Puerto Princesa: la reina de Filipinas

Puerto Princesa es como un gran oasis repleto de bosques centenarios y maravillas de la naturaleza. Se trata de una de las ciudades más limpias y ecológicas de toda Asia y el lugar perfecto para los amantes del buceo, que tienen en su río subterráneo de más de 8 kilómetros de longitud, su particular santo grial del submarinismo.

Su denominación ya le da un porte regio. Oficialmente, Puerto Princesa recibió este nombre en honor a la Infanta Eulalia, hija de la reina española Isabel II y de su esposo, Francisco de Asís de Borbón. Posiblemente, la ciudad llevara el nombre de ésta, pero cuando la niña murió de forma prematura le fue cambiado por el de Puerto de la Princesa, que se conserva hasta nuestros días. Hay quienes dicen que, además de esta historia, el nombre de Puerto Princesa hace un guiño a la privilegiada localización geográfica de esta ciudad, con un mar dotado de una profundidad que permite adaptarse a cualquier tamaño de embarcaciones y buques, muy rico en recursos naturales, como si la isla fuera en realidad un perfecto enclave encontrado por los colonizadores españoles. De ahí su bautismo como "la Princesa de los puertos". Por último existe otra versión, posiblemente la más romántica de todas, que habla de una princesa que recorría la isla de noche desde el ocaso hasta el amanecer.

 

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Cova de l'elefant. Puerto Princesa

 

En cualquiera de los casos, la ciudad de Puerto Princesa, fundada en 1872, es en la actualidad una de las ciudades turísticas más importantes de Filipinas. Esto se debe a que presenta un conjunto natural único que ha permanecido prácticamente virgen hasta nuestros días y en el cual se mezclan ecosistemas de bosques y de playa que forman un paisaje espectacular. De ahí, que más que una princesa, esta ciudad sea una auténtica joya de la corona.

 

Una ecociudad en medio de la selva

Calles limpias, bosques inmaculados, junglas y bahías salvajes a nuestros pies. En definitiva: naturaleza en estado puro. Así es Puerto Princesa, la capital de la isla filipina de Palawan, situada a unos 500 kilómetros de Manila. La superficie de la ciudad tiene poco más de 2.000 kilómetros cuadrados bañados por el oeste por las aguas del Mar de China y por el este por el Mar de Sulu, y su población no supera los 300.000 habitantes. Hay quien dice que se trata de la ciudad más bonita de Filipinas y de una de las más bellas de todo el continente asiático. Estas mismas fuentes dicen que su belleza no sólo reside en sus paisajes de playa, en sus caprichosas formaciones calizas o en su fauna marina, sino que el atractivo de Puerto Princesa está en la conciencia de sus gentes quienes, durante años, se han esforzado por respetar la naturaleza borrando cualquier huella o vestigio humano. Por eso, Puerto Princesa está considerada como una metrópolis verde, un refugio ecológico dentro de este gran cosmos tropical que es Asia.

 

Puerto princesa Sabang playa blanca

Playa de Sabang

 Puerto Princesa vistas

 El Nido. Illa de Palawan

 

El reconocimiento como ciudad verde no es algo nuevo para esta ciudad: ya en 1894 Puerto Princesa fue nombrada por las autoridades del gobierno de España como una de las ciudades más bellas de su país, debido a la correcta ordenación de sus calles y edificios, y por la limpieza con la que se mantenía toda la comunidad. Hoy, 120 años después, Puerto Princesa sigue siendo una ciudad modelo en la limpieza, la protección y conservación del medio ambiente que ha hecho del turismo verde su mejor carta de presentación.

 

A principios de los años setenta Puerto Princesa pasó de ser un asentamiento a ser una ciudad independiente, y a partir de los noventa del siglo pasado sus recursos y su patrimonio natural comenzaron a ser reconocidos mundialmente, lo que supuso un importante impulso económico para la ciudad. En el año 1999 el río subterráneo de Puerto Princesa fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y el 11 de noviembre de 2011 nombrado como una de las siete maravillas del mundo natural.

 

Los islotes de Bahía Honda, a poco más de diez kilómetros al norte de Puerto Princesa, son otro de los grandes atractivos de la ciudad en cuyos alrededores se localizan hasta once ecosistemas: selvas húmedas, bosques montañosos, playas impolutas, arrecifes y océanos esmeralda. No es de extrañar que Jacques Cousteau hablara de sus aguas como "una jungla submarina" en la que, en algunos puntos, los amantes del buceo pueden encontrar otro tipo de tesoros como barcos y aviones japoneses hundidos cerca de las costas durante la II Guerra Mundial. Desde luego, un aliciente más para conocer a esta ciudad, auténtica reina de Filipinas.

