Renaturalización VLC: resultados del inventario de flora espontánea
Tras dos años de trabajo, el Jardí Botànic, junto con SEO-BirdLife y la Fundación Global Nature, concluye un proyecto dirigido por el Ayuntamiento de la ciudad para hacer de nuestro entorno urbano un espacio más biodiverso. Esto no significa solo tener más entornos verdes; requiere una reflexión profunda y el trabajo coordinado de muchas partes implicadas. En cuanto a los resultados botánicos, trabajados desde el Jardín, os contamos cómo ha ido esta tarea de renaturalizar Valencia.
El proyecto «Renaturalización Valencia» ha llegado a su fin, y toca hacer balance y presentar los resultados del inventario de flora que se ha llevado a cabo a lo largo de los últimos dos años. Estos frutos forman parte de un proyecto que ha contado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU, y que ha sido liderado por el Ayuntamiento de Valencia.
Por nuestra parte, el Jardí Botànic de la Universitat de València, la Sociedad Española de Ornitología-Birdlife y la Fundación Global Nature hemos aportado los conocimientos científicos referentes a la flora, los murciélagos, las aves, los insectos y la fauna del suelo, respectivamente, necesarios para evaluar la biodiversidad de nuestra ciudad, conocerla mejor y trabajar para incrementarla.
En la revista Espores ya os hemos contado en anteriores artículos (Renaturaliza VLC y Avances) cómo el equipo de investigación del Botánico nos hemos encargado de hacer el seguimiento de la flora urbana espontánea durante los pasados 2024 y 2025. Una tarea que se ha llevado a cabo en 61 espacios seleccionados para renaturalizarlos y en 9 espacios seleccionados donde no se ha intervenido. Estas zonas de estudio las hemos agrupado en tres categorías: 3 espacios son lo que se conoce como naturalizados, otros 58 son renaturalizados y finalmente otros 9 son espacios donde no están las personas, de acceso restringido.

Después del seguimiento, en total se han identificado 317 taxones y cerca del 38% de ellos se han observado solo en un solo espacio, destacando que ninguna especie se ha localizado en todos los espacios estudiados. Además, de las 31 especies con más citas a lo largo del inventario, Coronopus didymus, mastuerzo de Indias, ha sido el taxón más frecuente, localizándolo en 55 espacios. Esta planta pertenece a la familia de las brasicáceas y es una especie generalmente anual. En los parques se suele observar la roseta basal de donde salen tallos con hojas alternas pinnatisectas, las que tienen el limbo dividido en lóbulos que van hasta el nervio, y pinnatífidas, en las cuales los lóbulos no llegan al nervio. Sus flores son casi imperceptibles a simple vista y tienen pétalos de color amarillo pálido, y los frutos están formados por dos valvas simétricas. Aunque puede superar los 40 cm de altura, en los parterres de la ciudad no suele desarrollarse en altura debido a las continuas siegas y el pisoteo de las personas y las mascotas.

En cuanto a los taxones identificados, pertenecen a 192 géneros, siendo Bromus, con 7 taxones, Medicago y Polygonum, con 6, los más diversos. Importante también es que más del 50% de los géneros están representados por un solo taxón en este estudio. ¿Y las familias? Los taxones identificados en el inventario se agrupan en 45 familias diferentes, siendo las gramíneas y las compuestas las que presentan mayor diversidad con más de 50 taxones cada una, seguidas de las leguminosas, con 27. Por el contrario, hay 10 familias que solo presentan un taxón en este inventario, como ejemplo, las cucurbitáceas o las crasuláceas.


