Arte y naturaleza Proyectos verdes

27 Jul 2025

ArbolaFest: Una Pamplona verde y una revolución colectiva

Viatjar entre flors

Quizá todavía no conozcáis una propuesta que no se parece a nada de lo que hayáis visto por ahí. Unos días de primavera en los que una ciudad del norte llena de historia, Pamplona, entra en ebullición gracias a que la naturaleza toma, literalmente, sus calles y sus espacios públicos. ArbolaFest es un festival de artes vivas muy completo que nos permite ser público y participante a la vez. Hablamos con su directora artística de esta iniciativa original y necesaria.

Es un mes de junio algo menos fresco de lo normal para ser el norte del país, Pamplona se muestra como siempre, acogedora y llena de vida, húmeda, lo sé porque soy una habitual de la ciudad, ya que la visito entre una y dos veces al año. Pero en esta ocasión es especial, no vengo por motivos personales, sino laborales. Aunque si lo pienso bien también es una cuestión personal, ya que vendría a participar de este festival aunque no tuviera que hacer un reportaje sobre él para la revista espores del Jardí Botànic.

Viatj1 Entrada de la sede de LABEA durante el ArbolaFest en el centro de Pamplonaar entre flors

La ciudad está como siempre pero hay algo especial en ella, los balcones de la calle Mayor lucen orgullosos sus plantas, se percibe movimiento y hay unos carteles pop, muy coloridos, con un abedul de protagonista en diferentes museos y otros espacios culturales. Anuncian el ArbolaFest del 11 al 15 de junio, un programa de artes vivas en el que participan artistas y divulgadores de cinco países y que está organizado por LABEA, Laboratorio de Arte, Ciencia y Naturaleza. Dicho así quizá no se entienda del todo, pero os situaréis mejor si os digo que el ArbolaFest acoge primero cinco residencias artísticas, y poco a poco, a lo largo de la primavera, va ofreciendo en la ciudad una larga lista de actividades como charlas y paseos (que definen de una forma muy poética como caminatas de pedagogía arbórea), así como talleres de cultura jardinera, y que culmina ahora en junio con intervenciones en espacios públicos, exposiciones, encuentros y… podría seguir con la lista pero es interminable. Tanto es así que el festival continua en otoño con actividades itinerantes por distintas localidades de Navarra, porque entre sus muchas premisas, que ahora os contaré, está la necesaria descentralización de la cultura.

Esta es la tercera edición del festival y tengo la suerte de poderme introducir en su sede, en la cual los días previos al festival hay una actividad frenética con gente que entra y sale, ordenadores en los que se teclea a toda hora, pistolas de cola que recrean atuendos imposibles y soportes móviles con abedules que se pasean por las calles adoquinadas de aquí para allá. Me la enseñan amablemente y me cuentan el sinfín de cosas en las que andan metidas las organizadoras, me presentan a algunas de las personas que están colaborando, y acabo perdida entre la maraña de personas y objetos que pueblan ese espacio creativo. Se percibe la tensión y los nervios previos a cualquier estreno, pero también una cierta calma cuando es necesario, que aporta la experiencia, y la ilusión, porque cuando las cosas se hacen con ganas y dedicación, acaban saliendo bien.

2 Dispositivos móviles para el festival

El contexto curatorial del festival lo marcan seis ejes básicos, y cada actividad se desarrolla siguiendo las líneas de cada uno de ellos. Son #Cuerpoterritorio, basado en que el festival se desarrollo en todo momento vinculado al entorno y tiene siempre un carácter participativo;

#AncestroFuturismos parte de la premisa de que los saberes ancestrales son fundamentales para construir futuros sostenibles; #ConexiónVegetal trata de superar esa ceguera vegetal que tanto nos suena y que desde el festival explican como “la percepción que reduce a las plantas a un mero decorado de fondo”; #RenaturalizaciónUrbana reivindica, con sus laboratorios de cultura jardinera, y en colaboración con las comunidades, los espacios de la ciudad que demandan verde y a dónde aún no ha llegado; #Arbolatría, que es el propio título del festival en 2025 y nos dirige a la profunda conexión que tenemos con lo vegetal; y por último #ArbolaItinerante , por la vocación del festival de llegar a muchos más rincones, como las propias raíces de un árbol.

