BAÑARSE SIN SENTIRSE CULPABLE

En verano queremos estar rodeados de agua pero, ¿es posible tener una piscina ecológica? Algunos paisajistas ya hace tiempo que trabajan en el tema.

Piscina ecológica, sostenible, naturalizada o biopiscina son términos diferentes pero que significan lo mismo, zonas de baño estudiadas y diseñadas para evitar los productos químicos y tóxicos, utilizando solo plantas y materiales naturales. Y no se trata de una utopía sino de unos espacios de baño que en Europa están desarrollándose desde hace más de 20 años. Parece ser que nacieron en los 80 en Austria, en un jardín particular, pero en seguida empresas del país y también de Alemania desarrollaron el producto.

 

En una piscina biológica las que trabajan son las plantas, ellas filtran y llevan el mantenimiento. Lo que hace la vegetación es oxigenar el agua, y además eliminar los nutrientes que se producen, evitando así la propagación de algas o de larvas de mosquitos, entre otros, convirtiendo el medio no en estéril pero sí con las bacterias en equilibro. Encontraremos dos zonas diferenciadas, la de agua para el baño, y otra contigua donde las plantas filtran y purifican. Para una buena circulación del agua se pueden usar cascadas naturales o bombeo, con energía solar. Todo está basado en los principios de regeneración del agua en un curso natural y en definitiva se trata de convertir una piscina en un estanque.

 

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Las ventajas ecológicas, económicas y para la salud son numerosas. Evitamos el uso de cloro y otros productos, el mantenimiento es mínimo, apenas un par de limpiezas del fondo al año y el cuidado también anual de las plantas, y sobre todo el ahorro y uso sostenible del agua, porque no se tiene que cambiar. Además, los peces y otros animales acuáticos también tienen cabida, con función estética pero también biológica, ayudando a las plantas en su tarea. Y si elegimos la opción de piscina sin barreras físicas, completamente acoplada al terreno, su entorno favorecerá el desarrollo de la biodiversidad.

 

En cuanto a las cosas que se deben tener en cuanta, hay que tratar de mantener un nivel de agua constante, respetar siempre las relaciones naturales entre el agua, la vegetación y la fauna, y evitar alterarlas. Además, hay que saber que requieren un espacio más grande que una piscina normal, para poder asumir esa zona de filtración o purificación, y saber exactamente qué uso se le va a dar. Cuantas más personas se bañen más suciedad se generará y mayor tendrá que ser la capacidad del filtro.

 

Y de las ventajas estéticas no hace falta ni hablar si tenemos alguna fotografía delante de una piscina natural. Agua cristalina, un entorno verde, y en términos de paisajismo, un espacio completamente integrado y con muy poco impacto visual. Incluso mantiene su función estética independientemente de la estación del año, algo difícil de conseguir con una piscina normal.

 

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Aún así, esta ésta es una opción que, como pasa muchas veces en ecología, en España está aún solo al alcance de los poderes adquisitivos más elevados. Pero también se pueden disfrutar en algunos hoteles europeos, y los profesionales siguen buscando sistemas más eficaces y económicos. Incluso existe el GIABN, Grupo Ibérico de aguas de baño neutralizadas, una asociación de profesionales del diseño y la construcción de espacios de baño depurados por medios naturales.

Eva Pastor

Responsable de Cultura y Comunicación del Jardí Botànic UV.
Me gusta la música, los libros, viajar, escribir, la divulgación científica e ir al cine con todas las consecuencias; hacer cola, comer palomitas... Me divierte ordenar con mis hijos la colección de coches de Cars. Nunca he comprendido las reglas del tenis y me da dentera cortar la pizza con tenedor y cuchillo.

 

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