Un paseo por los hayedos del Baztán

Carmen López ser ha alejado tanto del mar que ha llegado a Navarra pero no ha ido sólo de turismo porque ha vuelto cargada de souvenirs botánicos. Acompañamos a nuestra bloguera entre los tonos del otoño del valle del Baztán.

Pasear por un hayedo es una experiencia única independientemente de la estación del año. En la Comunidad Valenciana están muy poco representados por diversos factores, tanto ambientales como edáficos. Es muy conocida la Fageda del Retaule, quizá el hayedo más al sur de Europa, al cual se puede acceder desde Fredes (Castellón). En otros lugares de la Península Ibérica, como por ejemplo en el valle del Baztán (Navarra), el hayedo forma parte de la cultura ancestral de los pueblos. Los frutos de la haya se han usado como alimento, y a la corteza se le atribuyen propiedades medicinales. También se ha relacionado con usos mágicos.

 

Fagus sylvatica

El haya es un árbol caducifolio que pertenece a la familia de las fagáceas, junto con castaños, robles, encinas, alcornoques y coscojas entre otras. El haya, Fagus sylvatica L., da nombre a unas formaciones boscosas, los hayedos, típicas de laderas y valles con climatología fresca y húmeda, y con suelos profundos. Los hayedos se encuentran distribuidos por el centro y el oeste de Europa. En la península ibérica están bien representados en los sistemas pirenaico-cantábrico, el norte del Sistema Ibérico y Central, y también en los puertos de Beceite.

 

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Izquierda: río Bidasoa (Baztán) a su paso por el Señorío de Bertiz. Oieregi. Navarra. Derecha: Fagus sylvatica L. Infernuko Errota. Lekaroz. Navarra

 

Aproximadamente un 30% de los hayedos de la Península ibérica se encuentra en Navarra. Al igual que ha ocurrido en otras zonas geográficas y con otros tipos de bosque, la actividad antrópica ha ido mermando las superficies y composiciones florísticas originales. No obstante, los factores abióticos, como las diferentes orientaciones de las laderas, la presencia de agua y los gradientes altitudinales han hecho que los hayedos de estas zonas sean comparativamente más biodiversos que los bosques mono-específicos de hayas. Estos hayedos se encuentran ecológicamente en el piso montano y con un ombroclima húmedo-hiperhúmedo. Están situados bio-geográficamente en la región eurosiberiana, en el sector Cántabro-Eskaldún. Los hayedos del Valle del Baztán pertenecen a la Saxifrago hirsutae-Fago sylvaticae sigmetum.

 

Las hayas son árboles poderosos que pueden medir hasta 40 metros de altura. La corteza es lisa y de color gris o blanquecina. Los ejemplares adultos presentan una copa muy ancha y ramificada. Las hojas se disponen en un plano paralelo al suelo para aprovechar la luz solar que se va filtrando entre las ramas. Las flores se presentan separadas en un mismo árbol. Es, por tanto, una especie monoica. Sus frutos maduran en otoño y reciben el nombre de hayucos.

 

Hayas que no crecen solas

En el Valle del Baztán se encuentran hayedos sobre suelos silíceos, formando parte de un bosque atlántico mixto. Es frecuente que comparta hábitat con robles (Quercur robur), castaños (Castanea sativa), avellanos (Coryllus avellana) y serbales (Sorbus aria, Sorbus torminalis). Otras especies acompañantes son el acebo (Ilex aquifolium), el sauco (Sambucus nigra), la hiedra (Hedera hélix) y plantas herbáceas como la clemátide (Clematis flámula) y la verónica (Veronica officinalis). También aparecen pteridófitos, como diferentes especies de helechos y musgos, y varias especies de hongos. Las hayas crecen de forma rápida y requieren agua y luz. Por esta razón la disposición de las hojas va creando un dosel que impide la llegada de luz al suelo. Esto hace que no crezcan muchas plantas debajo de las hayas.

 

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Hongos, musgos y helechos de un hayedo

 

Los frutos, los hayucos, se han consumido en alimentación humana en aquellas zonas en las que el árbol crece de forma silvestre. Realmente se consumen las semillas de las cuales se hace harina y aceite. La harina es de la semilla limpia seca o cocida, y se puede mezclar con otras harinas. De hecho, en un escrito sobre el pan publicado en la web de la EUFIC (European Food International Council y en la web del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente) se explica que quizá los primeros panes en la historia se hicieron a partir de harina de hayuco o bellotas, es decir, de semillas de fagáceas. El aceite se obtiene por prensado de la semilla. Hoy en día no se utiliza mucho, pero si se hizo en el s. XIX e incluso a principios del s. XX, como sustituto del aceite de oliva y como combustible de candiles. También se ha utilizado para elaborar licor a partir de su maceración en aguardiente.

