La Vidrioteca: diseñarle al vidrio una nueva vida útil
La Vidrioteca es un proyecto valenciano que da una segunda vida al vidrio, transformando botellas en vasos, jarrones u otras piezas útiles y estéticas. Con un modelo basado en la proximidad, la sostenibilidad y la artesanía, María y David han convertido su pasión por el medio ambiente en un ejemplo de economía circular y belleza responsable, demostrando que la creatividad puede ser una herramienta real de cambio.
Imaginemos que nos sentamos en un restaurante y pedimos algo para compartir, cuando nos lo sirven nos parece que el plato en que nos los presentan nos recuerda a algo, quizá tiene forma de botella y resulta gracioso, no le damos más importancia, lo habrán importado de cualquier lugar. Pero quizá detrás de esa idea hay mucho más y ese elemento útil, a la vez que decorativo, tiene mucha historia y viene de más cerca de lo que pensamos. Porque se puede repensar casi todo y la Vidrioteca es una buena prueba de ello.
Cuando María y David se plantearon este proyecto lo hicieron siguiendo la búsqueda de dos premisas: impactar positivamente sobre el entorno siempre que, al mismo tiempo, la innovación y la creatividad estuvieran presentes. Ellos lo llaman acertadamente “belleza sostenible”, y tenían claro que su propósito debía ser el centro de todo. “Exploramos varias ideas antes de dar con esta opción, y en cuanto descubrimos que se podía ajustar al modelo de negocio y al modo de vida que queríamos para nosotros y nuestra familia, supimos que tenía sentido seguir este camino”.
Si volvemos al planteamiento del principio, la Vidrioteca podría simplificarse como un proyecto para “fabricar vasos”, y aunque esta descripción sencilla parece que le resta valor, en realidad es todo lo contrario, porque elaborar elementos útiles nunca debe ser menospreciado, y menos aún si se alinea con valores que actualmente tienen mucho peso. Por eso explican que “este concepto se ha convertido en nuestra bandera, cuando decimos que lo que hacemos son mucho más que vasos, ya que nuestra misión va mucho más allá del producto en sí”.
Así que sí, en la Vidrioteca fabrican vasos, pero lo hacen buscando aportar un impacto positivo dando una segunda vida a aquello que otros considerarían residuos. Con ello no solo ahorran recursos al planeta, también divulgan con sus acciones sobre economía circular y consumo responsable. Fabrican vasos, pero ¡qué vasos!

Desde el “contenedor” a la estantería de una tienda
Para reutilizar un residuo primero hay que obtenerlo, y en la Vidrioteca se nutren principalmente de bares y restaurantes cercanos y algunas bodegas. Un sistema de recogida colaborativo en el ganan todos, ellos obtienen el vidrio que necesitan para darle una segunda vida y los negocios locales reducen su carga cotidiana de residuos que gestionar. Un doble beneficio en el que el siguiente paso parece lógico, “también ofrecemos la posibilidad de llevar la circularidad más allá y, si algún negocio está interesado, podemos realizar encargos con las propias botellas del local en cuestión. En estos casos nos organizamos para recuperarlas y devolvérselas en forma de nuevos objetos que tienen una segunda oportunidad en el mismo local donde se usaron por primera vez como botellas”. Una opción que supone un “cerrar el ciclo” en toda regla y de la que se sienten especialmente orgullosos, pues transmite un mensaje medioambiental potente y es un valor añadido altamente diferenciador para los locales y para la experiencia que ofrecen a sus clientes.
Aún así, el proceso no es sencillo, comienza por una limpieza de los envases y la eliminación de las etiquetas, y continua con una clasificación en función del tamaño, la forma y el color. Es tras este paso cuando las ideas comienzan a tomar forma. Algunas piezas acabarán convertidas en vasos, jarrones o jarras, así que necesitan una fase de corte, y luego de lijado y pulido de la superficie y los bordes internos y externos. Son necesarias varias etapas para que el acabado sea impecable.
Aunque en La Vidrioteca ofrecen muchos más diseños. Las macetas de autoriego tiene una fase añadida para el montaje del resto de elementos, ya que para crear el sistema de subida de agua para la planta se instala un corcho que retiene el sustrato, y un cordón por el que el agua sube por capilaridad. En cuanto a las bandejas, posavasos o los soportes para cubiertos, entre otros, requieren, tras el trabajo en frío, una etapa de fundido por calor. Además, para los diferentes negocios, como restaurantes u hoteles, existe la opción de personalizar las piezas añadiendo un logo o algún otro motivo.

