Estas vastas extensiones citrícolas con cercos vegetales de palmeras y otras plantas ornamentales inspiraron a diferentes artistas como Sorolla y Blasco Ibañez, durante la época dorada del cultivo a nuestro territorio. Y es que la naranja se convirtió en todo un símbolo cultural y de prosperidad económica, que se extendía por toda la costa levantina elevando nuestros huertos y jardines a la categoría de paisaje.

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