TRANSILVANIA, ENTRE EL MITO Y LA REALIDAD

Todo el mundo tiene una imagen figurada de Transilvania, que normalmente va ligada a grandes bosques, nieblas y búhos. Al margen de las historias alrededor de Vlad Drăculea, Transilvania es una de las regiones centroeuropeas más atractivas, salpicada de pueblos pintorescos, fortalezas medievales y monasterios, acompañando una naturaleza espectacular.


Vlad Tepes (Drăculea era el nombre de nacimiento) fue el personaje en que el escritor irlandés Bram Stoker se inspiró para crear a su personaje del vampiro Conde Drácula en base a unas conversaciones mantenidas con un erudito húngaro. Aunque Bram Stoker no inventó la leyenda vampírica, ni las características de su Drácula tenían mucho que ver con Vlad Tepes, el nombre de Drácula y los vampiros han perdurado unidos al de Transilvania. En la actualidad Vlad Tepes es recordado por su lucha en contra del expansionismo otomano y por su sadismo a la hora de castigar a los enemigos y traidores. El famoso personaje nació en Sighiș oara, bella ciudad situada en plenos Cárpatos transilvanos que ha conservado de manera ejemplar las características de un pequeña ciudad medieval fortificada, actualmente considerada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

 

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Pero Transilvania es mucho más que todo el que rodea la leyenda. Es la región más grande y más desarrollada en Rumanía, levantada en la ctualidad por el turismo ávido de disfrutar de una mezcla de culturas, naturaleza e historia. Es una región localizada en el centro del actual Rumanía, vinculada en la antigua región de Austro-Hungría. Está rodeada por los Cárpatos, formado por varias cadenas montañosas con orientación E-O que recorren el país. En cuanto a los Cárpatos meridionales o Alpes de Transilvania, donde se encuentra el pico más alto del país, el Moldoveanu (2.543 m), se extienden hasta el Danubio.

Transilvania además es rica en lugares medievales: hay alrededor de 100 castillos y fortalezas, cerca de 70 iglesias fortificadas y muchos pueblos pequeños con casas antiguas. El acceso más habitual a la zona es a través de la capital tradicional de la región, Cluj-Napoca, situada en la meseta del mismo nombre, y Brasov y Sibiu, dos de las principales ciudades, están al pie de los Cárpatos.

 

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Pero la importancia de Transilvania radica principalmente en sus valores naturales y en el excepcional estado de conservación de parte de sus bosques. Aunque la vegetación primigenia se ha visto transformada por la actividad humana, hay áreas remotas en Rumanía que constituyen los lugares mejor conservados de Europa, con una alta diversidad florística y compleja estructura vegetal. Atendiendo a la flora, Rumanía comprende unas 3.500 especies de plantas vasculares, lo que representa alrededor del 30% de la flora vascular de Europa. Acoge tres principales zonas de vegetación: alpina, estepas y zonas forestales. Esta última, predominando en Transilvania, dependiendo del suelo, el clima y la altitud, está dominada por coníferas, hayas o varias especies de robles.

Los bosques de montaña están muy desarrollados en la parte alta de los valles, entre altitudes de 1.200 y 1.600 m. En este nivel los árboles más encontrados son el abeto rojo (Picea abies), el abeto (Abies alba) y, pocas veces, el alerce (Larix decidua) y el tejo (Taxus baccata). El límite entre la hoja caduca y coníferas se encuentra entre las altitudes de 600-1.300 m, dependiendo del sustrato y el microclima, que a veces conduce también a inversiones de vegetación. Los bosques caducifolios, donde se pueden encontrar especies como la haya (Fagus silvatica), el carpe (Carpinus betulus), el arce blanco (Acer pseudoplatanus), el fresno (Fraxinus excelsior), el arce (Acer campestre), Abedul blanco (Betula verrugosa), el serbal de cazadores (Sorbus aucuparia) o el sauce cabruno (Salix caprea), caracterizan generalmente las áreas más bajas.

