De ajenjos y hadas

El Ajenjo, Artemisia absinthium, es una maravillosa planta medicinal con la que se elabora la absenta. De sabor amargo, sus extractos se han utilizado para aliviar muchas enfermedades. Las leyendas también la consideran mágica y útil contra los vampiros.

En la novela Entrevista con el Vampiro de Anne Rice se explica como el ajenjo en grandes dosis puede ser mortal incluso para los inmortales, los vampiros, ya que las personas que se intoxican con esta planta mantienen su sangre caliente, cosa que puede confundir a estos personajes que, al beberla también perecen. Pero ésta es sólo una de las leyendas que acompañan al ajenjo, una planta que muchos consideran excepcional por sus usos medicinales.

 

Ya los antiguos alababan las propiedades de la Artemisia absinthium, o artemisa amarga, que recibe su nombre en honor de la diosa Artemisa, Diana para los romanos, deidad asociada a la fertilidad. Y es que esta planta estaba considerada por muchos como la madre de todas las plantas y su relación con la fertilidad viene por los usos que se le han dado desde la antigüedad como medicamento para dolencias uterinas.

 

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Artemisia absinthium


El ajenjo tiene muchos nombres a lo largo del planeta, especialmente en Europa, Asia y el norte de África, donde se encuentra habitualmente. Así, es conocida como asensio, ajorizo, artemisia amarga o hierba santa. Crece sin dificultad en suelos pobres y arenosos, especialmente en lugares secos y soleados como lomas áridas y rocosas. En España se cría en los valles pirenaicos, en la zona fronteriza entre Aragón y Valencia, y en la Sierra del Guadarrama. Se trata de una planta perenne de rizoma leñoso y tallos rectos, duros y aterciopelados que pueden alcanzar hasta medio metro de altura. Sus hojas son alargadas y están divididas en tres lóbulos que se dividen en otros tres y son muy flexibles. Sus flores son abundantes y forman unas bolitas amarillas muy llamativas. El ajenjo puede encontrarse durante todo el año, pero en invierno pierde el tallo y las hojas para volver a brotar en primavera, pudiendo una misma planta repetir el ciclo durante unos diez años.

 

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Flor del ajenjo


Usos medicinales del ajenjo

La esencia del ajenjo está en los órganos de la planta, que contienen unas sustancias caracterísiticas llamadas tuyonas y responsables de su toxicidad. Sin embargo, el compuesto que da personalidad y que permite diferenciar el ajenjo de otras plantas es la absintiina, su principio amargo, que provoca un rechazo pero que es el mismo que le confierer sus cualidades como bebida de aperitivo.

 

El té de ajenjo ha ayudado a través del tiempo a muchísimas personas a restablecer la salud, pero a pesar de que se ha usado históricamente con variados fines consumirla en exceso puede tener efectos irreversibles. En la edad media, por ejemplo, era común tomar tintura de ajenjo, pero se comprobó que tomándola en grandes cantidades o haciendo un uso prolongado de la misma, causaba problemas cerebrales e incluso la muerte. En aquella época se tomaba también como aceite en dosis pequeñas y por tiempo muy limitado.

 

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Diferentes partes del ajenjo desecadas para su uso


Con el paso de los años el ajenjo se ha utilizado, fundamentalmente, para paliar dolencias de todo tipo: malas digestiones, diarreas, problemas de riñones, dolores intestinales, hidropesía, dificultades en la respiración, pirosis o ardor de estómago, gripes, problemas urinarios, histeria, dolores de muelas, mal aliento, menstruaciones dolorosas, atrasos menstruales, envenenamientos con plomo, pestes e intoxicaciones. 

 

También se ha usado en otros tiempos contra las mordeduras de animales y para evitar infecciones, pues su acción inmediata es muy atinada en estos casos, preparándose un té y aplicándolo sobre la herida. Los principios activos del ajenjo expulsan del organismo las sustancias extrañas y tomado en infusión durante unos días no resulta peligroso, sino todo lo contrario, es beneficioso para la salud y el equilibrio del organismo en general porque purifica la sangre.

 

Las leyendas y curiosidades sobre El Hada Verde

A finales del siglo XVIII el médico francés Pierre Ordinaire, exiliado en la ciudad suiza de Couvet, ofrecía a sus parroquianos una panacea llamada elixir de absinthe, que servía para curar cualquier dolencia, hecha a base de ajenjo y una mezcla de otras plantas como hinojo, anis y menta. Cuenta la leyenda que, a su muerte, el doctor Ordinaire legó la misteriosa receta a su gobernanta y que ésta enseguida la vendió a dos señoritas de apellido Henriod que se pusieron a explotarla comercialmente. En 1797 las hermanas Henriod decidieron vender la receta a un próspero comerciante de apellido Dubied, que montó la primera fábrica de absenta, asociándose para ello con su hijo Marcelin y con su yerno Henri-Louis Pernod. Éste último acabaría dando nombre a la marca de absenta más famosa. Una bebida que hoy en día Suiza reclama como producto nacional aunque se popularizara en Francia durante el siglo XIX.

 

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Pero el uso del ajenjo era mucho anterior. Un papiro egipcio del 1.600 a.C. la menciona por sus virtudes tónicas, diuréticas y antisépticas. Hipócrates lo recomendaba contra la ictericia y Galeno contra la malaria. Etimológicamente absinthium quiere decir en griego "carente de dulzor" o "imposible de beber". Y en francés existe la expresión "avaler l'absinthe", tragarse el ajenjo, que significa soportar algo desagradable o doloroso con estoicismo, parece que los vencedores en los antiguos juegos Olímpicos eran obligados a beber una bebida mezclada con ajenjo para que, al tiempo que saboreaban el éxito, no olvidaran las pasadas amarguras y derrotas. En cuanto al nombre de Hada Verde, viene del color de la bebida y de las alucinaciones que puede llegar a provocar.

 

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Respecto al éxito de la bebida siglos después con la empresa de Pernod, seguramente vino porque su elixir no era vendido por boticarios, sino en las tiendas de licores y bebidas, con carácter de aperitivo digestivo. Así, la absenta tuvo su máximo esplendor en París, durante las primeras décadas del siglo XX. Las estadísticas arrojan que en 1910 se bebían en Francia unos 36 millones de litros de absenta al año, frente a los 700 mil de 1874. También que de los miles de licores disponibles, el consumo de absenta abarcaba el 90%, y que por entonces existían en París unos 360 mil cafés y cabarets. Hay quienes creen que el boom de los cafés se debió a la mala condición de las viviendas, la gente prefería salir y de paso socializarse, por ello las cinco de la tarde pasó a ser la hora del hada verde o la fée verte.

 

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Van Gogh y otros artistas bohemios de París tomando absenta. Escenas del largometraje Moulin Rouge


Como curiosidad, señalar que los bebedores empedernidos se pusieron a coleccionar cucharas de metal que se usaban para derretir azúcar para endulzar la absenta. Por eso no tardaron en salir modelos más y más rebuscados, por ejemplo uno con forma de Torre Eiffel. Algunos bares llegaron a tener fuentes de agua helada, entre ellos la Old Absinthe House que aún puede visitarse en la calle Bourbon, en Nueva Orleans, y que testimonia el fugaz esplendor del ajenjo en los Estados Unidos.

 

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La bebedora de absenta, Picasso 1901

 

Después comenzó a ser usado por los artistas y bohemios como método de evasión e inspiración, Ernest Hemingway, se hizo devoto de la absenta española y llega a mencionarla en su novela Por quién doblan las campanas. La excéntrica conducta de los artistas absintheurs y la cantidad de soldados que se hacían adictos en el frente hizo que la población recolectara firmas para prohibir su comercialización. Solo en Suiza se consiguieron más de 100.000. 

 

Finalmente fue prohibida en Europa durante mucho años, excepto en España, Portugal y Andorra, a pesar de que muchos escriptores de la década de los noventa la reivindicaran como la auténtica hada verde por su poder inspirador. Hoy en día vuelve a ser legal y se produce principalmente en Suiza, Francia, Reino Unido, Austria y Alemania. Pero es Suiza la que ha ganado recientemente la batalla legal y la única que podrá comercializarla bajo el nombre de absenta de la misma forma que ocurrió con el champán, de origen francés, que en España se produce como cava.

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

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