Me cuesta hablar con Isabel Ferreira, la directora artística de ArbolaFest, porque cuando no está yendo “a por plantas”, está recibiendo a alguno de los participantes del festival, o atendiendo a quienes de forma espontánea se acercan a la sede de LABEA para ver qué se cuece. Pero finalmente me dedica un tiempo precioso en el que podemos charlar un poco sobre esta maravillosa iniciativa que, en unas horas, comienza, o mejor dicho, sigue su curso.

3 Las actividades del ArbolaFest se desarrollan por toda Pamplna. Lona de la exposición La ceguera Verde de Virginia Santos en la Ciudadela

¿Cómo surge la idea del ArbolaFest?

Arbola surge del impulso de imaginar nuevos relatos frente a la crisis ecológica. Inspirado por el potencial simbólico y vital de los árboles, nace como un festival que reúne arte, ciencia y comunidad para celebrar la cultura vegetal y activar, desde la emoción y el pensamiento, una transformación ecosocial.

La verdad es que es una idea magnífica que me fascinó desde el principio. ¿Conocéis festivales o acciones similares en otros lugares, en nuestro país o fuera de él?

Cuando ideamos la primera edición de Arbola era 2022 y partíamos de una intuición potente: que los árboles, con su gran carga simbólica, podían ser una puerta de entrada poética y política a los retos del presente. Con el tiempo, fuimos descubriendo afinidades e inspiraciones en iniciativas como Nuits des Forets, que se celebra en decenas de bosques franceses, o el Tree Festival de Londres, en el que también exploran, desde el arte y el pensamiento contemporáneo, la dimensión cultural de lo vegetal.

Y en esta edición de 2025 varias de nuestras acciones también han estado inspiradas por experiencias internacionales, como BOSK en Países Bajos, un bosque efímero de árboles en movimiento que recorrió la ciudad como una llamada poética a la renaturalización urbana, o Wanderbaumallee en Alemania, con su propuesta de árboles móviles que reimaginan el espacio público.

4 Todos los talleres y actividades llevan una minuciosa preparación previa

Todo esto os habrá animado mucho.

Claro, sobre todo a desarrollar estrategias creativas de reverdecimiento desde del arte, como el Plantón Móvil o Bosque Móvil, donde el arte vivo y la acción ciudadana se combinan para transformar el paisaje urbano y activar una cultura jardinera. Bueno, y también en España miramos e intentamos enredarnos con activadores potentes como son Sismògraf en Olot, un festival que articula cuerpo y territorio, también el espacio de creación AZALA en Álava, y el recién creado Biophest en Madrid.

¿Por qué es tan importante la participación ciudadana en el festival? ¿Cómo valoráis la respuesta del público?

La participación, el sentimiento de pertenencia, la participación de los y las vecinas del barrio es fundamental. Nos interesa crear un vínculo afectivo duradero con nuestra audiencia y para ello hacemos un uso táctico del encuentro, mimando al máximo los espacios de interacción. Cultivamos el espíritu celebratorio, generando experiencias que inspiran conexión y disfrute. E intentamos también abordar la difusión de manera creativa, explorando nuevas maneras e incentivamos oportunidades de colaboración y voluntariado, antes y durante el festival, siempre pensando en qué podemos hacer para que las personas se sientan parte de este proyecto.

Tres ediciones ya aportan mucha experiencia en un festival grande como este, ¿qué habéis aprendido de las dos primeras ediciones que hayáis aplicado este año?

