INSECTOS CONTRA INSECTOS

Los insectos parasitoides y los depredadores naturales de las plagas agrícolas se han convertido en los mejores aliados para combatirlas. Las técnicas de control biológico de plagas se consolidan como una alternativa a los químicos respetuosa con nuestro entorno para acabar con estos insectos tan perjudiciales. 

En una sociedad que valora más la rentabilidad en la producción de alimentos que la calidad de los mismos o el aspecto y la uniformidad que el olor y el sabor, cada vez hay más gente que dice basta.  Gente que quiere que sus tomates sepan a tomate y que no están dispuestos a utilizar plaguicidas junto al aceite y la sal como condimento en sus ensaladas. Podemos decir que en Europa estamos viviendo un retorno a los orígenes, un verdadero “boom” verde, donde ha cobrado especial importancia la agricultura ecológica y sostenible.

 

Uno de los pilares fundamentales en este tipo de agricultura es el control biológico de plagas, es decir, el uso de enemigos naturales (habitualmente otros insectos, pero también hongos, bacteria y otros invertebrados) para controlar las especies plaga, ya que para que un cultivo pueda ser etiquetado como ecológico no debe contener ni la más mínima traza de plaguicidas.

 

¿Qué se conoce como plaga?

La palabra plaga proviene del latín y significa daño o herida. Inicialmente se hablaba de aparición masiva y repentina de seres vivos de la misma especie que causan graves daños a poblaciones animales o vegetales (RAE, 2001). Esto incluye básicamente a cualquier organismo vivo causante de daños o enfermedades al hombre o sus posesiones, sin embargo esta definición conlleva llamativas paradojas, como el hecho de que en este caso la propia humanidad debería ser considerada como plaga.

 PLAGAS3

Daños de las larvas de Helicoverpa armigera sobre un cítrico

 

Hoy en día, se acepta el concepto de plaga para referirnos exclusivamente a los daños ocasionados por animales, frente al concepto de enfermedad, que hace referencia a los daños causados por otros agentes bióticos. Lo que si parece claro es que el concepto de plaga tiene un inequívoco componente antropocéntrico. Es decir, consideraremos como plagas a aquellas especies que nos molestan, ya sea porque producen pérdidas económicas o causan problemas de tipo sanitario.

 

Como por ejemplo, las termitas. Desde un punto de vista formal deberían ser consideradas un insecto útil, ya que reincorporan los restos de madera de los árboles muertos en los bosques al ciclo de la tierra, y sin embargo son una de las plagas más temidas y combatidas en todo el mundo. ¿Por qué? Porque ¡nadie imaginaba que un primate con pretensiones iba a empezar a construir sus casas con árboles muertos!

 

Métodos de control de plagas

Pero hablando en serio, actualmente existen multitud de técnicas para el control de plagas, ya que a las más clásicas y tradicionales hay que sumar las derivadas de la revolución biotecnológica de los últimos 20 años. A grandes rasgos, podemos clasificarlas en tres grandes grupos: control químico, control biológico y control parabiológico. Mientras que el llamado Control Biológico se basa en la manipulación directa y dirigida de enemigos naturales y competidores de la especie plaga, o de los recursos requeridos por estos organismos, el Control Parabiológico se refiere a la manipulación directa y dirigida de las propias especies plaga, o de sus recursos.

 

PLAGAS5

Macho y hembra de la mosca de la fruta, Ceratitis capitata. En el Centro de Control Biológico de Plagas de Valencia se crían machos estériles para controlar esta temida plaga

 

Básicamente, en el control biológico se utilizan insectos depredadores o parasitoides que interactúan con las especies plaga para reducir su población, y en el control parabiológico desde técnicas culturales tradicionales como la rotación de cultivos hasta el uso de nuevas tecnologías como las radiaciones ionizantes para crear machos estériles. Éstos se liberan en grandes cantidades en el medio natural, de forma que compiten con los machos fértiles en el acceso a las hembras y si consiguen cruzarse no darán descendencia.

 

El Control Biológico

Consiste en manipular el ecosistema de forma que consigamos reducir la población de la especie a una densidad que no produzca daños significativos. Para ello antes de nada hay que considerar dónde está el límite de daños a partir del cual, ya no podemos considerar el nivel poblacional como aceptable. Es lo que se llama umbral de tolerancia, que evidentemente será muy variable según las circunstancias específicas de cada plaga.

