Arte y naturaleza Proyectos verdes

4 May 2026

Cuando los muros florecen: el lenguaje del muralismo botánico

Cómo impactan y gustan las sorpresas inesperadas cuando paseas por un pueblo o ciudad. Los detalles importan; por eso, cómo no valorar —ahora que la naturaleza es un bien tan preciado— una pintura gigante que de repente inunda una pared que, de otra forma, pasaría desapercibida o incluso le restaría valor al paisaje. En Espores damos la bienvenida por la puerta grande (porque grandes son sus obras) a cuatro mujeres que estampan muros con botánica, pero una botánica cargada de intenciones. Abrid bien los ojos porque, como ellas, seguro que hay muchas más propuestas artísticas, quién sabe si al girar la esquina.

La botánica y el arte no son materias separadas. Antiguamente, antes de la aparición de la fotografía, la ilustración botánica era la única manera de tener un registro de las plantas y resultaba esencial para su reconocimiento y distinción. Los imperios crecieron y las plantas empezaron a ser un símbolo de estatus. El uso científico se difuminó ante el estético y las flores pasaron de ser actrices secundarias a protagonistas. En la sociedad actual, una planta sigue siendo mucho más de lo que parece: es un regalo, es un consuelo, incluso es un símbolo. La vegetación puede servir para expresar una idea o enviar un mensaje; puede ser una manera de llamar a la gente a escuchar y a mirar.

¿Y qué mejor manera hay de encontrar a esa gente que en las propias calles? El muralismo nació como un camino para democratizar el arte, para liberarlo del elitismo de los museos y ponerlo al alcance de las masas. Desde sus inicios se ha utilizado como forma de protesta; lienzos que plasman los problemas de una sociedad. No es difícil pensar que se podrían combinar ambas disciplinas para contar esas historias que el mundo debería conocer.

Aquí es cuando aparece el muralismo botánico, una disciplina que consiste en pintar en el exterior murales con motivos vegetales. El objetivo original no se pierde: siguen siendo un medio para transmitir un mensaje. Y en este caso, el mensaje se centra en la naturaleza, en devolverle la importancia que merece y luchar por, y a través, de ella. Pero, además, también tiene una finalidad estética que insufla vida a los pueblos y ciudades y alegra la arquitectura. Esta manera de crear arte es la que emplean cuatro artistas para librar sus luchas: Doa Oa, Mona Caron, Ouizi y Raquel Rodrigo. Cada una emplea una técnica distinta e ilustra una historia diferente, pero todas lo hacen mediante la pintura de flores y plantas en superficies urbanas.

Doa Oa: visibilizar con el color

Foto de la cuenta de facebook «Doa oa reforestando».

Doa Ocampo Álvarez, conocida artísticamente como Doa Oa, es una artista gallega comprometida con el medio ambiente. Estudió Bellas Artes en Vigo y fue aprendiendo la técnica con la práctica, pero el hecho de haber crecido rodeada de los paisajes de la Ribeira hizo que desarrollara un profundo amor por la botánica. Gracias a su formación en fotografía, comenzó con colecciones que retrataban distintos ambientes, mayoritariamente naturales. Así, creó uno de sus característicos «ojos», con los que ha llevado a cabo diversos programas, plasmándolos en distintas superficies para incitar a la gente a ver, a fijar la vista un momento en aquello que ella señalaba y a ser consciente.

Citrus. Jardí Botànic (València). 2018. Doa Oa

En 2014 comenzó su proyecto Reforestando, una iniciativa para hacer rebrotar espacios olvidados con especies vegetales. En total acumula más de 50 murales pintados en España, Portugal, Italia, Francia, Kosovo y Marruecos. Además, fue la diseñadora del mural Citrus del Jardín Botánico, parte de este programa y que se encontraba en su muro de la calle Quart plasmando toda la naturaleza que esconde este oasis. El muro pudo visitarse entre 2018 y 2022, convirtiéndose en todo un reclamo para el público.

El proyecto es una manera de dar una nueva vida a algunos rincones urbanos y poner en valor la naturaleza que nos rodea. Los tallos, las flores, las frutas… todo está elegido minuciosamente según la flora autóctona de cada lugar, sus usos medicinales y gastronómicos o las especies viajeras. Su herbario mural hace hincapié en la necesidad de respeto y conservación de estos elementos naturales que, por desgracia, para muchos son desconocidos. Doa Oa devuelve la vitalidad a los lugares y, al mismo tiempo, visibiliza la flora que tan acostumbrada está a pasar desapercebida ante unos ojos que la dan por sentada.

Mona Caron: mala hierba nunca muere

Foto de la página web monacaron.com

Mona Caron es una artista suiza que se convirtió en muralista en la ciudad de San Francisco, y que participa activamente en movimientos sociales que comunica a través de su arte, lo que ella denomina artivism (artivismo). Especializada en murales a gran escala realizados en espacios públicos, inicialmente Caron centraba sus obras en contar la historia de San Francisco y hablar de su futuro. Entre 2010 y 2012 comenzó a crear y publicar vídeos de animación donde las plantas silvestres surgían a través del pavimento. Elegía lugares emblemáticos para tratar distintas iniciativas sociales. De este pequeño proyecto personal nació un conjunto de murales por todo el mundo que reivindican las malas hierbas.

