Casas ecológicas al alcance de todos

Con un presupuesto de apenas doscientos euros un ingenioso británico ha demostrado que se puede vivir al margen de las hipotecas y las deudas de por vida y, además, lo ha hecho construyendo una casa totalmente ecológica y sostenible. Una iniciativa que se aleja de la idea de que tener una vivienda sostenible hará temblar nuestros ahorros.

 

Julia Roberts, Jennifer Aniston y Johnny Depp o Jackson Browne son algunos de los nombres de personajes famosos que en los últimos tiempos se han sumado a la moda de las casas sostenibles, o lo que es lo mismo, aquellas que nos permiten convivir más a gusto con el medio ambiente consumiendo menos y ahorrando dinero. El concepto casa ecológica es muy amplio pero, en líneas generales, hace referencia a aquellas construcciones que adaptan los criterios ecológicos para garantizar no sólo la conservación del medio ambiente, sino la viabilidad económica de la construcción y su rentabilidad a medio y sobre todo a largo plazo.

 

Dentro de estas casas ecológicas encontramos edificios bioclimáticos (aquellos cuya orientación y distribución aprovecha la luz y el calor diurno y el frescor nocturno), construcciones sostenibles (aquellas que adaptan los materiales locales y los aprovechan para la construcción) y las llamadas puramente viviendas ecológicas, en las que el contenido es más importante que el continente y que apuestan por un edificio de larga vida y por un consumo responsable.

 

 

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Casa de Julia Roberts

Las casas de los famosos que hemos citado anteriormente estarían, básicamente, dentro de este último grupo. Por ejemplo, Jennifer Aniston gastó más de quince millones de dólares en su mansión de Beverly Hills para, primero, adaptar los alrededores de su jardín con sistemas de riego y hacer un estudio de plantas más resistentes a la sequía y, segundo, instalar placas solares y techos de metal reflectante que conservan más tiempo el calor y la energía del sol. Una cifra parecida (algo más de veinte millones de dólares) fue lo que invirtió Julia Roberts en la construcción de su casa ecológica de Malibú, una vivienda que genera su propia energía solar y para cuya construcción se ha usado únicamente madera y materiales totalmente sostenibles y reciclados.

 

El cantautor Jackson Browne, por su parte, basó la construcción de su casa de Los Ángeles en parámetros bioclimáticos, centrando sus esfuerzos en ubicar su casa en el lugar adecuado que recibiera más luz en invierno y más corrientes de aire frío durante el verano, de tal manera que tiene la misma temperatura prácticamente durante todo el año y evita un uso desmesurado en calefacción o aire acondicionado. Después, instaló placas solares y pequeñas turbinas de viento que generan energía eólica y ni un solo residuo. Y el conocido Johnny Depp hizo todo lo posible para que Little Hall´s Pund, su pequeña isla situada en el archipiélago de Exuma Island, en las Bahamas, fuera 100% ecológica. Para conseguirlo invirtió la nada despreciable cifra de 328.000 euros en un generador para convertir la energía solar de todas las placas de la isla en electricidad.


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Casa de Johnny Depp

Todas estas casas son sostenibles, y suponen un importante ahorro energético, además de estar en armonía con el medio ambiente. Pero todas ellas han requerido una importantísima inversión económica por parte de sus propietarios que no todos podemos permitirnos. ¿Quiere decir esto que las casas ecológicas son un lujo al alcance de unos pocos privilegiados? ¿Sólo pueden apostar por la construcción ecológica aquellos que tengan dinero?

 

El exprofesor Michael Buck ha demostrado que la ecología no siempre es cuestión de dinero y lo ha hecho desafiando a los bancos y a las leyes hipotecarias que, valga la redundancia, amenazan con hipotecarnos y esclavizarnos durante toda la vida. Su casa, construida en un pequeño terreno boscoso ubicado cerca de Oxford, en el Reino Unido, apenas ha costado 150 libras esterlinas y es completamente ecológica tanto en materiales como en la construcción, se ha hecho sin la ayuda de herramientas eléctricas y los materiales son totalmente ecológicos.

 

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En la web de Buck (http://michael-buck.blogspot.ca/) podemos ver, con detalle, cómo fue el proceso de construcción de esta peculiar casa de dos plantas y apenas 30 metros cuadrados. Para algunos será complicado entender como este antiguo profesor de arte convertido en granjero tras una jubilación anticipada se lanzó a la construcción de una casa de estas características invirtiendo el mínimo de dinero posible pero tal y como él mismo ha reconocido, su intención era precisamente esa, demostrar que para construir una casa lo único necesario era tener un terreno en el que poder trabajar.

 

La paja, el barro, la madera y el agua han sido los principales materiales de construcción de la casa de Michael Buck, un proceso que ha duró ocho meses y para el que este pionero de la construcción verde investigó algunos métodos de construcción tradicionales. Levantó las paredes usando una mezcla de arcilla, arena, paja y estiércol de vaca proveniente de su propia granja. Para construir el techo utilizó un armazón de madera extraída de una casa abandonada cercana a su terreno y los restos de madera de un vecino, y lo cubrió todo de paja. Esta misma madera sirvió también para crear la segunda planta de la casa y las escaleras de acceso a la misma. Para sellar las ventanas, usó los parabrisas de un viejo camión.

 

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El resultado de la construcción es más que aceptable, sobre todo si tenemos en cuenta la relación calidad-precio, la cabaña cuenta con una cocina, comedor y un pequeño espacio elevado a media altura que hace las veces de dormitorio y en el que hay una cama integrada dentro de la propia construcción. Una estufa de leña proporciona el calor suficiente para esta pequeña estancia que carece de red eléctrica y, ya en el exterior, un pozo aislado térmicamente con paja y barro y situado en la entrada de la cabaña conserva la temperatura fresca cumpliendo así la función de nevera. El agua procede directamente de un manantial cercano y llega a la casa a través de una tubería, y el baño es una pequeña letrina en la misma parcela de la cabaña en cuya construcción siguió el mismo proceso que para el resto de la casa, es decir, paredes de adobe y techo de madera y paja.

 

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Lo más curioso es que Buck, que ahora a alquilado esta cabaña a un granjero vecino a cambio de un litro de leche al día, aseguró tras finalizar la casa que el presupuesto se le había ido un poco de las manos porque calculó mal la cantidad de paja necesaria, posiblemente cubriendo el techo de la letrina, y que por eso tuvo que gastar dinero en comprar más.

 

El caso de Michael Buck no es el único. Derek Diedricksen, carpintero de 33 años, ha dedicado los tres últimos a diseñar y construir casas ecológicas en miniatura. De esta idea nació Hickshaw , un proyecto de micro casas que ha triunfado en EEUU. Se trata de pequeñas construcciones portátiles, de entre dos y siete metros cuadrados similares a tiendas de campaña pero realizadas con materiales más fuertes. Están construidas con madera de cedro y con restos de basura y materiales 100% reciclados. Por ejemplo, el cristal de una vieja lavadora sirve para proteger una ventana y las botellas de plástico para crear un artesonado para el techo.

 

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Estas habitaciones tienen un precio de alrededor de 200 dólares y han sido pensadas para ser construidas con el menor de los presupuestos y, por supuesto, siempre de manera sostenible. Quizá todas estas iniciativas no sean nuestro ideal de casa, pero sí que sirven para demostrar que podemos canviar nuestro modo de hacer las cosas.


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Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

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