 

Una vez establecido este límite, hay que localizar al enemigo natural de la especie plaga idóneo para cada caso. Para ello es importante fijarse en 5 características básicas: 1) su especificidad respecto a la especie a controlar, 2) la sincronización con el ritmo de la plaga, 3) que se desarrolle rápido, 4) que sea capaz de sobrevivir sin alimento y 5) que sea eficaz localizando a la plaga.

 

PLAGAS4

Hembra del himenóptero, Chelonus oculator, parasitando los huevos del lepidóptero Spodoptera exigua, que afecta principalmente al pimiento y a la sandía. Fuente de la imagen

 

Dentro de los métodos de control biológico de plagas, podemos elegir entre tres grupos de enemigos naturales. El uso de depredadores como ácaros, escarabajos, chinches e himenópteros. La utilización de parasitoides, insectos cuya larva se alimenta exclusivamente en el interior del insecto plaga al que acaba por matar, destacando sobre todo varios grupos de himenópteros y algunos dípteros. Y por último la aplicación de organismos patógenos, que engloba el uso de hongos, bacterias, virus y también los nematodos, que aunque realmente son animales se les agrupa con este tipo de organismo porque su mecanismo de acción es muy similar.

 

Además podremos utilizar diferentes estrategias a la hora de utilizarlos. La introducción de un enemigo natural exótico es la primera de ellas y consiste en localizar un depredador o parasitoide en el lugar de origen de la plaga, y si es posible, criarlo e introducirlo para que se establezca. Cuando hablamos de plagas exóticas a veces es la única opción, y ha dado resultados espectaculares, como en el caso de la cochinilla acanalada de los cítricos, Iceria purchasi,  que se controla con el coleóptero Rodolia cardinalis en más de 20 países.

 

PLAGAS7

Rodolia cardinalis comiendo cochinilla

 

Pero también podemos aumentar el número de enemigos naturales de la plaga. Utilizaremos esta técnica cuando por diferentes motivos los niveles poblacionales de sus enemigos sean muy bajos o inexistentes. Para obtenerlos se crían en masa y después se realizan sueltas controladas en el cultivo. La última estrategia consiste en la conservar los enemigos naturales autóctonos manipulando el hábitat para aumentar la efectividad, por ejemplo permitiendo la existencia de presas alternativas inocuas para el cultivo que les sirva de alimento.

 

Casos prácticos en España

El uso de técnicas de control biológico de plagas está muy arraigado en nuestro territorio. Tanto en los cultivos citrícolas de todo el levante como en los invernaderos de Almería se utilizan desde hace mucho tiempo con grandes resultados.

 

En el caso de los cítricos por ejemplo podemos encontrar, entre otras muchas, tres especies de cochinilla, cada una de ellas combatida con un enemigo natural distinto: La cochinilla acanalada se trata con un escarabajo, Rodolia cardinalis, la cochinilla algodonosa, Planococcus citri, con otro coleóptero, Cryptolaemus montrouzieri. y el llamado piojo rojo de california, Aonidiella aurantii, con un himenóptero parasitoide, el afelínido Aphytis melinus.

 

PLAGAS8

Aphytis melinus sobre el piojo rojo

 

En los cultivos hortícolas de Almería se están utilizando gran variedad de enemigos naturales. Podemos destacar un género de Neuróptero llamado Chrysoperla, utilizado con gran éxito en control de pulgones en cultivos de hortalizas como el pimiento, pepino, apio, lechuga, fresa y berenjena. También se utilizan varias especias de  chinches (hemípteros) como Orius laevigatus, que combate plagas de trips, como Frankliniella occidentalis y Trips tabaci, o Macrolophus melanotoma y Diciphus tamanini que combaten varias especies pero que son especialmente importantes en el control de la moscas blancas,Trialeurodes vaporarium y Bermisia tabaci.

 

PLAGAS9

 

Y ya fuera del interés agrícola no podíamos dejar de menionar el ejemplo reciente más doloroso, por lo que representa para el patrimonio vegetal del Mediterráneo, la plaga de picudo rojo de las palmeras, Rhynchophorus ferrugineus. Un coleóptero originario del sudeste asiático y que afecta principalmente a las palmeras canarias, Phoenix canariensis, y datileras, Phoenix dactylifera. En su control, junto a otros métodos, se utiliza un nematodo entomopatógeno, Steinernema carpocapsae. A pesar de los esfuerzos, cada vez es más habitual encontrar palmeras cortadas en nuestro paisaje. Aún así la comunidad científica trabaja por encontrar una solución más eficaz acorde a la agresividad de esta plaga.

Francisco Javier Calatayud

Escpecialista en control integrado de plagas.

Licenciado en biología por la Universidad de Valencia

Medios