Adelfa, tan bella como tóxica

Daniel Climent nos trae una nueva entrega de las plantas de San Juan y nos habla de la adelfa, una flor de verano conocida por todos. En este caso los protagonistas son la fuerza del dios Nereo, la historia de la nomenclatura de la planta, su poder ornamental, su toxicidad y, por supuesto, las costumbres que la rodean en la noche más mágica del año.

El cromatismo más veraniego

Al llegar el verano las ramblas de la Comunidad Valenciana se visten de gala. Los barrancos de rocas calcáreas o margosas, las camas fluviales llenas de cantos, los bordes castigados por la periódica bravura de las aguas torrenciales, se ven adornados por una floración de llamativa belleza. Es como si el sustrato de guijarros quisiera rendir un homenaje a la plenitud solar cubriendo el sinuoso camino del agua con un dosel de flores intensamente cromáticas, el del adelfar.

 

BALADRE BARRANCO

Adelfar en un barranco, la Vila Joiosa / Daniel Climent

 

Porque la adelfa, Nerium oleander, inicia su espectacular eclosión floral al anunciarse la llegada del verano mediterráneo. Del inclemente verano mediterráneo. Y las flores, en ramos generosos al final de las ramas, estallan en una apoteosis cromática muy diferente de la discreta y desnuda floración de los otros árboles de ribera.

 

La manifestación del poder de Nereo

La adelfa ha triunfado en los barrancos gracias a que el ramaje laxo y flexible permite sobrevivir a las violentas avenidas que esporádicamente se abaten con furia irrefrenable sobre la cuenca mediterránea. Ahora bien, una vez vencida la arisca ferocidad de las indómitas y furibundas aguas, la adelfa prospera con tal afán que, al llegar el implacable verano mediterráneo, tan corto de lluvia como largo de sol, orna los inestables bordes de las ramblas con vistosa exuberancia.

 

nerium agua

Flores de adelfa (Nerium oleander) en ambiente fluvial

 

Y dado el inexplicable e impredecible comportamiento de las riadas, los antiguos griegos supusieron que esto era debido al carácter del dios a quien atribuían su control, Nereo, tan violento como las trombas de agua que lo alimentaban. Nereo era el padre de las gráciles nereidas, una de las cuales, Tetis, engendró al también irascible héroe con que se inicia el canto I de la Ilíada: “Canta, diosa, la ira funesta de Aquiles...”.

Pues bien, en cierta medida la adelfa era también manifestación del poder del antiguo dios-río Nereo, que así mostraba que ni siquiera el más seco de los veranos podía vencerle; y que lo proclamaba con la eclosión floral del arbusto y que tanto destaca en medio de los alrededores veraniegos de tierra calcinada o de vegetación agostada. En honor a ese dios los griegos denominaron nerion al arbusto más representativo y bello de las ramblas, la adelfa. Un homenaje al cual se sumó, a medios el siglo XVIII, el padre de la terminología botánica, el sueco Karl von Linné, que lo bautizó con el nombre científico de Nerium oleander, que viene a significar “arbusto de Nereo que tiene las hojas como las del olivo”.

 

Tres plantas distintas, un solo nombre verdadero: los nombres de la adelfa

El nombre de la adelfa tiene otra historia. Los antiguos romanos denominaban veratrum a una planta de raíz negra (-atrum) y flores de color blanco (album), el Veratrum album. Una planta muy tóxica hasta el punto que las palabras veratrum (> veratre > veladre) y tóxico llegaron a ser casi sinónimos. Como más al sur del río Llobregat crecía otra (la Nerium oleander) que, a pesar de ser diferente de aquella era también muy tóxica, se le aplicó un nombre parecido, baladre (en valenciano), sobre todo en la Comunidad Valenciana y en Ibiza, la única de las Islas donde crece espontáneo este arbusto. Un proceso parecido de adaptación lingüística se produjo en Menorca, donde el nombre de baladre se aplica a la también tóxica Daphne gnidium.

 

Daphne gnidium

Flores y hojas de baladre bord (Daphne gnidium) / caminodosfaros.com

 

El nombre valenciano para Nerium oleander se extendió por Murcia, la zona castellano-hablante valenciana, Andalucía oriental, Aragón y Navarra, lo cual induce a pensar que, por razones farmacológicas, veterinarias, ornamentales u otros, nuestra tierra debió constituir un foco de propagación de los usos de esa planta.

Como las hojas de la adelfa tienen una forma que recuerda, pero en grande, a las del olivo (Olea europaea), algunos de los nombres populares en otras lenguas se hacen eco, como el italiano oleandro, el inglés oleander e incluso alemán wohlriechender Oleander, que significa “fragante oleandro”, en atención a que las flores rosadas de la adelfa desprenden un aroma suave y meloso.

 

olivo fruto hoja

Flores y hojas de olivo (Olea europaea)

Laurus nobilis - laurel

Flores y hojas de laurel (Laurus nobilis)

 

Para otros, sin embargo, las hojas de la adelfa se parecen no tanto al olivo como al laurel (Laurus nobilis); el nombre griego del laurel, daphne pasó al árabe dafle, transformado prosteriorment en ad defla, origen de la palabra castellana adelfa.

 

La ornamental adelfa

Podada hasta darle apariencia de árbol, o bien sin podar, es una de las plantas ornamentales más usadas en las medianeras de autopistas, en parques y en jardines, con variedades florales de varios colores (rosa, blanco, rojo...), gamas y tonalidades, como recoge la preciosa canción Flors de baladre del ibicenco Isidor Marí (puedes escuchar la canción al final del artículo).

 

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Flor blanca de adelfa (Nerium oleander) / Vicent Lloret

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Variación cromática de la adelfa (Nerium oleander)

 

Flors de baladre en un torrent
per on no passa mai sa gent,
amb poca cosa en tenen prou
per treure un altre color nou.

 

Las flores de la adelfa son grandes y luminosas, con cinco pétalos de simetría girada y soldados por la base; allí donde empiezan a separarse los pétalos hay unos apéndices laminares dispuestos de tal manera que, vistos desde arriba, dan la impresión de ser el ojo o la corona de la flor sobre el que se adhieren los masculinos estambres, mientras que el centro queda ocupado por los femeninos pistilos unidos en forma de punta de flecha.

 

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Flores y hojas de adelfa (Nerium oleander), del grupo de etnobotànica Nerium

 

La adelfa tóxica

No sólo ha sido la belleza de la adelfa la responsable de su fama, sino también su toxicidad: más malo que el baladre, dicen en Murcia; o baladre, val per matar-te, en la Plana de Castelló. Una toxicidad que afortunadamente se detecta con facilidad gracias a la amargura de la planta, que hace escupirla si por error se prueba alguna hoja.

 

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 Hojas de adelfa (Nerium oleander) / Neus Garrigues Carbó (RAWRn)

 

A pesar de la posibilidad de que el tóxico sea rechazado por la amargura, en muchas comarcas se encuentran cancioncitas similares a esta de los Valls del Vinalopó, de l’Alacantí o de la Plana.

  

 Xiquetes de les covetes,

si voleu matar el lladre
poseu aigua a la serena
amb fulletes de baladre.

 

A medio camino entre la realidad y la ficción, la memoria oral ha transmitido que durante la Guerra del francés (1808-1814), toda una compañía de mercenarios napoleónicos murió al comer carne a la brasa hecha con ramas de adelfa, que no pierde la toxicidad cuando se calienta; unas brasas que les habían preparado los vecinos de Mutxamel (comarca de l’Alacantí) hartos de unos ocupantes que les habían requisado los alimentos y ocupado las viviendas.

 

 

A pesar de su peligro, la adelfa ha tenido aplicaciones beneficiosas, la más notable de las cuales era hervir las ramas para facilitar el vaciado de la médula, cortarlas en pequeñas porciones, unirlas entre sí longitudinalmente con hilo o cuerda y hacer cortinas de habitación y de corral para evitar la entrada de las moscas durante el verano.

  

La adelfa y la fiesta de San Juan

Una planta tan polifacética culturalmente, tan rica etnobotánicamente hablando, no puede ser ignorada en la noche de San Juan, así, dentro del campo de la fantasía existe la creencia popular ibicenca que sólo determinadas adelfas, los bendecidas, pueden ser libadas por las abejas, mientras que el resto (bordes, rojos, quintos...) tan sólo son visitados el amanecer del día de San Juan apenas antes de que salga el solo puesto que, una vez el sol se ha hecho visible, las abejas que se han entretenido en las flores mueren y hasta el mismo día del año siguiente a esa adelfa no se le acerca ninguna abeja más.

 

Baladre roig i caragol Vicent Lloret

¿Y si a los caracoles les pasara lo mismo que a las abejas de la leyenda de Ibiza? / Vicent Lloret

 

Menos dramáticos son algunos usos de la adelfa como corona de homenaje durante la víspera de San Juan. Así, en la Vila Joiosa (Marina Baixa) se hace un tipo de ritual en recuerdo a los marineros que encontraron en el mar su sepultura, lanzando al mar coronas de adelfa la víspera de la noche mágica. 

vila dia

Día de la corona, en la Vila Joiosa

corona climent

Día de la corona, en la Vila Joiosa

 

Sí, la adelfa, otra planta sanjuanera de la que puedes leer más en la revista Mètode o en libro Herbari, viure amb les plantes, editado por la Universitat de València.

Daniel Climent Giner

Professor de Ciències de la Natura. Investigador i divulgador etnobotànic. Autor d'articles a Mètode i llibres d'etnobotànica. Conferenciant sobre temes de divulgació científica, etnobotànica i antropologia cultural.

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