masas de agua destacan sobre las demás. Se trata de los lagos Khami y Acigami y del río Ajej. El primero es conocido por su tamaño. No obstante, la traducción de Khami sería algo así como Agua grande. Tiene una extensión total de 104 kilómetros cuadrados, todos ellos navegables, y comparte su nacionalidad entre Argentina y Chile, país en el cuál se encuentran unos 14 kilómetros del lago. Tradicionalmente conocido como lago Fagano en honor del primer misionero salesiano en la Patagonia, en la actualidad ha recuperado su nombre aborigen. Según los onas, que poblaron la Tierra del Fuego hace unos once mil años, esta lago era el descanso del horizonte porque la línea visual que forman la montañas se ve bruscamente interrumpida por la presencia de este gran lago. La otra gran formación de agua del Parque Nacional de la Tierra del Fuego es el Acigami, un lago glaciar resultado del embalsamiento del río Lapataia. El Acigami es el lago más turístico de la zona, tiene agua dulce y desemboca en el Canal de Beagle.

 

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ushuaia canal beagle

 

El tercer y último de los grandes acuíferos del Parque Nacional de la Tierra del Fuego es el río Ajej, situado en el sudoeste del Departamento Ushuaia. Este río de fuerte caudal surge entre los cordones montañosos de la Tierra del Fuego, creando saltos y cascadas en su parte norte y un vasto valle en el sur. La vida del río Ajej (conocido popularmente como Pipo) está subyugada a la presencia de los castores, roedor muy común en la zona que ha alterado fuertemente los bosques por ser prácticamente una plaga y que ha acabado con la población de un raro pato autóctono andino conocido como pato de los torrentes (Merganetta armata).

 

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ushuaia Merganetta armata

 Merganetta armata

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Campephilus magellanicus. Pájaro carpintero de la Tierra del Fuego

 

Además de los castores, las aves son protagonistas en la Tierra del Fuego. Entre las más comunes destacan el cóndor andino, el colibrí rubí de plumaje brillante (el pájaro más austral), la cotorra austral, los carpinteros de cuerpo negro y cabeza roja y el martín pescador. La gran variedad de especies viene marcada por los distintos hábitats que encontramos en esta región del mundo que incluye bosques andinos y magallánicos, macizos rocosos y cerros, prados abiertos, aguas dulces y un espacio marino colindante con el Canal de Beagle. Si a todo esto sumamos islas e islotes, senderos, cataratas y grandes zonas de pasto, nos encontramos en un paisaje variado, único y perfecto para los amantes de la naturaleza y del ocio verde.

 

Más información: http://www.turismoushuaia.com/

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia