HOJA, LA PALABRA CORTA DE LA BOTÁNICA

Aunque los botánicos acaparen sílabas y llenen libros con palabras imposibles, hay un órgano presente en las plantas muy conocido por todos. Podemos describirlas con adjetivos científicos o poéticos, comerlas o estudiarlas, pisarlas u olerlas sin olvidar que, si respiramos, es gracias a ellas.

La posesión de raíces, tallo y hojas da nombre a un grupo de vegetales, los cormófitos. Las hojas de los cormófitos realizan dos funciones principales, la fotosíntesis, gracias a la cual se sintetiza la materia orgánica, y la transpiración, que elimina el exceso de agua absorbida por las raíces. Las hojas tienen partes diferenciadas. El limbo, que es la parte laminar, el peciolo, que soporta el limbo y lo conecta con la base foliar, que a su vez se une al tallo. 

 

fULLES_16

¿De qué están hechas las hojas?

Los botánicos hablan de la histología cuando se preguntan esto. La capa más externa, la que nosotros podemos tocar es la epidermis. Pero entre las epidermis del haz y del envés hay diferentes tejidos especializados. Uno de ellos es el colénquima, un tejido de sostén formado por células vivas de paredes engrosadas con celulosa. También encontramos el parénquima, formado por células poliédricas ricas en cloroplastos y dispuestas en varias capas.

 

La enervación de las hojas, que tan bien se ve cuando la luz las atraviesa, es el sistema conductor, formado por el xilema y el floema y rodeado por la endodermis. En la superficie de las hojas están los estomas, que son las narices de las plantas y están formados por una apertura flanqueada por dos células oclusivas arriñonadas.

 

  FULLES_5

 Estoma de una hoja. Vemos, en verde, las células oclusivas

Formas y más formas

 Las hojas tienen morfologías muy variadas, de hecho a veces dejan de parecerlo. Este es el caso de las hojas modificadas, por ejemplo, las trampas de las plantas carnívoras, los pétalos de las flores o las espinas. 

 

FULLES_3

 Planta carnívora con hojas que presentan cerdas sensibles y mecanismo de cierre rápido

FULLES_14

Sarracenia, hojas enteras que se transforman en ascidias cónicas que funcionan como trampa para insectos

FULLES_12 

 Los zarcillos foliares de Pisum permiten a la planta escalar

  

Este abanico de morfologías son la respuesta a las presiones de selección que han sufrido durante la evolución. Por ejemplo, las hojas que crecen en ambientes secos suelen ser pequeñas, así reducen la superficie de contacto con el aire y por lo tanto, la evaporación. También son más duras gracias a sustancias impermeables que cubren la epidermis. Pueden aparecer reotorcidas y crecer muy juntas para darse sombra mutuamente. 

 

FULLES_7

El brezo (Erica multiflora) está adaptado a ambientes xéricos. Presenta hojas reducidas y ericoides

 FULLES_9

Las hojas se reducen hasta convertirse en espinas

 

Hay plantas que no se preocupan por el agua porque viven sumergidas. En estos casos el tejido mecánico, el colénquima, es más precario puesto que la necesidad de sustentación en el agua es menor, además, los parénquimas contienen aire que facilita la flotación. 

 

FULLES_11

Hoja de Potamogeton perfoliatus

 

Las hojas que encontramos en ambientes de características menos extremas muestran limbos grandes y tiernos con cutícula fina y estomas salientes. Otra estrategia es el engrosamiento de las hojas, como en el caso de los cactus, los cuales, además de almacenar agua, cierran los estomas durante el día para evitar la evaporación

 

Del fondo a la forma

El collage de aspectos dispares que nos ofrecen las hojas tiene una aplicación singular, la reconstrucción de paleoambientes. Cuando los paleontólogos encuentran huellas de hojas en las rocas, pueden usar las medidas de estos vetustos dibujos para deducir cómo era el ambiente que existía en la época en que esa hoja dejó su impronta en el paseo de la fama geológico.

 

FULLES_25

 

Hojas que viajan sin sello

La forma de las hojas influye en su capacidad para el transporte. Las formas alargadas avanzan como un proyectil que gira sobre el eje principal y es por eso que viajan mucho más lejos que las hojas grandes y aplanadas. Las hojas con un peciolo largo orientan los limbos en el sentido del viento, como las velas de un barco, alcanzando grandes distancias con el vuelo. Si el haz de la hoja es cóncavo, aterrizarán sobre el envés y fosilizarán en esta postura.

 

 FULLES_27

 

Aprender a leer las formas de la naturaleza es más que un aprendizaje estético. Cada color, textura o silueta, es una buena inversión de tiempo, bien por motivos poéticos o científicos. Así, tanto si decimos que las hojas son órganos laminares con simetría dorsiventral, como si afirmamos que son obras de arte que cuelgan de un peciolo en la galería más grande de todas, la naturaleza, estaremos hablando del mismo elemento. Y es que, si en la variedad está el gusto, las hojas tienen mucho.

Inés Perales

Colaboradora del Departamento de Cultura y Comunicación del Jardí Botànic

Exagero siempre que puedo y me gusta atiborrar a mis amigos y familia. Me maravillan las cosas o animales que vuelan excepto E.T, que me da miedo.

 

Medios