El tesoro del Atlántico

Las Islas Cíes están consideradas como la joya del océano Atlántico. Sus espectaculares paisajes, su fauna y flora forman un conjunto de gran belleza que fue declarado Parque Nacional en 2002, y una de sus playas, la de Rodas, está considerada como una de las mejores del mundo.

Las Islas Cíes, junto con los archipiélagos de Ons y Sálvora, y la isla de Cortegada, forman el Parque Nacional de las Islas Atlánticas. Estos tres archipiélagos representan el ecosistema de la costa atlántica y engloban una extensión total de 2.772 hectáreas, de las cuales 1.135 son de área emergida. Un Parque Nacional marítimo y terrestre cargado de riqueza histórica, botánica y faunística.

 

Romanos, piratas y campistas

Esta islas se llamaron Siccae (áridas) en la antigüedad por la rudeza de sus tierras. Existe constancia de la presencia del ser humano desde el año 3.500 a.C., y así lo han demostrado las diferentes excavaciones arqueológicas realizadas, entre las cuales hay restos romanos. En estossentamientos humanos en las islas desde hace más de dos mil años. En estos asentamientos se encontraron ánforas, cerámica y textos de Estrabón y Plinio, incluso hay leyendas que aseguran que Julio César estuvo en las islas mientras luchaba contra la tribu de los Herminiios.

 

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Durante la Edad Media las islas fueron habitadas por distintas órdenes monásticas, destacando la de los benedictinos, que se asentó allí en el s.XI y la de los franciscanos, que vivieron en las islas en el s.XIV, además también pasó por allí la Orden de Cluny. Como prueba del pasado monacal de las Cíes existen en las islas dos monasterios, el de San Estevo, en la Isla do Faro, y el del San Martiño en la isla que lleva su nombre.

 

Pero si hay una parte de la historia de las islas que llama especialmente la atención es por ser uno de los puntos de parada del navegante y pirata inglés Sir Francis Drake, quien atracó allí durante su saqueo a la Ría de Vigo. Y es que, la proximidad a la ciudad de Vigo y su posición estratégica en el Atlántico, hacían de estas islas un centro de operaciones para los piratas, que preparaban desde allí su asalto a las poblaciones de la costa. Los piratas normandos y turcos dieron testimonio de ello y así se explica que en el s.XVIII las Cíes quedaran totalmente despobladas. No será hasta finales del s.XIX cuando algunas familias de campesinos vuelvan a poblar las islas dedicándose a la agricultura y la ganadería.

 

Ya en el s.XX, especialmente en los años sesenta, la zona se convirtió en uno de los puntos de acampada libre más visitados del norte de España. En 1980 las islas fueron declaradas Parque Natural, y en el año 2002 Parque Nacional, una acción que permitió proteger la zona de la contaminación y la acción del hombre. Desde entonces se prohibió la caza y la pesca deportiva, y se puso límite a las actividades de todo tipo en el archipiélago. En la actualidad el acceso a las islas está restringido a un máximo de 2.000 personas al día.

 

Un ecosistema muy peculiar

Una de los aspectos más característicos de las Islas Atlánticas en general y de las Cíes en particular son las "furnas" o grutas marinas que se han ido formando sobre la roca a causa del continuo oleaje. En estas cuevas se alojan cantidad de aves para resguardarse. Entre las furnas más destacadas se encuentra el "Buraco do Inferno”, en la vecina isla de Ons, que algunos consideran la entrada del Infierno. Y es que las leyendas más antiguas aseguran que las Islas Atlánticas son visitadas por la Santa Compaña en busca de almas perdidas.

 

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También es destacable la belleza paisajística de las Cíes, derivada de su riqueza de fauna y flora. En el primer caso, las Cíes son famosas por su interés ornitológico, podríamos citar más de 150 especies de las que 124 son aves de gran interés. Por ejemplo la gaviota patiamarilla posee en las Cíes una de las colonias más numerosas de Europa. Otras especies típicas de la zona son el cormorán moñudo, las rupícolas, el cernícalo vulgar, el halcón común, la paloma bravía, la grajilla y el cuervo.

 

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Pero también el valor botánico de estas islas es muy elevado sobre todo si nos fijamos en las plantas propias de los acantilados entre las que se encuentran principalmente los helechos. También el fondo marino forma un hábitat muy característico de esta zona, en él se encuentra representada la práctica totalidad de la flora y fauna submarina propia del litoral gallego, con algas, moluscos, crustáceos, equinodermos y gran cantidad de peces.

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En cuanto a la morfología del terreno, hay que añadir a los citados acantilados las playas y las dunas. Estas gozan de gran prestigio y no hay que dejar de hacer mención de la "camariña", duna que antiguamente era muy abundante en las costas gallegas. Entre las playas situadas en la cara este a resguardo de los temporales, se encuentran algunas de incalculable belleza como Dornas, Canexol, Melide, Area dos Cans y Pereiro entre otras. La Isla de Rodas, fue descrita en el 2007 como la mejor playa del mundo según el diario inglés The Guardian.

 

La contaminación, el peligro constante

La declaración de las Islas Atlánticas en 2002 como Parque Nacional se realizó, en gran parte, para proteger los archipiélagos de la constante contaminación a la que estaban expuestos. Por desgracia muchos de estos peligros no han desaparecido en la actualidad.

 

Las islas Cíes están muy próximas a Vigo, una zona de importante actividad industrial y que posee uno de los puertos comerciales más importantes de nuestro país. Este puerto comercial y deportivo, con su intenso tráfico, hacen que la ría se contamine de materiales pesados. De hecho, el principal peligro que acecha al archipiélago es la cantidad de petroleros frente a las costas gallegas, una actividad normal pero que es una fuente importante de contaminación, además de por el peligro latente porque en demasiadas ocasiones los petroleros no limpian como es debido las pérdidas que producen sus tanques. Además, la climatología, lo abrupto de las costas y la escasa atención a la necesidad de renovar las flotas, hacen que con frecuencia se produzcan accidentes de grandes mercantes o petroleros que contaminan gravemente las costas. Los más recientes e importantes desastres son los del Polycommander en 1970, el Andros Patria en 1978 y más recientemente el del Prestige, en el año 2002, que afectó a más del 80% de las Islas Atlánticas y a más del 50% de las Islas Cíes.

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

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