Una maleza en São Paulo. Mona Caron.

De hecho, Malas hierbas es el nombre de la serie mediante la cual la artista pretende buscar un lugar para las plantas a las que nadie quería hacer espacio. Usa una técnica que consiste en utilizar el pigmento del musgo mezclado con otros ingredientes para generar diferentes tonalidades: la fitografía. En su obra, el objetivo es retratar la resiliencia de estas plantas que crecen en casi cualquier lugar, arraigan en las grietas y vuelven, aunque las pisemos o las arranquemos. Mona Caron nos envía un mensaje sobre la resistencia y la adaptación a los cambios, tan frecuentes en un mundo que no es el mismo dos días seguidos. Las malas hierbas singulares que ella encuentra resistiendo en el pavimento ahora decoran las calles, pintadas en edificios altísimos donde nunca más las volverán a pisar.

Ouizi: la feminidad mediante las flores

Foto de la cuenta de facebook «Ouizi».

Louise Jones, conocida profesionalmente como Ouizi, centra su obra en el mundo floral. Nació en Los Ángeles y su obra comenzó a obtener reconocimiento cuando se trasladó a Detroit en 2014 y se dedicó a pintar murales de flores. A pesar de que su trayectoria se centra en la pintura, también tiene conocimientos sobre dibujo y grabado. En cuanto a su pasión por el mundo vegetal, se debe a los momentos que pasaba en su infancia con su abuela en el jardín y a la gran admiración que siente por el trabajo de la artista Georgia O’Keeffe, quien fue la inspiración para que ella estudiara pintura.

Hidden Gems of the Sculpture Garden. Ouizi.

Ella misma cuenta que las flores tienen un significado especial, ya que las relaciona con su propio cuerpo y la feminidad. Utiliza este tipo de motivos para conectar con su lado más femenino, abrazarlo y explorarlo. Su arte se ve influenciado por su ascendencia china, la vegetación y, muchas veces, su propia imaginación. Una manera de dar color a los paisajes urbanos, así como una potente reflexión sobre el significado de la feminidad y su expresión, eso sí, convertidas en un campo de flores.

Raquel Rodrigo: bordar para hacer arte

Foto del instagram @arquicosturastudio

Y para terminar, nos venimos más cerca de casa con Raquel Rodrigo, una artista valenciana que ha inventado su propia técnica artística: la arquicostura. Esta es una fusión de la arquitectura y la tan invisibilizada costura, bordando edificios o construcciones. Rodrigo estudió Bellas Artes en Valencia, donde descubrió su pasión por el espacio que la rodeaba. Poco después se mudó a Madrid para explotar esa pasión y estudió escaparatismo, aunque las casualidades le tenían preparada una sorpresa. En el año 2011 tuvo que decorar un escaparate para la revista Nuevo Estilo, una de las principales revistas de decoración de interiores del país. Pero, casualmente, el negocio era una sastrería y ella decidió emplear el punto de cruz, una técnica que conoce desde bien pequeña.

Flores, Suiza, 2019. Raquel Rodrigo

Rodrigo pretende eso mismo con su arte: rescatar y dar el lugar que merece a la costura, históricamente asociada con el mundo femenino. Además, habla a través del punto de cruz con motivos florales, fácilmente asociables al hogar. Sus obras se han visto en partes del mundo como Arabia Saudí, Milán, Londres y Valencia, entre muchas otras ciudades. Lo que comenzó como un trabajo individual ahora es todo un equipo de mujeres bordadoras que elaboran cada pieza a mano. Una manera de sacar al aire libre un arte siempre escondido entre cuatro paredes.

En definitiva, cuatro mujeres con cuatro maneras diferentes de hacer arte urbano, pero con un objetivo común: dar voz. El mundo vegetal es tremendamente importante y ellas hacen que no lo demos por sentado, contándonos sus historias a través de las plantas y las flores. Podemos decir que, en el siglo XXI, el muralismo botánico se utiliza para revivir la importancia de la flora; esperemos encontrar un siglo próximo donde esto ya no sea necesario.

Y si queréis saber más: 

Estudiante
Me encanta perder horas entre las páginas de un buen libro, hacer sonar las cuerdas de la guitarra o escaparme de viaje siempre que el calendario me lo permite. Soy de las que miran el mundo a través del arte y del cine, y confieso que siento una devoción casi mística por el universo de Star Wars. Tengo la manía innegociable de ordenar mi biblioteca por colores, creando un arcoíris de papel en el salón, y admito, aunque sé que está fatal, que soy incapaz de comer ningún tipo de fruta porque no hay ninguna que me guste. Irónicamente, yo, que soy tan fan de las galaxias lejanas, vivo con un miedo peculiar a la oscuridad; supongo que debe de ser una especie de justicia poética.
botanic Equipo botánico
Send this to a friend