En las dos primeras ediciones de Arbola aprendimos, sobre todo, el valor de los procesos largos, relacionales y situados. Esto nos llevó este año a fortalecer las alianzas locales, ampliar la participación comunitaria en la programación y apostar por formatos de cocreación más sostenidos en el tiempo. También comprendimos la importancia de generar vínculos afectivos con el barrio en donde nos ubicamos, y a cuidar los espacios de convivencia, algo que se ha reflejado en una mayor atención a la mediación, a los tiempos compartidos y a una comunicación más cercana. Además, consolidamos nuestra metodología de trabajo indisciplinado, manteniendo la apertura conceptual pero afinando los criterios curatoriales para lograr un equilibrio entre excelencia artística, impacto territorial y sostenibilidad organizativa.

5 Preparando una de las muchas actividades participativas del festival

Y ya que mencionas la excelente ubicación del festival, ¿cómo describirías el patrimonio verde de Pamplona?

Pamplona tiene un rico patrimonio natural y tiene la suerte de estar atravesada por corredores ecológicos como los parques fluviales del Arga, el Sadar y el Elorz, que conectan zonas verdes y permiten una convivencia rica entre ciudad y naturaleza. No sé si hay tantas ciudades del tamaño de Pamplona que tengan el privilegio de contar con un anillo verde tan continuo y accesible. Además, su localización entre montes y suelos fértiles le da una biodiversidad interesante y paisajes cercanos muy vivos.

Es cierto que en dos pasos andando te plantas en plena naturaleza.

Claro pero este patrimonio natural no está distribuido de forma equitativa y hay barrios, como el Casco Viejo, donde la presencia vegetal es escasa y eso genera una experiencia urbana muy distinta. Y es ahí en donde con el festival estamos viendo un reto y también una oportunidad de pensar estrategias creativas para su naturalización.

¿Y si te pierdes dónde te encontramos?

Si tengo que recomendar un punto verde en Pamplona diría sin dudar el Parque Fluvial del  Arga. Es el que me proporciona la oportunidad de emboscarme sin salir de la ciudad. Es maravilloso poder caminar durante kilómetros sin abandonar nunca la orilla del río, conectando Pamplona con otros pueblos, creo que son unos 30 kilómetros-

6 Espacios verdes recuperados para la ciudadanía en el centro de Pamplona

Trapecistas, coreógrafos, performance… ¿nadie se está quieto en este festival?

¡Cierto! Arbola es un festival de arte viva y artes vivas. No se trata solo de mostrar obras, sino de activar procesos, cuerpos, territorios y vínculos. Aquí el arte no solo se contempla, también se habita, se respira, se camina y se planta.

¿Se puede vivir en una ciudad y estar en contacto con la naturaleza? ¿Qué debemos demandar a quienes diseñan nuestro entorno urbano?

Tendremos que convencerles de que hay que ir más allá del horizonte de sostenibilidad, que ya no se sostiene, y apostar por prácticas regenerativas. En su día asfaltamos las ciudades para ganar comodidad; hoy toca desasfaltarlas para ganar vida, frescor, salud y vínculo.

Le doy las gracias a Isabel y la dejo que siga con el centenar de cosas de la lista que ella y su equipo deben tener por resolver. El ArbolaFest va a vivir sus días grandes y yo ya he apuntado en mi propia lista todo lo que quiero hacer. Porque mi experiencia en Arbola no solamente supuso conocer a todo el equipo que hay detrás de un festival de estas características, también disfruté de exposiciones, hablé con algunos artistas, estuve en una conferencia, aproveché para explorar… Pero eso os lo cuento después del verano, porque tras las vacaciones los estímulos verdes como los que propone ArbolaFest son más necesarios que nunca.

ODS.11.-Ciudades-sostenibles-i-resilientes-1
Responsable de Cultura y Comunicación del Jardí Botànic UV
Me gusta la música, los libros, viajar, escribir, la divulgación científica e ir al cine con todas las consecuencias; hacer cola, comer palomitas... Me divierte ordenar con mis hijos la colección de coches de Cars. Nunca he comprendido las reglas del tenis y me da dentera cortar la pizza con tenedor y cuchillo.
botanic Equipo botánico
Send this to a friend