Buscar tréboles de cuatro hojas

A pesar de ser símbolo internacional de suerte y buena fortuna, el trébol de cuatro hojas, Marsilea quadrifolia L., también conocido como agret d’aigua, es un helecho acuático que actualmente pasa por instantes críticos en cuanto a su conservación a nuestro país.

 

La especie es conocida desde finales del siglo XIX en algunas localidades de Girona, y posteriormente se encontró en el Delta del Ebro y la Albufera de Valencia, pero todas estas poblaciones fueron desapareciendo hasta llegar a considerarse extinta en el territorio español. Actualmente se encuentra en la categoría UICN de extinta en estado silvestre. 

La Familia Marsileaceae constituye un grupo de helechos leptosporangiados acuáticos de distribución cosmopolita. Esta familia consta únicamente de tres géneros: Marsilea, PilulariaRegnellidium, de los cuales únicamente los dos primeros tienen representación en Europa. En la Comunidad Valenciana sólo ha llegado el género Marsilea, con tres especies: Marsilea quadrifoliaM. strigosa y M. batardae. Un género que se caracteriza por presentar un rizoma retado y ramificado, arraigado al barro. Pero son las hojas quienes presentan un gran pecíolo con dos pares de folíolos terminales formando un tipo de trébol de cuatro hojas, esta característica ha llevado a mucha gente a confundirlo con el género Trifolium, el verdadero trébol.

 

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En este caso, los esporangios homospóricos no se encuentran formando soros en el revés de la hoja, típica característica de los helechos, sino que estos se agrupan en esporocarpos, unas estructuras de lo más resistentes que en su interior albergan las esporas que permitirán la formación de nuevos individuos, estas pueden permanecer viables durante muchos años (incluso un siglo). Los esporocarpos heterospóricos se encuentran dispuestos en pedúnculos cortos sobre el rizoma cerca de los pecíolos de las hojas. Respecto a la ecología, hay que destacar que forma parte de la vegetación de los arrozales mediterráneos.

En cuanto a su ciclo vital, es complejo y refleja la importancia de conservar especies tan peculiares. El esporocarpo debe de fracturarse mecánicamente para iniciar el ciclo, y cómo su hábitat es acuático, de dentro de esta cubierta empieza a desarrollarse en cuestión de minutos una estructura gelatinosa (soróforo) que trae los soros que agrupan megaesporangios y microesporangios. En el ambiente acuático, debido a la agitación, las microsporas y megasporas son diseminadas y esto permite que tenga lugar la fecundación, y en pocos días ya podemos ver el megagametófito engrosado y el inicio de la formación del esporofito.

 

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Estos jóvenes esporofitos desarrollan poco a poco una fronda filiforme verde y numerosas radículas que se hunden en el sustrato arcilloso para anclarse y desarrollar el rizoma. A medida que crecen las*frondes forman un largo pecíolo y se dividen, primero en 2, y a continuación en 4 folíolos flabeliformes (con forma de abanico) que flotan sobre el agua, obteniendo así el conocido aspecto de trébol de cuatro hojas. Finalmente, a medida que la planta crece, se forman nuevos esporocarpos en la base de los pecíolos.

Estrategias de conservación
Es conocida por todos la pérdida de biodiversidad que están sufriendo nuestros ecosistemas y especialmente los ecosistemas acuáticos. El género Marsilea es uno de tantos ejemplos, el cual en los últimos años ha sufrido una fuerte recesión, incluso llegando a desaparecer como es el caso de la especie M. quadrifolia en los campos de arroz del Delta del Ebro. Entre las causas de esta pérdida podemos destacar el uso de productos químicos (herbicidas, pesticidas), contaminación de las zonas húmedas y la intensa actividad agrícola. Pero no tenemos que olvidar que estas únicamente son un puñado de amenazas de una gran lista.

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Campos d arroz en el Delta del Ebro. Foto: Raúl Casado. Fuente: efeverde.com

 

Todo esto ha hecho plantearse una serie de iniciativas para la recuperación y mantenimiento de este género. Entre las estrategias realizadas destacamos tanto métodos de conservación in situ mediante la protección a través de Microrreservas, como es el caso de la Microrreserva de Lavajos (Sinarcas), donde encontramos la M. strigosa, como métodos de conservación ex situ. Respecto a estas actividades, destacar que a lo largo del años se han producido numerosas iniciativas como por ejemplo la que llevaron a cabo el grupo de Pteridología del Jardín Botánico de la Universitat de València (JBUV) en 2001 en el Delta del Ebro, donde se produjo con éxito la recuperación y reintroducción deMarsilea quadrifolia a partir de la obtención de esporocarpos del suelo.

Otra de las estrategias de conservación ex situ es el Proyecto*Phoenix-2014, una iniciativa de la Asociación Iberomacaronèsica de Jardines Botánicos, AIMJB, que aprovecha las instalaciones y los equipos humanos de los diferentes Jardines Botánicos españoles para investigar la fenología de la flora más amenazada de la Península Ibérica potenciando así su conservación. Así, el Jardín Botánico de la Universitat de València ha hecho el estudio de 5 especies muy diferentes y entre estas ha estado Marsilea quadrifolia, puesto que en el Banco de Germoplasma disponíamos de unos pocos esporocarpos sobre los que hemos estudiado el ciclo y todas las condiciones de crecimiento de esta planta.

 

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Los resultados obtenidos muestran, por ejemplo, diferencias en la temperatura a la cual tiene lugar la fecundación (la máxima tuvo lugar a 20ºC), y diferencias en la temperatura de crecimiento de los esporofitos maduros, que en el estudio de crecimiento a 20º, 25º y 25/15ºC mostraron una preferencia notable por la temperatura alternando 25/15ºC.

La experiencia del equipo de Pteridología del JBUV con esta especie en los trabajos de reintroducción en el Delta del Ebro ha sido muy valiosa, y nos ha permitido completar los protocolos de propagación y cultivo ex situ a través del Proyecto Phoenix-2014, que aseguran la posibilidad de poder llevar a cabo futuras reintroducciones en su hábitat.

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Todos estos esfuerzos destinados a la recuperación y conservación del agret d’aigua agua necesitan ir acompañados de una conciencia social mediante la divulgación de la biodiversidad amenazada. Y cómo que este es el objetivo final del Proyecto Phoenix-2014, en el JBUV hemos preparado una muestra de Marsilea quadrifolia en un macetero frente a la balsa del invernadero tropical (junto al muro este del Jardín) que podéis visitar cuando queráis, puesto que se encuentra ahora mismo en plena brotación.

 

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Agradecimientos: Este trabajo de investigación ha sido cofinanciado por la Generalitat Valenciana y la Universitat de València.


Artículo escrito en colaboración con Carmen Gomis Cebolla, Licenciada en Biología, y estudiante del Máster de Biodiversidad de la UV.

Laura García

Estudiante de Grado en Biología. Realizando el Trabajo de Fin de Grado en el Banco de

Germoplasma del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

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