PLANTES QUE DELATAN

Como si de un eficaz ayudante Watson se tratara, cualquier resto vegetal puede convertirse en la pieza clave para resolver una investigación criminal. Esporas, semillas, hojas, flores, polen, tallos… son la base del estudio de lo que ya se conoce como botánica forense, y es que esconde mucha más información de lo que a priori puede parecer.

Las plantas tienen numerosas aplicaciones que forman parte de muchos ámbitos de nuestra vida, ya sea a nivel medicinal, aprovechando sus componentes y principios activos, a nivel ornamental para ambientar nuestras casas y jardines, a nivel constructivo para fabricar todo tipo de productos con sus fibras vegetales, y sobre todo a nivel alimenticio como parte esencial en nuestra dieta. Pero hay una faceta de las especies vegetales muy poco explotada hasta ahora que podría ayudarnos a resolver temas cruciales en casos policiales, se trata de la botánica forense.

Y es que los restos vegetales pueden convertirse en una pista más a la hora de investigar robos, suicidios, asesinatos, violaciones, envenenamientos o intoxicaciones por sustancias estupefacientes o psicotrópicas, e incluso a veces resultar ser el quid de la cuestión.

 

¿Qué es eso de Botánica forense?

Esta disciplina se centra en el estudio de las plantas y tejidos vegetales en el contexto de la investigación criminal y civil, para poder fundamentar las relaciones entre una evidencia de origen vegetal y un delito o crimen. En ella podemos encontrar muchos procedimientos de carácter biológico, químico y físico que actúan de manera cooperada.

 

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Que esta aplicación sea tan relativamente reciente se debe a determinadas limitaciones con las que se ha encontrado hasta ahora, como son la falta de acceso a este tipo de tecnologías, la escasez de personal científico cualificado y la ignorancia por parte de los fiscales acusadores, jueces y policías del potencial de las evidencias para proveer conexiones entre la escena del crimen y los sospechosos.
Para conseguir identificar especies vegetales involucradas en un delito, la botánica se vale principalmente de la sistemática, que estudia la relación evolutiva entre las especies y su taxonomía, sobre todo a través de las características morfológicas de las plantas. Aunque hay otra serie de técnicas relacionadas con el análisis de ADN que pueden asistir en la identificación de especies y que suelen ser utilizadas cuando la morfología tradicional no logra ser concluyente, sobre todo si las muestras están alteradas.

 

Casos prácticos

Una de las aplicaciones de la botánica forense es la identificación de muestras vegetales para rastrear o reconstruir eventos delictivos, sin embargo, suele ser un recurso poco utilizado e infravalorado debido a lo comentado anteriormente de falta de recursos y desconocimiento por parte del personal jurídico y policial.

 

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Imaginemos que se encuentra un cadáver en un paisaje carente de poblaciones vegetales, excepto de algunos matorrales de la zona. Cuando los equipos especiales analizan el individuo observan trazas y semillas características de pinos en su vestimenta. Esto es una evidencia clara para un experto de que el caso de trata posiblemente de un asesinato en el que la victima luego ha sido desplazada, donde el culpable ha intentado ocultar el lugar original del crimen.
Algo que parece tan indiscutiblemente válido, todavía es un recurso poco utilizado e infravalorado en nuestro país sobre todo por, como comentaba anteriormente, la falta de recursos y el desconocimiento por parte del personal jurídico y policial. Sin embargo a nivel internacional disciplinas como la palinología, que se encarga del estudio e identificación de polen y esporas, o la carpología, de las semillas y los frutos, se han convertido ya en una de las principales fuentes de información en el análisis forense y están en pleno desarrollo en algunos países como Estados Unidos o Inglaterra. Así, hay estudios como el de M. Martínez-Sánchez et al., 2008 entre otros que demuestran que la palinología forense es una aplicación más con obtención de resultados fiables.

 

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En Nueva Zelanda una mujer denunció ser violada en zonas distintas. Gracias a las muestras obtenidas de polen del área genital del presunto sospechoso y una muestra control de los lugares indicados por la víctima, se comprobó que la mujer no estaba mintiendo, ya que había una correlación entre las muestras genitales y las del control. Obviamente, la observación y extracción de estas muestras necesita ser realizado por personas cualificadas y equipos adaptados para estos casos ya que conllevan gran dificultad.
Pero no sólo de la identificación a nivel micro o macroscópico de una planta se nutre la botánica forense, también se pueden observar cambios a nivel de comunidades vegetales. Cuando se deja un cadáver en el bosque, se altera el equilibrio ecológico del mismo y se producen determinadas sucesiones vegetales y de hongos que pueden ayudar a determinar, por ejemplo, la fecha aproximada de la muerte, al relacionarlos con diferentes grados de descomposición. Éstos y otros tipos de datos relevantes, como identificación y localización geográfica de ciertas plantas, nos ayudan a determinar tiempo y lugar, y pueden ser de vital importancia de cara a una investigación criminal y un posterior juicio.

 

Diatomeas centrales


En los casos de muerte por posible sumersión, se tiene en cuenta el análisis de algas, que hay que recordar que se trata de un grupo polifilético y en él podemos encontrar tanto organismos protistas como plantas. Y es que en algunos casos el análisis patológico forense no permite identificar que la causa de la muerte ha sido por asfixia en medio líquido, y en ese caso la presencia de ciertas algas y diatomeas se convierte en una evidencia clara.
Pero además de en casos de homicidios o violaciones, la botánica también nos permite trabajar en otros contextos menos llamativos o mediáticos. Es el caso de la aplicación de la dendrología y dendocronología para aportar información sobre la autenticidad de obras de arte o de objetos antiguos, estableciendo la fecha aproximada de elaboración y el sitio donde podían haber sido construidos, e intentando de esta manera evitar posibles estafas.
También en países con una infraestructura farmacéutica poco desarrollada, la inadecuada utilización de las plantas como medicina natural puede provocar daños en la salud. Además, la adulteración alimentaria puede llevar a intoxicaciones e incluso derivar en muerte y entonces el análisis molecular de ciertos compuestos vegetales y la investigación judicial para determinar la causa de la muerte y la responsabilidad médica resultan imprescindibles.

Obviamente, queda claro que la botánica forense es una herramienta muy útil sobre todo para reconstruir paisajes en los que han ocurrido sucesos delictivos, así como determinar algunas causas de muerte. Pero aunque ya hemos comentado que es una disciplina que puede esclarecer muchos sucesos, hay que tener en cuenta que es una prueba más y se tiene que complementar con el resto de disciplinas policiales que se dedican a resolver delitos o crímenes.

RUBÉN GIL MONAQUE

Estudiante de Biología en la Universidad de Valencia. Campista consagrado y amante de la pizza. Cuestionando lo incuestionable desde 1996.