Secretos del embalaje de alimentos

La industria del embalaje de alimentos mueve millones de euros al año. Los procesos que engloba son muchos y van desde el embotellamiento de agua o zumos hasta el enlatado de conservas. Estos procesos implican daños contra el medio ambiente, sobre todo por los envases y los residuos que generan, y también pueden ser perjudiciales para nuestra salud por algunos de los componentes químicos utilizados en ellos.

El pasado mes de marzo un estudio realizado por investigadores del Centro Nacional de Aceleradores y la Universidad de Sevilla aseguraba que el agua embotellada analizada en 32 marcas de agua mineral contenía polonio radioactivo. Esta sustancia se hizo popular por haber sido utilizada, supuestamente, para envenenar al espía ruso Alexander Litvinenko y al ex presidente de la Autoridad Nacional Palestina Yasser Arafat.

 

Evidentemente, la cantidad de polonio encontrada en estas botellas de agua es mínima, muy inferior a las cifras consideradas como peligrosas. Además, esta sustancia puede encontrarse de forma natural en el agua, el suelo y la atmósfera. El mayor riesgo, en este sentido, es que su inhalación o ingestión puede conllevar una acumulación que cause algunos daños celulares en el hígado, el bazo o los riñones. Sin embargo, lo que más llama la atención de este estudio es que algunas de las muestras de este agua embotellada tenían una concentración de esta sustancia nociva que superaban hasta en cien veces las del agua del grifo.

 

embalaje alimentos plasticos

 

¿Sabemos lo que comemos?

Hasta ahora las polémicas generadas por la industria del embalaje de alimentos estaban relacionadas con cuestiones medioambientales, sobre todo con los propios embalajes de los productos. Estos envases, que supuestamente son más cómodos para el consumidor, también permiten que algunos alimentos se conserven en condiciones óptimas durante más tiempo. Lo que muchos no saben es que, precisamente, el embalaje inadecuado de alimentos es una de las mayores causas de desperdicio de comida en los países del primer mundo.

 

embalaje alimentos Food Packaging

Fuente imagen: Food Packaging Forum Foundation

 

Otro aspecto a tener en cuenta es la grandísima cantidad de residuos que genera la industria del embalaje de alimentos. Por una parte están los envases, generalmente plásticos, latas y tetra-bricks, que es aconsejable que sean recuperadas, recicladas o reutilizadas. Lo mismo ocurre con los deshechos orgánicos, tanto sólidos como líquidos. Por poner un ejemplo, en la elaboración de aceites comestibles para consumo humano o en las conserveras de verduras se generan cantidades considerables de fibras, cáscaras y grasas. Afortunadamente, y conscientes del problema que esto representa, alrededor de esta industria ha surgido otra cuyo objetivo es aprovechar todos estos deshechos, y así, muchas de las sustancias orgánicas pueden ser reutilizadas para hacer abonos o humus agrícolas y otras en la fabricación de biocombustible e incluso para generar energía.

 

Pero saliendo del tema de los envases, existe otra polémica entorno a la industria del embalaje de alimentos, en esta ocasión relacionada con los productos químicos sintéticos utilizados tanto en el embalaje como el procesamiento y en la conservación. En total, en esta industria se utilizan más de 4.000 productos químicos sintéticos. Todos ellos están regularizados y la cantidad detectada en los envases de alimentos y que están en contacto con ellos es mínima, tan pequeña, que ni siquiera está dentro de análisis toxicológicos. ¿Dónde está el problema entonces? En la elevada cantidad de productos envasados, enlatados y en conserva que consume cada persona, ya que si es alto todos estos componentes, aparentemente presentes en cantidad muy pequeñas, pueden acumularse en el organismo humano y tener consecuencias negativas.

 

embalaje alimentos ensaladas

embalaje alimentos latas

 

¿Debemos preocuparnos?

En este sentido, no sólo habría que tener en cuenta qué se come y dónde y cómo está embalado, sino también dónde se compra, dónde se almacenan esta comida y cómo se calienta porque, por ejemplo, los alimentos envasados que se calientan directamente en el microondas tienen un componente plastificante que no está en contacto directo con el alimento pero que al ser calentado puede migrar a éste y, finalmente, ser ingerido. Una de las formas en la que puede presentarse este plastificante es el diethylhexyl adepate (DEHA), que es cancerígeno. Algo similar ocurre con las dioxinas, que pueden migrar del envase al alimento cuando alcanza temperaturas altas.

 

embalaje alimentos microondas

 

El principal problema para analizar las consecuencias directas de estos productos químicos en nuestro organismo es que la cantidad de productos embalados es tan alta y tan común que es muy complicado dilucidar si su presencia crónica en el cuerpo humano es por ingestión o factores ambientales. Además, encontrar poblaciones no expuestas a estos químicos es prácticamente imposible, lo que dificulta poder hacer estudios comparativos. Aún así, los expertos admiten que aunque determinar el efecto directo de estas sustancias químicas es muy difícil sí se sospecha que a la larga y en cantidades más elevadas pueden producir problemas en la salud como cáncer, obesidad, diabetes e incluso desórdenes neurológicos.

 

embalaje pescados

embalaje alimentos latas pescado

 

Según advierten científicos de la Food Packaging Forum Foundation de Zurich en un artículo publicado en el Journal of Epidemiology and Community Health, es muy posible que haya personas que tengan estas sustancias químicas nocivas en su cuerpo en niveles muy bajos durante toda su vida. Entre estas sustancias encontraríamos, por ejemplo, el bisfenol A, utilizado para fabricar todo tipo de plásticos; los policarbonatos usados en las latas de bebida; el tributilestaño usado para fabricar envases para alimentos; triclosan un potente agente antibacteriano y fungicida; y los ftalatos, plastificadores que están en contacto directo la comida. Entre las sustancias tóxicas más conocidas empleadas en esta industria encontraríamos el formaldehído, un reconocido cancerígeno presente a niveles muy bajos en las botellas de plástico empleadas para almacenar bebidas gaseosas o lavavajillas.

 

Enlaces relacionados: 

Food Packaging Forum Foundation
http://www.foodpackagingforum.org

El envasado de alimentos y la migración de materiales en contacto con alimentos:
http://jech.bmj.com/content/early/2014/01/28/jech-2013-202593

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia