10 preguntas verdes a… Maite Ibáñez
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Es muy posible que, si nos acercamos a un evento cultural en la ciudad, ya sea de música, teatro, cine o en una exposición, nos encontremos con Maite Ibáñez, porque su larga trayectoria conectada al mundo artístico y creativo le han llenado irremediablemente la agenda. Enamorada de nuestro Jardín Botánico, hemos compartido proyectos e ideas con ella durante mucho tiempo cuando ha desarrollado su faceta de gestora cultural tanto en La Nau como en el Palacio de Cerveró, ambos de nuestra casa, la Universitat de València. Ahora, como concejala socialista en el Ayuntamiento, trabaja por hacer de València un espacio donde la cultura llegue a cada rincón. Así que en espores nos hemos hecho una pregunta: ¿será igual de fuerte su vínculo con la naturaleza que con el arte y la cultura? Y, leyendo sus respuestas, comprobaréis que la respuestas es sí.
Un lugar verde al que ibas de pequeña
La casa de mis abuelos, en Alborache. Tenía un jardín de flores, el huerto, las parras trepadoras y un enorme algarrobo. Hacíamos paseos por la montaña. Y el olor inolvidable a higuera me acompaña en esas vivencias.
Tu especie vegetal favorita y un lugar donde encontrarla
Me encanta pasear por un bosque de robles y encinas. He podido disfrutar durante años del paraje natural de “El Rivet” en Benassal. Una joya centenaria que he compartido con familiares y amigos, y también me ha servido para desconectar y sentir la magia de los árboles.
Y si te digo «cocina y plantas», ¿qué plato prepararías?
Estuve hace poco probando la gastronomía con cítricos en la Fundación Todolí, y me iría a una ensalada de espinacas frescas con variedades de naranjas y frutos secos. Algo refrescante para un día caluroso.
Confiésanos tu pecado insostenible
Me gusta leer la prensa en papel, sobre todo el fin de semana, y tener a mano libretas y cuadernos para tomar notas. Es un placer que no superan las pantallas.
¿Y tu próxima aventura verde?
Una escapada a Olba, en La Casa de los Moyas, para conocer cómo se recoge la trufa y disfrutar de unos parajes que despiertan todos los sentidos.
Si escudriñamos en tu armario, ¿encontraremos botas de montaña?
Hasta hace poco, sí. Necesito renovarlas.
Un jardín en la ciudad donde perderte
El Jardín del Turia. No sólo por ser un gran pulmón para València, sino por conectarnos con muchos de los espacios culturales de arte, música, deporte, patrimonio, ciencia… de la ciudad. Me gusta bajar y pasearlo, siempre que puedo.
Buscadora de setas, creadora de ikebana, florista, podadora, recolectora de semillas, exploradora… ¿qué te gustaría ser de mayor?
Me gustaría ser exploradora, saber leer las estrellas y crear un jardín. El primer lugar donde me independicé fue un piso de Russafa con cinco balcones. En todos cultivé plantas. Seguramente, la influencia del sur y de los patios andaluces a través de mi madre me acercó este interés. Pienso que cuidar un jardín es una forma de parar el tiempo y mirar la vida con calma. Por lo tanto, combinar la jardinería con la exploración del mundo sería fascinante. Hay muchos rincones que nos están esperando.
El cambio climático ya nos ha llamado a la puerta, ¿llegamos tarde?
Llegamos, sobre todo, informados. Contamos con datos científicos y también con experiencias directas y palpables en la vida de las personas. Demasiadas evidencias para mirar hacia otro lado o directamente, negarlo. Por lo tanto, debemos actuar de forma más rotunda y responsable ante la evidencia de las consecuencias.
Para ti un jardín botánico es un espacio para…
Conectar con la naturaleza en medio de la ciudad y liberar stress. Cualquier momento en un jardín botánico será reconfortante: a través de la lectura, el paseo, la conversación, el silencio o los pensamientos. Es un buen espacio para tomar decisiones, para inspirarte, aprender botánica o, simplemente, contemplar.