Posidonia, o como ser un buen secuestrador de CO2

Juntos a otras plantas fanerógamas marinas del mediterráneo, la Posidonia oceanica es capaz de fijar el CO2 atmosférico disuelto en el agua incluso de manera más eficaz que los propios bosques tropicales. Extensas praderas submarinas prioritarias para Europa en materia de conservación. 

Cada vez más se hacen patentes las consecuencias del temido cambio climático que no parece querer marcharse. Además del aumento general de las temperaturas y el deshielo de los casquetes polares, se están produciendo numerosos desastres naturales, condiciones extremas de sequía y lluvias torrenciales, que afectan seriamente a los ecosistemas y anuestra calidad de vida a pesar de las continuas medidas adoptadas a nivel internacional.

 

Unas medidas que nunca parecen ser suficiente y que se centran principalmente en reducir la emisión de gases contaminantes y de efecto invernadero a nuestra atmósfera, según las directrices que marca el Protocolo de Kioto. Pero según parece, hay otro factor muy importante en la zona del mediterráneo que hasta ahora había pasado desapercibido, el papel de las fanerógamas marinas que en él habitan como la Posidonia oceánica.

 

Un estudio reciente de la IUCN señala que las vastas praderas sumergidas de estas plantas podrían haber retenido hasta un 89% del total de CO2 emitido por los países mediterráneos desde la Revolución Industrial, convirtiéndose en verdaderos sumideros de carbono que superan en eficacia a los bosques tropicales. La Posidonia absorbe el dióxido de carbono disuelto en el agua que queda sepultado en sus sedimentos, reduciendo la presencia de esta gas de efecto invernadero en la atmósfera y contribuyendo así a la regulación del clima del planeta.

 

La importancia de las praderas

Si por algo se caracteriza el mar mediterráneo es por su elevada biodiversidad, resultado de la gran variedad de hábitats y climas que soporta y una peculiar trayectoria histórica. Miles de especies se resguardan, alimentan y reproducen en estas valiosas praderas formadas por cinco especies de fanerógamas marinas: Posidonia oceanica, que es endémica del mediterráneo, Cymodocea nodosa, Zostera marina y Zostera noltii, que también se encuentran en el océano atlántico, y Halophila stipulaceae, una inmigrante lessepsiana que llegó desde el Mar Rojo a través del canal de Suez.

 

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La Posidonia es la que desempeña un papel más importante desde el punto de vista ecológico, por su elevado rango de distribución y la diversidad de hábitats de gran complejidad estructural que genera. Además, es un potente indicador de la calidad de las aguas y desempeña un papel decisivo en la fijación y almacenamiento del carbono.

 

Sin embargo, todas ellas, con sus diferentes nichos ecológicos son importantes. Por ejemplo, C. nodosa y Z. noltii son especies pioneras que facilitan la colonización de la Posidonia, cuando ésta ha sufrido algún tipo de regresión, y a la hora de alimentarse Z. marina y C. nodosa son las preferidas por las aves y los peces. Además, producen grandes cantidades de oxígeno y materia orgánica, estabilizan los fondos marinos, amortiguan el mar de fondo y, al igual que manglares, marismas, dunas litorales y arrecifes, atenúan el oleaje y protegen la línea de costa.

 

La solución pasa por la conservación

Desde hace varias décadas se viene observando un fenómeno de regresión en las praderas de fanerógamas debido a diferentes presiones naturales y antrópicas a las que se ven sometidas. La modificación de la línea de costa, la pesca de arrastre, el vertido de residuos, el desarrollo de actividades recreativas y las embarcaciones turistícas son algunas de sus principales amenazas. Pero también hay que destacar la subida reciente de las temperaturas y la competencia con especies exóticas invasoras como la agresiva Caulerpa taxifolia, un alga tóxica para los animales marinos que se reproduce con gran facilidad sustituyendo a la Posidonia en aquellos lugares en los que se ve más amenazada.

 

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Por todo ello la Posidonia, como especie emblemática, es una especie de flora protegida y sus praderas se han convertido en uno de los hábitats prioritarios a conservar por parte de la Unión Europea.

 

El pasado mes de mayo se celebraron en Málaga las primeras jornadas abiertas sobre el estado de las fanerógamas en el litoral español. Se destacó la exuberancia y vitalidad de las praderas de Posidonia de las islas baleares donde se concentra más del 50%, seguida del 29% en el litoral de la Comunidad Valenciana y en menor proporción de las costas andaluzas y murcianas. Todas ellas participan en el proyecto POSIMED, la Red Mediterránea de Control de la Posidonia oceanica, que trabaja por mejorar el conocimiento y la conservación de esta especie en nuestras costas.

 

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También se presentaron los primeros resultados del proyecto LIFE+POSIDONIA ANDALUCÍA 2011-2013 en el que además de diferentes acciones de conservación se está llevando a cabo una fuerte campaña de divulgación y sensibilización en la que destacan su intensa gira informativa por tierra y mar, el festival Mares de Posidonia y la exposición "Posidonia 100% Mediterránea".

 

En definitiva, un gran trabajo conjunto por las praderas marinas que alimentan y cuidan de nuestro preciado mediterráneo y que mitigan las repercusiones del cambio climático.

 

Más información:

www.iucn.org

www.posimed.org

www.lifeposidoniandalucia.es

Elisa Caballer

Licenciada en biología y ciencias ambientales. Técnico de Cultura y Comunicación al Jardí Botànic de la Universitat de València

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