Un tipo especial de vegetación se encuentra en las zonas húmedas a lo largo de los ríos con sauces (Salix alba, Salix purpurea, Salix triandra), chopos (Populus nigra) y alisos (Alnus glutinosa) como especies de madera característicos.

 

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Alnus glutinosa

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Salix purpurea

 
También un hábitat muy interesante, dependiendo de la presencia de agua, son las turberas y humedales, que se forman, ya sea sobre un sustrato silicio o en áreas kársticas a la parte inferior de las dolinas. La flora de estas turberas se compone de plantas oligotróficas con un crecimiento lento, con musgos del género Sphagnum que constituyen la base de toda la flora que crece en almohadillas que acaban cubriéndose de especies tan curiosas como la carnívora Drosera rotundifolia.

Entre las áreas naturales más interesantes hay que destacar algunos espacios protegidos como el Parque Nacional Piatra Craiului, al sur de Transilvania, que limitando con los Cárpatos contiene espectaculares y escarpadas paredes rocosas, bosques vírgenes, y uno de las simas subterráneas más profundos del mundo (Coltii Grindului). El Parque Natural de las Montañas Apuseni, pertenecientes a los Cárpatos Occidentales, es el mayor complejo de piedra calcárea de Rumanía, caracterizado por cañones salvajes, centenares de cuevas, lagos ocultos a la luz del día, ríos perdidos, cascadas y túneles misteriosos. Por su parte, el Parque Natural Grădiştea Muncelului-Cioclovina, declarado en 2000, incluye las ruinas arqueológicas de Sarmisegetuza, la que fue capital de Dacia y el más importando centro militar, religioso y político de tiempos anteriores a las guerras con el Imperio Romano.

 

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Montañas Calimani

Por supuesto hay otros parques naturales en Transilvania como son el Parque Natural de los Prados del río Mures, una reserva ornitológica rica en flora, el Parque Nacional de las montañas de Rodna, una zona glacial con lagos, cascadas, rocas, escombros y la flora alpinas, y el Parque Nacional de las Montañas Calimani, un lugar con bosques vírgenes y rocas megalíticas, entre otras.

Hay que decir además que los antiguos bosques de Transilvania en Rumanía central son algunos de los últimos espacios supervivientes silvestres en Europa. Estos extensos bosques cubren una gran área, proporcionando un hogar para muchas especies amenazadas como osos, linces, lobos, águilas, jabalíes y otros animales salvajes. Además, son un hito fundamental para Europa Central, la alimentación de los principales ríos de esta región, actuando como un puente entre los bosques norteños y el suroeste de Europa, sirviendo de corredor biológico para la dispersión de plantas y animales en toda Europa.

A pesar de todos estos beneficios, los bosques de Transilvania se enfrentan a la amenaza cada vez más grande de la deforestación, puesto que muchas empresas madereras han hecho su camino en estos bosques hasta ahora vírgenes. Se anuncian como especializadas en la venta de los bosques de Rumanía y ofrecen una cartera de decenas de miles de hectáreas de bosque de Transilvania con maderas duras de primera calidad como la haya y el roble, bosques que se utilizan como leña o como coto de caza.

 

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Pero no todo es negativo, puesto que simultáneamente al interés maderero por Transilvania, no pocas instituciones científicas y conservacionistas están trabajando duro para ampliar el conocimiento de la flora y vegetación de los bosques transilvanos y se han tomado muy seriamente su protección, pudiendo destacar la persistente tarea de la organización The European Nature Trust (TENT).

Olga Mayoral

Doctora en Biología. Profesora del Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales y Sociales

Me gustan las excursiones, la lectura y el cine. Sí, soy botánica pero ¡no me regales ramos de flores! Siempre corto la tortilla de patatas con cuchillo, nunca con el tenedor.

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