Espais naturalizados, espacios con diversidad cambiante
Empezamos por los tres espacios que hemos llamado naturalizados: el solar de los Jesuitas, donde se está formando el Jardín Mediterráneo Trini Simó, el solar próximo a las torres de Serranos, donde se ha construido el Núcleo de conservación de polinizadores, y el solar donde se han creado los huertos urbanos de Orriols. En total, en ellos se han identificado un total de 150 taxones, procedentes de 34 familias.
Tal vez, el espacio que más expectación genera es el Jardín Mediterráneo Trini Simó, y en el solar donde se está desarrollando hemos identificado 83 taxones pertenecientes a 28 familias. Además, este lugar cuenta con 6 taxones exclusivos que no hemos encontrado en otras localizaciones del estudio, como son Acacia farnesiana, aromo, Bituminaria bituminosa, trébol hediondo, Euphorbia segetalis, lechetrezna, Marrubium vulgare, marrubio, Phagnalon rupestre, manzanilla basta, y Spergularia rubra, arenaria roja.


Excepto el aromo, una especie alóctona procedente de América, el resto son especies presentes de forma natural en la península ibérica que, en la Comunitat Valenciana solemos encontrar en baldíos y bordes de caminos, y que también son frecuentes a las afueras de las ciudades, pero no en los parques y jardines de las grandes ciudades. Las familias más diversas han sido las compuestas y las gramíneas.
La transformación de este solar en un espacio para la ciudadanía era una demanda colectiva desde hacía décadas. El nuevo espacio busca acercar la huerta tradicional a la ciudad, será un jardín adaptado y resiliente que reproducirá el paisaje agrícola valenciano para convertirlo en un museo vivo.
Aunque en el momento de la inauguración del nuevo jardín, la presencia de flora espontánea será prácticamente inexistente, con la gestión que se espera en este espacio de seguro que con el tiempo podrá volver a colonizar los parterres y zonas de cultivo rápidamente.
Más diversidad en forma de huertos y espacios de polinización

El solar donde se ha construido el Núcleo de conservación de polinizadores antiguamente era un campo de fútbol en el que se llevaron a cabo diversos experimentos de siembra de semillas de praderas floridas. Y justamente este espacio ha sido el que ha presentado mayor diversidad de especies, con un total de 103 taxones de 31 familias, contando también con sus taxones exclusivos, 15 en total, la mayoría de origen alóctono.
Por ejemplo hemos encontrado Linum grandiflorum, lino rojo, procedente de siembras que se habían hecho durante los últimos años, pero también algunas especies autóctonas como Urospermum dalechampii, amargón, especie silvestre que llega hasta el mediterráneo oriental y que presenta potencial como ornamental. El espacio ha ido evolucionando desde las primeras siembras realizadas hace años y, en el momento de la transformación en Núcleo de polinizadores, las gramíneas dominaban en la mayor parte del área de estudio. En este espacio también han sido las compuestas y las gramíneas las familias más diversas.

Este jardín ha sido diseñado para incrementar la biodiversidad de la ciudad. Gracias a las rocallas y a la diversidad de especies herbáceas y arbustivas, el espacio contribuirá al incremento de la presencia de aves, insectos, reptiles y pequeños mamíferos.
Por último, en lo referente a los Huertos urbanos de Orriols, aun tratándose de un solar que se utilizaba de aparcamiento y que presentaba el suelo muy compactado, hemos podido identificar hasta 58 taxones pertenecientes a 21 familias, siendo una vez más las compuestas y las gramíneas las más diversas. Además, 2 de estos son exclusivos de este espacio, concretamente Spergularia nicaeensis y Eragrostis pectinacea. Le auguramos un gran futuro a este lugar especial del proyecto Renaturalización Valencia, dado que contará con 25 parcelas de cultivo que se cederán temporalmente al vecindario para la producción de hortalizas de autoconsumo, demostrando que estamos ante nuevos modelos agroalimentarios.

Cuando un espacio se renaturaliza

Como hemos dicho, el proyecto también cuenta con espacios donde se han llevado a cabo acciones para fomentar la biodiversidad, como son las siembras de praderas, la plantación de especies arbustivas o la instalación de cajas nido. Aparte, se han identificado 307 taxones hasta el nivel de especie, siendo 30 las especies más abundantes, todas ellas han sido observadas en más de 32 espacios. Por contra, hay 72 especies que solo se han localizado en uno de los espacios, por lo tanto, no están tan extendidas.

