Bonsais, técnica en miniatura

El cultivo de bonsais es un arte milenario que representa la veneración y el respeto del hombre por aquello que lo rodea. Una filosofía que comenzó en la India pero que se desarrolló en el país del Sol naciente, hasta llegar a Europa donde su cultivo se extendió como la pólvora.

Bonsai significa plantado en un tiesto, y auqnue no sabemos seguro el origen, los cánones budistas indican que este arte nació en la India y que su primer objetivo vinculado con la filosofía Zen era simbolizar la comunión entre el hombre y la naturaleza. De aquí surgiría una de las muchas clasificaciones de bonsais que existen, que indica qué es lo que representa la composición vegetal que estamos viendo. En este sentido encontramos dos tipos de bonsais, los P´en-tsai, un único árbol, y los P’en-tsing, que recrean un paisaje más amplio y, por lo tanto, mucho más completo.

 

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Otras clasificaciones se hacen dependiendo de las especies y de su representación dentro del tiesto. Así, encontramos especies con las ramas inclinadas a un lado, representando que el árbol ha sufrido algún tipo de tormenta o vientos fuertes, otros estilos representan una especie de escoba. Otros emplean el Jin, una rama muerta que se coloca dentro de la formación y que sirve para darle el significado que queramos, incluso existen bonsais en forma de semi-cascada intentando crear el efecto de un árbol que no se encuentra en su ambiente natural. En todo caso, las variaciones de bonsais son prácticamente infinitas,  dependiendo de quien es el arboricultor y del significado que se le quiere dar.

 

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¿Cómo se cultivan los bonsais?

Contrariamente a los que muchos piensan los bonsais no son plantas genéticamente enanas, y cualquier especie de árbol puede ser usada para cultivarlos, aunque indudablemente hay especies más aptas que otras. El hecho es que los bonsais mantienen su tamaño gracias a la combinación de diversas técnicas, entre ellas la poda y el alambrado.

 

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También es importante su aspecto añejo, que es parte de su encanto y que les da apariencia de longevos independientemente de su edad. Un aspecto que es producto de su conservación. Primero se cultivan en tierra abonada, en espacios amplios, para conseguir que sus raíces se extiendan, y luego se trasplantan a las macetas. La altura del bonsai depende de muchos factores, pero los expertos aseguran que su tamaño ideal es entre 35 y 45 centímetros.

 

Aunque cualquier especie de árbol puede ser un bonsai, lo cierto es que antes de cultivar uno hay que tener en cuenta si queremos tenerlo en el interior o en el exterior. Para elegir la especie adecuada hemos de saber que los bonsais de interior necesitan ciertas temperaturas y no están acostumbrados a exponerse a climas muy extremos, los de exterior pueden amoldarse a distintos climas y estaciones sin que este factor sea un inconveniente para su crecimiento.

 

Algunos cuidados especiales

A pesar de que los bonsais son plantas normales, al estar en pequeñas macetas necesitan adaptar sus necesidades de riego y abono. Habrá que identificar la especie a la que pertenece nuestro bonsai, y si sus hojas son perennes, caducas o tropicales, es importante también el tamaño del bonsai, que hará que su riego y abono sean más o menos periódicos. La norma es que cuanto más pequeña sea la maceta, más regular tendrá que ser el riego y el abonado.

 

Las herramientas básicas para el cultivo de bonsais son los rastrillos, los alambre de cobre y los alicates cóncavos, y las técnicas básicas son el plantado, la poda y el alambrado.

 

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El plantado: puesto que los bonsais están plantados en pequeños tiestos es necesario cambiar cada cierto tiempo su tierra y hacer limpieza de raíces y ventilación de las mismas. Es interesante que la tierra contenga diversos componentes, el principal de ellos es la akadama, una arcilla granular de color rojo-marrón de origen volcánico que se encuentra tan sólo a Japón y que se utiliza como sustrato de cultivo neutro. La estructura y la granulometría de este sustrato permite conservar un nivel de humedad ideal, con esta tierra también debe mezclarse gravilla fina y tierra vegetal.

 

La poda: cuando damos forma a un árbol puede ser muy difícil decidir qué ramas encajan en el diseño y cuáles deben ser eliminadas. Mediante podas regulares se mantiene la forma y la altura del árbol, pero conviene tener en cuenta la forma básica original, no intentar hacer cambios demasiado bruscos, y decidir cuál debe ser la parte delantera denominada "frente" del árbol. Desde esta posición se inicia el modelado decidiendo qué ramas eliminarse, después de tener el estilo definido, la poda regular es crucial para forzar al árbol a crecer formando una estructura densa de follaje y rama, al tiempo que se mantiene su forma.

 

El alambrado: es una de las técnicas más importantes y también una de las más complicadas para el modelado del bonsai. Enrollando un alambre de cobre del grosor adecuado alrededor de las ramas del árbol se puede establecer la forma y el ángulo de nacimiento de las ramas. Para alambrar un árbol hay que comenzar por las ramas principales que, por ser las más gruesas, también necesitarán alambras más fuertes,  no obstante hay que tener en cuenta que se ha de dejar cierto grado de margen para no impedir el crecimiento.

 

Estilos de bonsais

Están abiertos a la interpretación personal y la creatividad, lo que significa que los árboles no necesariamente necesitan ajustarse a cualquier forma o estilo. Sin embargo, los estilos son importantes porque sirven de orientación para modelar correctamente árboles en miniatura.

 

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Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

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