 

Puerto Princesa lago

 

El río subterráneo de Puerto Princesa: las entrañas del mar

El río subterráneo de Puerto Princesa, declarado como uno de los más significativos destinos para el ecoturismo es, junto con el de la península de Yucatán, el río subterráneo más largo del mundo. Mide algo más de ocho kilómetros semisumergidos, todos ellos navegables, y desemboca en el mar del sur de China. Su caudal está condicionado por las mareas, que son las que a lo largo de los siglos han dibujado allí un curioso paisaje de cuevas y recovecos imposibles de estalactitas y estalagmitas. Las formas calizas dentro de las cuevas son un atractivo más del río, que se sumerge como serpenteante dentro de la gran montaña.

 

Puerto Princesa underground river cartel

 

Puerto Princesa rio subterraneo

 

Arriba, en el exterior, encontramos una serie de formaciones forestales que se suceden y que tiñen de verde frondoso el escenario. Allí hay distintos tipos de bosques, entre ellos algunos de los más raros de Asia tropical, como el bosque montano, el bosque de pantano de agua dulces, selvas tropicales siempre verdes, bosques ribereños, bosques de playa y manglares. En el exterior de los ocho kilómetros que mide el río subterráneo de Puerto Princesa se han identificado más de 800 especies de plantas de 300 géneros y 100 familias. El dao (Dracontomelon dao) común en el sudeste asiático, alcanza hasta 36 m de altura en estos bosques húmedos. Al vivir en zonas con poco sustrato como las riberas, se ayuda de unas estructuras de anclaje llamadas raíces tabulares, que actúan de contrafuertes y le permiten elevarse por encima del bosque. También en estos bosques vive el apitong (Dipterocarpus gracilis), dipterocarpácea en peligro de extinción por el retroceso de su hábitat natural y porque su resistente madera es muy utilizada para contrachapados y muebles de exterior.

 

Puerto Princesa Dao dracontomelon

Dracontomelon dao

Puerto Princesa Dipterocarpus gracilis

Dipterocarpus gracilis

 

Respecto a la fauna, existen más de 200 especies de aves, que forman la población vertebrada más numerosa de la zona. La gran variedad de hábitats permite que allí convivan todo tipo de pájaros entre ellos el loro de nuca azul (Tanygnathus lucionensis), las aves tabon típicas de los matorrales (Megapodius cumunigii) o el estornino (Gracula religiosa). Dentro de la selva, serán el macaco de cola larga (Macaca fascicularis) y el cerdo barbudo (Sus barbatus) las especies más características, mientras que los murciélagos (hasta nueve especies diferentes), los tejones y las arañas látigo son los principales pobladores de las cuevas. En las zonas pantanosas y de manglar, la pitón reticulada (Phython reticulatus) y el lagarto de cresta verde (Bronchocoela cristatella) son los grandes y peligrosos predadores, y la tortuga carey (Chelonia mydas) es la indiscutible princesa de las costa de playa. Por último, haremos mención a la rana Barbourula busuangensis, anfibio endémico del oeste de Filipinas, amenazado también por la pérdida de su hábitat: arroyos de aguas rápidas y limpias en bosques tropicales a baja altitud.

 

Puerto Princesa Gracula religiosa

Gracula religiosa

Puerto Princesa Lucionensis tanygnathus

Tanygnathus lucionensis

Puerto Princesa  Barbourula busuangensis

Barbourula busuangensis

Puerto Princesa arrecife de Tubbataha UNESCO

Chelonia mydas

 

Además del Parque Nacional del Río Subterráneo de Puerto Princesa, en los alrededores de la ciudad se encuentran otras muchas bellezas naturales como por ejemplo el arrecife Langogan (conocido por su grandes cataratas), el arrecife de Tubbataha (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO con más de 1.000 especies entre las que destacan peces león, peces payaso y las tortugas marinas), la Roca Ugong (un rincón para los amantes de la espeleología con una formación de piedra caliza de veinticinco metros entre tierras de cultivos y bosques kársticos) o la playa de arena blanca de Sabang.

 

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia