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Por Navidad, ¡plantas!

Llega la Navidad y con él la tradición de decorar nuestras casas y jardines con plantas típicas de esta época. Los musgos de los belenes, el muérdago en los marcos de las puertas o el acebo y la flor de Pascua en nuestra mesa, o los típicos pinos y abetos adornados, que tiñen nuestros hogares de colores verdes y rojos.

La tradición manda que durante la Navidad debemos poner en nuestra casa o jardín un pino o abeto, una tradición anglosajona que tiene su origen en la fiesta pagana del solsticio de invierno que celebraban las tribus germanas en la Selva Negra. Con el paso de los años se ha convertido en una de las tradiciones más seguidas en todo el mundo, en el caso de nuestro país, lo típico es montar un Belén y decorarlo, entre otras cosas, con musgos y plantas de la zona.

 

El acebo, el muérdago o la flor de Pascua son otros ejemplos de plantas que estos días adornan nuestras casas. A algunas de ellas se les atribuyen poderes mágicos que se activan durante estas fiestas, aunqueen realiad su poder verdadero sea ornamental. Así, para conseguir estas plantas es necesario recurrir a la naturaleza, a los bosques, y nos hará falta conocer cada una de las especies, y no olvidar que muchas de ellas están protegidas e incluso en peligro de extinción. Por eso, lo más recomendable es acudir a viveros y sitios especializados donde cultivan plantas especialmente para la época o cortan ramas con los permisos adecuados y sin dañar el medio ambiente.

 

Flor de Pascua, la más bella

Las poinsetias, también llamadas flor de navidad o flor de Pascua, son típicas de climas suaves. Originaria de México, donde fue descubierta en 1834, la poinsetia en España puede encontrarse en la zona de la Alpujarra baja granadina donde crece desplegando su colorido a finales de año. La relación de esta flor con la navidad tiene dos motivos, el primero es su propio ciclo vital, que hace que su época de mayor vistosidad sea a mediados de diciembre. El segundo, es que durante la época colonial los mejicanos creyeron que la flor de Pascua representaba la Estrella de Belén.

 

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La flor de Pascua pertenece a las familia de las Euforbias, que forman un género de más de 1000 especies. Ésta en concreto, la Euphorbia pulcherrima es la más bella de todas, sobre todo por su llamativo color rojo. Sus hojas son de color verde oscuro, con los bordes dentados, y posee unas hojas coloreadas con aspecto de pétalos (brácteas) que pueden ser de color rojo, blanco o rosado.

 

En realidad no son las flores de esta planta las que son rojas, sino las hojas que rodean a las flores que realmente son pequeñas vainas amarillas, relativamente insignificantes y con negros estambres que salen del centro. La flor de Navidad puede llegar a medir hasta cinco metros en forma de arbusto, aunque cultivada en maceta no suele superar los 50 centímetros. Hay que manipularla con precaución ya que la savia puede producir alergias de contacto.

 

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Normalmente, debe estar muy iluminada, aunque poco antes de su floración final, durante el último mes si la cultivamos en nuestro jardín, es aconsejable alargar sus periodos de oscuridad hasta un máximo de 14 horas, ya que así conseguiremos un color más uniforme en las hojas. Cuando la planta ya ha florecido, debe exponerse en ambientes con abundante luz. No es de extrañar que dure más allá del periodo navideño, y es una planta fácil de conservar durante varios meses. Sin embargo, es muy complicado conservarla de un año para otro ya que es muy exigente en el riego y en la exposición al sol.

 

Acebo, una planta mágica en peligro de extinción

Originario de todos los países del entorno mediterráneo, se trata de una especie protegida en Europa. De nombre científico Ilex aquifolium y perteneciente a la familia de las aquifolias, es una especie de crecimiento lento y elevada longevidad, puede llegar a vivir hasta 100 años. Su tamaño es mediano, alcanza hasta 10 metros como máximo, y su tallo es leñoso y seco, con la corteza de color grisáceo.

