Organismos delatores

Organismos delatores Imatge de Mark Robinson

Si hace unos días hablábamos de la relación de los bosques con nuestra salud gracias al artículo de Antonio Pla, hoy, Inés Perales nos enseña a interpretar el estado de salud de nuestras ciudades y pueblos usando organismos delatores.

Abra la boca y diga aaaaaah... ¿Cuántas veces nos ha dicho eso el médico mientras exploraba nuestra garganta con una lucecita? O ¿cuántas veces nos ha mirado el color de la parte interior del párpado inferior? O ¿nos han explorado las uñas para buscar manchas?

 

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Hoy aprender a interpretar los mensajes que los organismos bioindicadores envían pero antes tendremos que invertir unas líneas a hablar de qué son. Los indicadores biológicos son plantas, animales u hongos, o combinaciones de estos que nos informan de las características físicas y químicas del medio ambiente y muy útiles en temas de seguimiento ambiental.


Pero no sirve cualquier planta o animal sino que debe reunir unas características: debe estar suficiente disperso en el territorio, ser relativamente abundante y fácilmente detectable. También debe ser lo más sedentario posible para reflejar las condiciones locales. Debe tener un tamaño que permita el estudio de los diferentes tejidos y sus componentes y resistir bien los contaminantes ya que si muere fácilmente no nos servirá de nada.


Leer la naturaleza, una ciencia ...
Si los médicos interpretan algunas señales para decirnos qué mal padecemos, los ecólogos hacen algo parecido para conocer el estado de salud de los ecosistemas o sus características.


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Líquen crustaceo

 

Leer en la naturaleza es toda una ciencia a pesar del regusto poético del asunto y uno de los organismos estrella en este tipo de lectura son el líquenes, unas manchas que crecen sobre las rocas o los troncos y con una naturaleza doble porque son el resultado de la unión de un alga y un hongo. Hay de formas y colores muy diferentes, algunos parecen costras adheridas al sustrato en el que viven, tanto es así que no los podemos separa sin destruirlos, son los llamados líquenes crustáceos, por lo que decíamos de la corteza, no porque tengan ninguna relación con las gambas. Uno de los géneros tiene por nombre Lepraria... No diremos más.

 

Hay otros líquenes que tienen un poco más de volumen, son los llamados foliosos, no porque tengan hojas, sino porque presentan unos lóbulos que nos las recuerdan. Y por último, os presentamos el grupo de los líquenes fruticulosos, los más voluminosos, tanto es así que parecen un poco peludos.

 

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Líquen folioso

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Líquen fruticuloso

 

Estas tres categorías nos ayudan a entender porque unos son más resistentes a la contaminación que otros. Por ejemplo, los líquenes fruticulosos, al ser los más voluminosos también son los que más superficie de contacto tienen con el aire circundante y por eso mueren a concentraciones bajas de contaminantes mientras que los crustáceos, los que viven bien agarrados a las rocas, son más resistentes por la razón contraria.

 

¡Sonríe al ver un líquen!
La función bioindicadora de estos organismos se debe a la susceptibilidad a la presencia de dióxido de azufre en el medio uno de los principales componentes de la lluvia ácida, un problema ambiental vinculado a la actividad industrial y en los núcleos urbanos. Por eso, si ves líquenes en las paredes de roca de los monumentos de tu ciudad, sonríe, es una buena noticia.

 

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Les petunias informan sobre la cantidad de hidrocarburos en el aire

 

Viven en casi todos los ecosistemas conocidos, en los más fríos e inhóspitos e incluso han sobrevivido en el espacio pero los líquenes no son los únicos organismos bioindicadores. El trébol y el tabaco permiten cuantificar y clasificar el contenido de ozono en el aire y las petunias pueden ser utilizadas como bioindicadores de la cantidad de hidrocarburos en el aire.

 

El proyecto Eurobionet mide de la calidad ambiental con el uso de estos organismos en la ciudad de València y en Alicante se utilizan un escarabajos llamados tenebriónidos que son muy resistentes a la sequía y que informan sobre el estado y la avance de la desertificación. Por otra parte, en Castellón, vigilan de cerca un coral que crece en las inmediaciones de las Columbretes el declive es indicador de cambio climático.

 

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Eurobionet mide, gracias a organismos bioindicadores, la calidad ambiental de varias ciudades, entre ellas València

 

Estos organismos son un éxito en las investigaciones científicas porque son informativos, fiables y sobre todo porque resultan económicos así que ya sabes, a partir de ahora, no rasques con la uña las costras grisáceas que tapizan las paredes de tu ciudad porque traen buenas noticias.

Inés Perales

Colaboradora del Departamento de Cultura y Comunicación del Jardí Botànic

Exagero siempre que puedo y me gusta atiborrar a mis amigos y familia. Me maravillan las cosas o animales que vuelan excepto E.T, que me da miedo.