Roberto Burle Marx, jardines de Brasil

Jardín proyectado por Roberto Burle. Techo del edificio Gustavo Capanema Jardín proyectado por Roberto Burle. Techo del edificio Gustavo Capanema

A lo largo de su vida, Roberto Burle Marx realizó más de dos mil jardines públicos y privados en su Brasil natal y por todo el mundo. Pintor, escultor, arquitecto, cantante barítono, diseñador de joyas, escenógrafo y cocinero, el polifacético Burle alcanzó el reconocimiento como arquitecto paisajista.

Algunas biografías dicen que la pasión de Roberto Burle Marx por la naturaleza estuvo motivada por su niñera y su madre, Cecilia Burle que lo criaron en unambiente cercano a la jardinería, algo que tal vez influyó para que en el tiempo se convirtiera en uno de los paisajistas más reconocidos del mundo.

 

A los siete años ya comienza a coleccionar plantas, y su interés va en aumento hasta visitar el Jardín Botánico de Berlín, donde descubre plantas brasileñas que no sabía que existían. Aunque su formación le aleja de la naturaleza y la biología para acercarle al arte, y en su viaje por Europa conocerá a grandes maestros como Matisse, Klee o Van Gogh, comineza a estudiar botánica de forma autodidacta.

 

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Escola Nacional de Belas Artes de Rio de Janeiro


Con 21 años ingresa en la Escola Nacional de Belas Artes de Río de Janeiro, donde conoce al arquitecto Oscar Niemeyer y a otras grandes representantes de la nueva arquitectura brasileña como Hélio Uchôa o Milton Roberto. Sin embargo, la formación académica le defrauda y deja los estudios para tomar su propio camino. Poco a poco comienza a alcanzar cierto renombre en su país, lo que le permite llegar a ser director del Departamento de Parques y Jardines de Pernambuco.

 

Será allí cuando comience a hacer estudios minuciosos sobre la vegetación propia de Brasil, y gracias a ellos comenzará a ser solicitado para diseñar jardines, siendo uno de sus primeros trabajos y más importantes la proyección los jardines del edificio Gustavo Capanema.

 

Si hablamos de su obra artística, entre finales de los años 20 e inicio de los 40 mantiene un estilo expresionista, pasando a interesarse después por el cubismo, movimiento con el que se siente representado. En los año 50 se aproxima al abstracto y comienza a crear sus famosos mosaicos de geometría libre que le permiten llevar su arte al campo orgánico. Lo mismo sucede con el color, sus obras cada vez más líricas y poéticas, una tendencia que irá en aumento y que se mantendrá durante toda su vida.

 

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Proyecciones de jardines geométricos

 

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Plaza de los Cristales. Brasilia


Una apuesta por la vegetación autóctona

El espíritu meticuloso e investigador de Burle le permitió pasear por todas las vertientes artísticas sin casarse con ninguna, y su talento era tal que conseguía crear con las más diversas técnicas y herramientas. Quizá por eso, desarrolló una concepción del arte mucho más amplia de la convencional.

 

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Residencia Casella


Para Burle el arte podía ser definido como un sistema de formas, colores y ritmos, y trasladó esta misma visión a los jardines, a los que consideraba como obras de arte vivas, toda una revolución de conceptos. Su principal mérito como paisajista fue dar un giro a las especies empleadas en los jardines de su país, que hasta aquel momento eran principalmente de origen europeo. Las pocas plantas brasileñas que eran utilizadas asiduamente habían sido conocidas después de viajar a Europa y volver de allí como especies muy valoradas. 

 

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 Heliconia burle-marxii

 

Así, Burle dedicó gran parte de su vida a la investigación para descubrir y clasificar plantas realizando numerosas expediciones botánicas por su país. De hecho 45 especies vegetales brasileñas llevan su nombre, muchas porque fueron descubiertas y descritas por él, y el resto para hacerle homenaje ja que tuvo un papel muy importante en la botánica de Brasil. Después, y después las usabas para diseñar sus jardines. Pero uno de los problemas con los que se encontró fue que al no ser especies conocidas no tenían demanda y los viveros no las llevaban al mercado.  Finalmente, para poder llevar a cabo sus proyectos montó sus propios invernaderos y consiguió crear hábitats que después exportó a grandes jardines y superficies.

 

El legado de Burle Marx


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Entre los proyectos de Burle Marx en Río de Janeiro destacan el Aterro de Flamengo, construido a finales de los 50 y que es el mayor jardín urbano de Brasil y uno de los más grandes del mundo. En este proyecto incluyó cientos de especies vegetales además de distintas áreas de ocio y recreo, con sendas de bici que lo recorren de punta a punta, pistas públicas de tenis, baloncesto, fútbol y parques infantiles.

 

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Aterro do Flamengo

 

En esta ciudad también proyectó los jardines del MAM (Museu de Arte Moderno), el Largo do Machado, los jardines del edificio Petrobrás, los jardines centrales de la Avenida Atlántica y la clásica vereda blanca y negra, durante el ensanchamiento de la Praia de Copacabana. En Brasilia, junto con Oscar Niemeyer, realizó los jardines del Palacio de Itamaraty (Ministerio de Relaciones Exteriores) y del Palacio de Justicia, y en São Paulo, el jardín del Parque Guarapiranga.

 

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Playa de Copacabana

 

La obra de Burle Marx también sobrepasó las fronteras brasileñas, donde realizó obras como el Jardín de las Naciones, en colaboración con el Arquitecto Karl Mang (Viena), el conjunto residencial Lincoln Center (Punta Del Este, Uruguay), el Jardín Botánico de Maracaibo (Venezuela) y el Proyecto para la Plaza Rosa de Luxemburgo (Berlín).

 

Pero posiblemente el mayor legado de este apasionado de la naturaleza fue el Sitio de Burle, ubicado en Santo Antônio da Bica, a unos 60 kilómetros del centro carioca. En total, 365.000 m2 que se trasformarían primero en su centro de experimentación, donde acomodaría sus colecciones de plantas, y luego en su casa. En este sitio cohabitan más de 3.500 especies de plantas y gran parte de sus colecciones de arte. En el año 1985 Burle donó este precioso paraje al Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (IPHAN) y hoy en día es visitado por cientos de personas cada año.

 

A lo largo de su vida la obra de Roberto Burle Marx fue reconocida por el mundo entero. Sin embargo, él siempre mantuvo que sólo tenía un deseo, que las generaciones futuras pudiesen ver algo que todavía recordase el país fabuloso que es Brasil, desde el punto de vista botánico, dueño de la flora más rica del planeta.

 

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Sitio de Burle Marx

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

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