Cómo dibujar árboles con Illustraciencia

Cómo dibujar árboles con Illustraciencia Carballo de Santa Margarita (‘Quercus robur’). / Marta Rial Vázquez

El otoño nos ofrece una sugerente paleta de colores donde las hojas de los árboles se convierten en protagonistas. Diburjarlos puede ser una excelente manera de aumentar nuestro conocimiento sobre los árboles y de entrenar nuestra capacidad de observación. Pero, ¿por dónde empezar? Después de darnos algunos consejos sobre cómo dibujar flores, vuelve Illustraciencia con un artículo sobre ilustración de árboles. Y, atención, ¡en junio vendrán a València!

El otoño invita a pasear por el campo y disfrutar de los parques y ver el cambio de color de los árboles de la ciudad. Es una gran oportunidad para afilar los lápices, abrir el bloc de dibujo y descubrir las diferentes especies de árboles que pueblan nuestro entorno. Entrenar la capacidad de observación, tomar apuntes al natural y aumentar nuestro conocimiento sobre estos gigantes verdes es una buena práctica de ilustración científica.

Castaño Samantha Di Prospero Illustraciencia
Castaño. / Samantha Di Prospero

 

Primeros pasos en la ilustración de árboles

Siempre recomendamos empezar dibujando el contorno del árbol que nos interese utilizando una retícula que nos ayude a determinar las proporciones entre la altura y la anchura de la copa, el tronco, las flores y las hojas, etc.

Las copas de cada árbol tienen una forma distinta que dependerá del patrón de ramaje de cada especie, es decir, de la forma en la que las ramas secundarias surgen de las primarias y estas del tronco. Para esto, es muy útil como práctica dibujar árboles en invierno, cuando están desprovistos de su follaje. Mediante apuntes sencillos podemos analizar el patrón de ramificación, la forma de los troncos, sus curvaturas y estrías. Esto último puede incluso hacerse al amanecer o al atardecer para que la luz provoque los claroscuros necesarios para destacar dichas formas y analizarlas desde diferentes perspectivas. Este tipo de prácticas puede realizarse con grafito o tinta. Podemos tratar las sombras del tronco y las ramas como si de cilindros se tratara. Las irregularidades del tronco, los arqueamientos y la inclinación de las ramas nos permitirán caracterizar la especie.

Laura Palau illustraciencia

Celtis australis (almez). / Laura Palau i Rof

 

La forma global de la copa puede ser redondeada, esbelta, aplanada, etc., pero, en general, podemos empezar diferenciando grandes agrupaciones redondeadas de hojas que, a su vez, se dividen en grupos más pequeños. En ambos casos, aplicaremos la sombra igual que lo haríamos sobre distintas esferas para poder diferenciar dichas agrupaciones.

 

El color de las hojas

Es importante determinar el color de las hojas que caracterizan a la especie. Si realizamos un dibujo en blanco y negro, el verde de las hojas equivaldrá a un gris oscuro. Las sombras de los distintos grupos de hojas, con formas más o menos esféricas, deberían ser prácticamente negras.

En un árbol en plano general no es necesario dibujar las hojas una por una. Dentro de cada agrupación, pueden representarse con líneas circulares o alargadas dependiendo de la especie, de forma que a mayor densidad de líneas, mayor será la sombra. También podemos aplicar líneas verticales para acentuar las zonas oscuras. El carboncillo es una buena técnica para observar, analizar y practicar las distintas densidades de follaje.

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Esquema. / Illustraciencia

 

Sin embargo, en las ilustraciones que muestran detalles de las hojas, éstas deberían dibujarse correctamente para diferenciar a la especie. Por ejemplo, las hojas del roble presentan un contorno lobulado. Por el contrario, las hojas de los pinos son aciculares (con forma de aguja). También existen hojas más carnosas, muy útiles para las plantas que deben retener agua para soportar épocas de sequía.

Además, es muy común ver a la vez el haz (cara superior) y el envés (cara inferior) de las hojas, por lo que deberemos diferenciarlos mediante diferentes tonalidades. No olvidaremos fijarnos en la distribución de las hojas sobre las ramas, y en los frutos. En una ilustración botánica, es interesante mostrar detalles de estos últimos y de las semillas.

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Salix alba (salze). / Meritxell Campos

 

En otro contexto, puede interesarnos más representar el hábitat en el que crecen estos árboles. En este caso, quizás no nos interese detallar tanto la forma de los árboles sino su disposición en el paisaje y su relación con otros vegetales o animales. Trazos sencillos con tinta y diferentes opacidades y tonos de acuarela nos pueden ayudar a delimitar los diferentes niveles de profundidad.

un altre context, pot interessar-nos més representar l'hàbitat en què creixen aquests arbres. En aquest cas, potser no ens interesse detallar tant la forma dels arbres sinó la seua disposició en el paisatge i la seua relació amb altres vegetals o animals. Traços senzills amb tinta i diferents opacitats i tons d'aquarel•la ens poden ajudar a delimitar els diferents nivells de profunditat.

 

Consejo experto: el carboncillo es una buena técnica para observar, analizar y practicar las distintas densidades de follaje.

 

¡Atrévete y experimenta!

Esperamos que estos consejos te ayuden y animen a dar tus primeros pasos en la ilustración botánica. Si necesitas formación especializada, te invitamos a entrar en la web de Illustraciencia y reservar tu plaza en el curso que se realizará en junio en el Jardí Botànic de la Universitat de València. ¡Pero recuerda que para mejorar, lo más importante es seguir practicando!

 

Illustraciencia

Divulgamos y premiamos la ilustración científica y de naturaleza desde 2009. Organizamos el premio internacional Illustraciencia, exposiciones itinerantes y cursos de ilustración científica. Nuestro lema es: ¡Aprendemos dibujando!

Sitio Web: illustraciencia.info/
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