Las dificultades de emprender en verde
Los modelos de negocio con dos palabras clave: cercanía y artesanía, que tanto nos inspiran y que ven alcanzados muchos de los objetivos que creemos necesarios en un contexto futuro más sostenible, también suponen un camino difícil. ¿Cómo es posible posicionarse en el mercado con el entorno económico y productivo que predomina actualmente en nuestra sociedad?
No es sencillo, pero en La Vidrioteca saben que la búsqueda de modelos de fabricación y consumo conscientes y responsables no es una moda, sino una necesidad, y actúan en consecuencia. “Apostamos por el cambio hacia otro tipo de enfoque, por eso nuestro modelo de fabricación, local y artesanal, busca el equilibrio entre el compromiso medioambiental, la ética laboral y un resultado económico que nos permita continuar con nuestra misión en el tiempo”.
Saben también que esta idea no es de su invención, “esta filosofía empresarial, basada en el concepto del triple balance, la adoptan cada vez más empresas, y en nuestra opinión es una de las claves hacia ese cambio de paradigma que nos aleje del modelo capitalista y que nos acabe llevando hacia alternativas responsables con los recursos del planeta y con las personas”.
No es un enfoque extendido, ni por desgracia predominante, pero no está ausente, y por los reportajes sobre proyectos verdes que llevamos hechos en espores, podemos afirmar que cada vez son más las personas que valoran las ideas diferentes y comprometidas con el cambio, y que también se interesan por las historias que hay detrás de ellas. Y este es uno de los motores de La Vidrioteca, “conectamos con muchas personas y afortunadamente somos cada vez más. Es gracias a esta voluntad de cambio que las dificultades que puedan aparecer se van superando, o sorteando, siempre guiados por un propósito potente que ayuda mucho a no perder el foco”.

Un modelo de negocio consciente
La Vidrioteca cuenta con una tienda on line para particulares, al tiempo que trabajan con clientes profesionales, como explicaban al principio, que son tanto bares y restaurantes, como hoteles y bodegas, entre otros, que usan sus creaciones para servir en sus locales. A esto se suman también las tiendas que venden los productos de forma física, porque nada llama más la atención en este tipo de piezas que poder observarlas y tocarlas en directo, y una línea específica para eventos con una gama de diseños exclusivos.
Estos canales, que suelen ser muy directos y en los que no se pierde nunca el contacto con el cliente final, ayudan mucho a mantener una producción equilibrada y en consonancia con las premisas del proyecto. “Tenemos muy claros nuestros objetivos, así como nuestras capacidades de producción y gestión de recursos, por lo que no tomamos riesgos innecesarios. Sabemos hasta dónde podemos, y queremos, llegar y nos planificamos en base a ello. Estamos preparados para una demanda que, aunque aumente, no comprometa nuestros principios de trabajo consciente, fabricación artesanal y búsqueda constante de optimización de procesos para generar el mínimo impacto posible”.
Se trata, en resumen, de apostar por un negocio y, además, predicar con el ejemplo, el cual además puede transmitirse a las generaciones que nos vienen pisando los talones, muy concienciadas pero también envueltas en una maraña de consumismo y rapidez. David y María, biólogos de formación y muy vinculados emocionalmente al entorno natural, no tardan en mencionar a la educación ambiental en su discurso, como una herramienta clave para conectar con la naturaleza. “Creemos que conocerla es el primer paso para respetarla, e intentamos transmitir ese amor y esa sensibilidad también a nuestras hijas. Con nuestro proyecto queremos demostrarles que es posible hacer las cosas de otra manera, y que vivir y consumir de forma más consciente y responsable está a nuestro alcance. Quizá no cambiaremos el mundo, pero podemos ser, con nuestros hábitos cotidianos y a nuestra escala, parte del cambio que nos gustaría ver”.

Una mirada al futuro desde la experiencia
Y no podemos despedirnos de La Vidrioteca sin pedirles consejo para quienes se sientan motivados por proyectos como el suyo, y en ese sentido son bastante categóricos. “Quien se proponga este modelo de negocio debe tener bien definido su propósito desde el principio, eso que le mueve de verdad y que se alinea al cien por cien con sus valores, pasiones y deseos. Y no hablamos solo de negocios, también de la visión de la vida, de cómo vivirla, y del equilibrio laboral y personal que se busca. Solo desde ahí se podrá construir una base sólida para desarrollar el proyecto, y nos servirá de brújula y guía, en la evolución y en la toma de decisiones”.
En cuanto a ellos, se agarran a esa brújula para seguir avanzando, y entre sus ideas más inmediatas está el lanzamiento de una línea de creaciones para eventos sostenibles, un sector en alza donde pueden aportar mucho, y en el que se valora por completo la conciencia medioambiental. Sus diseños no pasan desapercibidos y crean el impacto que se suele buscar en este tipo de contextos. Nadie puede ver el futuro pero están permitidos los sueños, y María y David se dejan llevar, “nos gusta soñar en grande y pensar que en cinco años podemos ser un referente que demuestre cómo la creatividad, el compromiso medioambiental y la economía circular pueden ir de la mano para transformar el mundo del mañana”. Brindemos por ello con un vaso que es, en realidad, mucho más que un vaso.