Y hemos analizado también la diversidad de especies en cada uno de estos espacios renaturalizados, así, hemos identificado los 20 parques con mayor diversidad, siendo el parque urbano de Malilla y el de Turianova los que presentan mayor diversidad, con más de 90 especies cada uno. En ambos se han identificado 12 especies exclusivas, algunas de las cuales son plantas que seguramente se han escapado de cultivos ornamentales, como Nigella papilosa en el parque de Malilla o Reseda odorata en Turianova, y también otras que son más típicas de ambientes de borde de camino como la Salvia verbenaca, gallocresta, solo encontrada en Malilla. Incluso, hay también especies con carácter muy invasivo y que se deberían controlar, como Cortaderia selloana, plumero de la Pampa, o Pennisetum setaceum, rabo de gato, encontradas en Turianova.

Flora también en las rotondas

Las rotondas son espacios que a un primer vistazo puede parecer que no tienen interés botánico, pero no es así en muchos casos, de hecho, en estos espacios de acceso restringido, se han encontrado 175 taxones pertenecientes a 131 géneros y 36 familias, siendo también las compuestas y las gramíneas las familias más diversas, con 34 y 32 especies respectivamente. Medicago y Sonchus son los únicos géneros presentes en las 9 áreas inventariadas, y de las 30 especies más abundantes cabe destacar Sonchus oleraceus, cerraja común, como la única especie encontrada en los 9 espacios de estudio.
Lo que sería más destacable de estos lugares es que presentan 35 taxones exclusivos, una mayor cubierta vegetal y una gran variación en presencia y abundancia de algunas especies respecto al resto de espacios. Por ejemplo, Coronopus didymus y las especies del género Chenopodium, cenizo, están mucho menos representadas respecto a los espacios con fuerte afluencia de mascotas y pisoteo de personas.

Si analizamos la diversidad de especies en cada uno de estos espacios donde la gente no está de paso, se observa una gran diferencia entre la rotonda de Benimàmet, con 97 especies, y la rotonda de Alfahuir, con 24 especies. Hemos visto cómo los espacios que presentan mayor diversidad de especies, independientemente de su superficie, se encuentran a las afueras de la ciudad, donde la flora espontánea tiene más fácil acceso y también reciben una gestión diferente, como puede ser una reducción en el número de siegas, cosa que fomenta una mayor biodiversidad de especies.


Un inventario con mucho recorrido
Agrupando todos los datos del inventario de flora espontánea de los 70 espacios estudiados, podemos ver cómo los espacios con mayor diversidad son: de los espacios naturalizados, el núcleo de conservación de polinizadores, de los espacios renaturalizados, el parque urbano de Malilla y Turianova, y de los espacios con acceso restringido, la rotonda de Benimàmet y la medianera de la V-15. En el análisis, también destacamos aquellos lugares donde directamente no hemos encontrado flora espontánea o el número de especies ha sido muy reducido.
Este inventario de flora espontánea ha generado más de 4500 citas que serán compartidas con el Banco de Datos de Biodiversidad de la Generalitat Valenciana y ha permitido incorporar más de 1600 pliegos al herbario VAL de la Universitat de València, ubicado en el Jardí Botànic.

Por tanto, este análisis exhaustivo no solo nos ha permitido conocer la diversidad de especies vegetales que crecen en la actualidad de forma espontánea en las praderas urbanas de los parques y jardines de la ciudad que han entrado en este estudio. También hemos obtenido una foto fija a la cual volver de aquí a unos años para ver y evaluar la evolución de la flora espontánea en Valencia, valorando si las actuaciones realizadas ahora han ido por el buen camino y cuáles son las que hay que cambiar.
Con todo, aparte de los datos, este trabajo también nos ha dado el privilegio de reencontrarnos con especies de flora no observadas en la ciudad desde hacía más de veinte años, por lo que hemos podido matizar su distribución, así como estudiar su evolución a lo largo del tiempo. Todo esto convierte a la flora urbana en un indicador de calidad de la ciudad y de sus espacios verdes. Desde el Jardí Botànic seguiremos trabajando para contaros cómo progresa Valencia en esta cuestión tan importante.





