Gallocanta, paraíso ornitológico

Gallocanta, paraíso ornitológico Imatge de Flickr. Autor: Angel

La laguna de Gallocanta es uno de los destinos más solicitados por los amantes de la naturaleza y de las aves. Los viajeros llegan hasta este punto de la geografía española para disfrutar de las infinitas posibilidades de ocio que ofrece este paraíso ornitológico.

 

Durante los meses de octubre a febrero la Laguna de Gallocanta se convierte en el centro neurálgico para los amantes de la ornitología, que se dan cita en este enclave de la provincia de Zaragoza junto con curiosos de todo el mundo para presenciar un fenómeno natural único y de gran belleza: cada atardecer, durante los meses de invierno, colonias formadas por miles de grullas se acercan a las orillas de la laguna para pasar allí la noche durante su largo viaje migratorio.

 

La laguna de Gallocanta se ha convertido en los últimos años en un lugar de paso obligatorio para estas aves zancudas que en octubre llegan hasta allí desde el norte de Europa para pasar el invierno y que en verano vuelven a sus lugares de origen, principalmente Bélgica, Alemania y Finlandia. Pero no vienen solas, son centenares los expertos que viajan con ellas hasta la Comarca del Campo de Daroca, en Zaragoza, para acompañarlas y observarlas durante su periplo en nuestro país.

 

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La grulla común (Grus grus) es el animal que más fama internacional ha dado a este paraje natural, declarado por la Unión Europea Refugio de la Fauna Silvestre, Zona de Protección especial para las Aves  (ZEPA) y Lugar de Interés Comunitario (LIC). Sin embargo, la riqueza de este lugar situado entre las provincias de Zaragoza y Teruel es única, y son centenares las especies de aves migratorias y autóctonas que conviven en la laguna durante todo el año.

 

Un pequeño mar en el corazón del Sistema Ibérico

La Laguna de Gallocanta está situada en el pueblo zaragozano del mismo nombre, al noroeste de la provincia. A unos mil metros de altura, se trata de la mayor laguna natural de la Península Ibérica que además posee otra característica única, sus aguas son saladas. Y es que es una depresión endorreica-esteparia (es decir, que el agua que allí se acumula no tiene ningún tipo de salida excepto la evaporación natural) que empezó a formarse a finales de la Era Terciaria, en el Pleistoceno (hace unos 2 millones de años) y que siguió desarrollándose durando toda lo Era Cuaternaria.

 

Se nutre de los acuíferos subterráneos y por las precipitaciones, y tiene un área de 14,4 km², con una anchura máxima de 2,8 km por 7,7 km de largo. Con una capacidad máxima de 5 hm³, la profundidad de sus aguas suele ser de 45-50 cm, aunque en época de aguas altas puede llegar hasta los 2 metros.

 

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Laguna de la Zaida

 

Del complejo lagunar que existía en toda la cuenca hoy apenas quedan algunas áreas activas entre las cuales destacan, además de la propia laguna, otros lugares cercanos como la laguna de la Zaida, la laguna de Guialguerrero y dos lagunas más pequeñas en la localidad de Santed.

 

La ruta de las grullas

Lo que nos ofrece el paraje son varias rutas de observación de la rica fauna de la zona. La visita guiada empieza en el Centro de Interpretación de la Laguna, situado en la localidad de Bello, a tres kilómetros de la laguna, un centro que forma parte del programa de Educación Ambiental del Gobierno de Aragón y cuenta con el respaldo de SEO (Sociedad Española de Ornitología).

 

En este edificio podemos encontrar todo tipo de información sobre la laguna, incluyendo visitas multimedia y paneles de observación. Además de consejos sobre rutas en bicicleta y caminos de la zona, así como de las variedades de fauna y flora del entorno. Otro de los centros de referencia de la zona es el Museo de las Aves de Gallocanta, donde encontramos informes detallados sobre las variedades ornitológicas de los alrededores de la laguna.

 

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Vistas desde la ermita del Buen Acuerdo

 

La ruta de observación de las aves comprende un recorrido a pie por diferentes parajes cercanos a la laguna y por los alrededores de la misma, y la visita a tres observatorios naturales. El primero de ellos es el que los aldeanos denominan los Aguares, una llanura que en épocas de lluvia se llena de agua y que sirve ocasionalmente como bebedero para las aves de la zona, que también se refugian allí durante la época de cría.

 

El segundo observatorio natural es lo de los Ojos, que recibe este nombre porque se dice que, cuando llovía mucho, se formaban en el suelo grandes pozos de agua. En la actualidad, únicamente la vegetación deja constancia de aquellos pozos naturales. En esta zona podemos encontrar con facilidad especies animales y vegetales autóctonas de las zonas montañosas del interior como jabalíes, zorros o liebres y musgos, timones y aliagas.

 

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El otro lugar de visita obligatoria para aquellos que hacen la ruta de las grullas es la ermita del Buen Acuerdo, un edificio del siglo XII y referente del románico aragonés perteneciente a las localidades de Gallocanta, Berrueco y Las Cuerlas. Este observatorio natural desde el cual se puede ver toda la laguna se presenta como un palco de lujo para admirar la riqueza de este paraje, que en los atardeceres de otoño se vuelve rojizo y que es, según los aldeanos, el mejor lugar para observar el magnífico espectáculo de la migración de las grullas.

 

Zona de protección para las aves

Son muchos los ornitólogos de todo el mundo que se acercan hasta los alrededores de la Laguna de Gallocanta. Entre las especies que pueden observarse en la zona destacan las *xarxets y los patos *rabudos y moratones en las orillas de la laguna o los patos cuchara, que se alimentan con restos orgánicos y de algas verdes en los alrededores de la laguna. Otras especies que podemos encontrar en la zona son los patos colorados, los porrones comunes o fochas y las lavanderas, una especie de ave autóctona que se encuentra entre los juncales de la laguna.

 

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Ánades rabudos

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Fochas

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Lavandera

 

Sin embargo, hay que destacar que a pesar de la importancia de este paraje, durante algunos años los alrededores de la laguna sufrieron un importante deterioro ecológico. La mayoría de las especies de la zona son nidificantes, es decir, que tienen sus nidos en las tierras próximas a la laguna. La llegada de la maquinaria agrícola a la zona hizo que muchos de estos nidos fueron aplastados, lo cual levantó las voces de alarma de los grupos ecologistas.

 

A pesar de que la zona fue declarada Zona Húmeda de importancia Internacional en 2000, muchas aves llegaron a estar en peligro de extinción, una situación que todavía no se ha resuelto. La última medida de protección de la Laguna de Gallocanta se realizó en 2006 cuando fue declarada Reserva Natural Dirigida.

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

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