 

Actualmente los hayucos se usan para alimentar al cerdo por su alto contenido en grasa insaturada y en proteínas. 100g de hayucos proporcionan 576 kcal, valor muy similar al que proporciona la misma cantidad de almendras o cacahuetes. En su composición hay un porcentaje alto de grasas además de una cantidad importante de proteína y glúcidos. También aporta cantidades interesantes de vitaminas de grupo B y vitamina C, así como zinc, cobre, hierro, manganeso y potasio.

 

Tradicionalmente, la madera de haya se ha utilizado para hacer leña, usarla en carboneras y en caleras, si bien no tiene la calidad de la madera de roble o de encina. También se ha utilizado para trabajos en embarcaciones, construcción de carros, utensilios de labranza, mobiliario, colmenas, etc...

 

Pócimas y bosques

Respecto a las propiedades medicinales, Dioscórides, en el s. I, explica (según la edición de 1555 de A. Laguna) que un majado de sus hojas "deshace las hinchazones y fortifica las partes blandas". Actualmente se utiliza muy poco. Con la corteza (en decocción) se trata la diarrea. Este preparado también se usa como expectorante, antiinflamatorio y antiséptico de enfermedades del aparato respiratorio y como diurético. Estas preparaciones pueden contener altas concentraciones de taninos, que son irritantes, por lo que pueden provocar vómitos y ulceraciones. Vía externa se utiliza por sus propiedades antisépticas y antiinflamatorias en piel y mucosas. La brea de haya se usaba para combatir la tuberculosis. Actualmente, la AEMPS (Agencia española de medicamentos y productos sanitarios), autoriza el uso de extracto de yema de Fagus sylvatica como tónico (loción que produce una sensación de bienestar en la piel y el cabello).

 

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Fagus sylvatica L. Infernuko Errota. Lekaroz. Navarra

 

El haya también ha estado presente de diversas culturas a lo largo de la historia. Los romanos le hacían ofrendas a fin de obtener buenas. En la Edad Media, las cenizas del haya se empleaban en pócimas, y el uso de una ramita debajo de la almohada podía mostrar sueños premonitorios o permitir a las viudas hablar con sus maridos fallecidos. Desde muy antiguo el haya está envuelta en leyendas. En Euskal Herria está considerada como benefactora de los pastores. La leyenda cuenta que un pastor llamado Recalde se encontraba en una zona de pastos con sus animales, lejos de su casa, en un verano muy caluroso. Temió por sus animales, y cuando estaba a punto de desfallecer pidió a ayuda a Mari (divinidad femenina que vive en las montañas, reina de la naturaleza y de sus elementos). Ésta le ayudó haciendo brotar agua de una zanja para que calmase su sed, y pudiera crecer un árbol para darle sombra, un haya.

 

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Río Bidasoa a su paso por el Señorío de Bertiz camino al Cantábrico

 

Hayedos en Navarra, como el Senorío de Bertiz (Oieregi) son Parque Natural. En este caso, fue el primer Parque Natural que se declaró en Navarra (1984) y está dentro de la red de espacios protegidos de la Comunidad Foral. También está declarado Zona de Especial Conservación de la Red Natura 2000 (Directiva Hábitats 92/43/CEE), tras la aceptación del Lugar por la Comisión Europea y su aprobación del III Plan Rector de Uso y Gestión. En Bertiz hay cinco hábitats diferentes considerados de interés. Uno de ellos es el hayedo atlántico de suelo ácido. En 1949, D. Pedro Ciga, su último propietario, legó el señorío a Navarra, dejando en su testamento su exigencia de conservarlo con todas sus características naturales.

 

 

Carmen López Valiente

Doctora en ciencias biológicas por la UV y máster oficial de Nutrición y Salud por la UOC.

Soy profesora de secundaria en el IES EL CLOT de Valencia, runner con mi equipo Redolat Team, forofa de las novelas de Stephen King, del senderismo en familia y nadadora, ¡muy nadadora!

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