 

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El acebo puede vivir en cualquier tipo de suelo y puede soportar climas secos y húmedos. Se encuentra entre los bosques de robles y pinos. Sus frutos rojos sirven de alimento a roedores, herbívoros y aves, y maduran en los últimos meses del año, por eso durante la Navidad están en su máximo esplendor y son un llamativo adorno de color carmesí.

 

Tradicionalmente, el fruto del acebo se ha usado como remedio para bajar la fiebre, aunque su uso en humanos no es muy recomendable, pues es altamente tóxico aunque no es letal. Su ingestión puede provocar diarreas y vómitos. Respecto a su cultivo, suele preferir suelos con buen drenaje y un poco ácidos, y busca lugares que no tengan excesiva exposición al sol, preferiblemente en semisombra.

 

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El acebo es una de las hierbas mágicas por excelencia y no es casual que reciba nombres como alas de murciélago, espinas de Cristo y árbol sagrado. Según la tradición celta, la que más se ha valido del acebo por sus usos mágicos, esta planta protege de los rayos, de los venenos y de los malos espíritus. Según la tradición plantándolo alrededor de una casa la protege y a sus moradores de hechiceros malvados.

 

Al tratarse de una planta perenne es símbolo de inmortalidad, y se usa para reforzar los ri­tuales y hacerlos duraderos en el tiempo. En el periodo de Navidad se venden coronas de acebo que pueden secarse y conservarse en las puertas como talismán contra los males y como imanes para la buena fortuna. Eso sí, recuerda que el acebo es una especie protegida, ya que está en peligro de extinción y, por lo tanto, hay que abstenerse de cogerla directamente del bosque.

 

Muérdago, la planta de los besos y los enamorados

Junto con el acebo, el muérdago es otra planta que durante las fechas navideñas parece activar sus poderes mágicos. Dice la tradición que todos aquellos que se besen bajo una ramita de muérdago tendrán un año lleno de oportunidades, de amor y de fortuna. Y es que, desde hace siglos los druidas han utilizado esta planta como protectora, especialmente para los hechizos de amor.

 

Según la tradición celta, el muérdago debe recogerse antes de que llegue al suelo e intentar que no lo toque nunca, por eso se cuelga en los techos y en las puertas. Normalmente, para cumplir con esta exigencia, el muérdago debía ser recogido en el solsticio de verano o invierno, dependiendo de cada planta, y por eso, en el segundo caso, está tan asociado con la Navidad. Pero su relación con esta fiestas también viene porque durante el siglo XX, en Inglaterra y Francia, los mendigos pedían dinero durante las Pascuas con ramas de muérdago, por eso la planta adquirió esa connotación navideña.

 

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Entre las propiedades mágicas del muérdago está la protección contra enfermedades, malas energías, contra las dificultades en el parto de las mujeres y, en el caso de los enamorados, como sello de amor, fidelidad y de futura fertilidad para la pareja.

 

Desde el punto de vista estrictamente botánico, el muérdago, Viscum album, es una planta semiparásita de tallos articulados y siempre verdes que pertenece a la familia de las lorantáceas. Se trata de una planta parásita que crece encima de las ramas de otros árboles, principalmente de hoja caduca como el manzano o el álamo, aunque también crece en algunas especies de pinos. Sus raíces no las emite en el suelo sino sobre la planta que parasita, a la cual le roba su savia.

 

Un muérdago adulto puede llegar a medir hasta un metro y sus tallos se dividen desde la base en varios ramos, desparramados, ahorquillados, cilíndricos y divididos por nudos, armados de pequeñas púas. Sus hojas son lanceoladas, crasas y carnosas y sus flores dioicas, que emiten flores masculinas y femeninas, y son de color amarillo. Sus flores, tras la fecundación producen frutos en forma de bayas pequeñas, que al igual que en el caso del acebo son tóxicas para los humanos. Sin embargo, las propiedades medicinales del muérdago también son muchas, se le atribuyen propiedades medicinales y es muy eficaz contra la epilepsia, vértigos y convulsiones, por sus propiedades antiespasmódicas y tranquilizantes. También es muy efectivo para aliviar el lumbago y la ciática. Por sus cualidades homeostáticas detiene las hemorragias si se pone sobre la zona afectada, pero siempre debe ser aplicado de forma externa.

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

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