Botánica del mes: Felisa Puche

Botánica del mes: Felisa Puche Felisa Puche / B. Marco

Más de 40 años como docente. Otros tantos de investigación de briófitos. Felisa Puche es profesora titular en el departamento de Botánica de la Universitat de València, conservadora del herbario de briófitos VAL-Brióf. de la misma universidad y ha formado parte, entre otros, del proyecto Flora Briofítica Ibérica. Es nuestra botánica del mes.

¿Qué te atrajo de la Botánica?

Cuando empecé la carrera me sentía más atraída por los animales, pero después de cursar la asignatura de Criptogamia de 2º curso descubrí un mundo fascinante: las algas, los hongos, pero sobre todo los musgos y las hepáticas. Todo cambia cuando se ve a través de una lupa y un microscopio. El conocimiento de este mundo desconocido para mí en aquel momento me llevó a hacer una tesina, un trabajo a caballo entre los actuales Trabajos fin de grado (TFG) y Trabajo fin de máster (TFM), y posteriormente una tesis sobre flora y vegetación briofítica. El conocimiento de las plantas, de su diversidad y de su distribución fueron los principales atractivos que me hicieron dedicarme a la Botánica.

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Ricciocarpos natans. / Christian Fischer (Wikimedia Commons).

 

Cuéntanos un poco tu trayectoria profesional.

Cursé mis estudios de licenciatura en Ciencias Biológicas y de doctorado en la Universidad de Valencia. Comencé a trabajar en el Departamento de Botánica de la Universidad de Valencia poco después de acabar la carrera como Ayudante de Clases Prácticas, ocupé otros contratos y, desde 1987, soy profesora titular. He impartido durante muchos cursos las asignaturas de Botánica y Biología, así como asignaturas de doctorado y máster.

Mi actividad investigadora ha estado centrada en el estudio de los briófitos. Comencé en 1977 haciendo una tesina sobre la brioflora de Cedrillas (Teruel) en la Sierra de Gudar, posteriormente la tesis doctoral (1983) sobre la brioflora de dos sierras del Sistema Ibérico (Palomita y el Macizo de Peñagolosa), y desde entonces he estudiado, con diferentes colaboradores y becarios, la brioflora del territorio valenciano incluyendo las sierras más importantes de Castellón y València y algunas de Alicante.

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También he trabajado en taxonomía de briófitos y he realizado los géneros: Dicranella, Distichium, Ditrichum, Goniomitrium, Habrodon, Oedipodiella, Pleuridium, Pterigynandrum, Seligeria, Tortella y Trichodon para la obra Flora Briofítica Ibérica, concluida en 2018. He participado como autora en la elaboración y publicación de la Check-list de las hepáticas del mundo. He trabajado en biogeografía y filogeografía de briófitos y de plantas arbustivas del matorral mediterráneo, aportando en ocasiones especies nuevas para Europa, y también he aportado datos para la realización de numerosos mapas de distribución en la península Ibérica de especies de briófitos.

Desde 2010 he retomado mi colaboración con el Dr. J.G. Segarra Moragues. En la actualidad, estamos trabajando en el género Riella. En concreto, taxonomía, biogeografía, filogeografía y variabilidad genética de R. helicophylla, gracias a la financiación obtenida del ministerio de Economía y Competitividad.

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Otro aspecto al que también he dedicado tiempo de mi investigación es la conservación de los briófitos. Hemos propuesto microrreservas para la conservación de briófitos, elaborando la lista roja de los briófitos de la Comunidad Valenciana y colaborando en el Atlas de Briófitos amenazados de España. Recientemente he participado en la preparación de la Lista Roja de los Briófitos europeos (IUCN).

Por último y en paralelo a la actividad investigadora de todos estos años, comencé el herbario de briófitos VAL -Briof. de la Universitat de València, del cual soy conservadora. En la actualidad tiene más de 11.798 pliegos, principalmente del área mediterránea.

 

¿Cuál es la habilidad imprescindible para tu trabajo?

La capacidad de observación, creo que es una de las principales habilidades que necesita un naturalista.

 

¿Estás orgullosa de haber participado en algún proyecto en especial?

Estoy especialmente orgullosa de hacer formado parte del equipo Flora Briofítica Ibérica, un proyecto que comenzó en 1998 con la finalidad de hacer una flora de los musgos de la península Ibérica. Es una obra en la que deberían estar todas las especies conocidas, con claves de identificación, descripción de cada una de las ellas y una iconografía a partir del material ibérico de calidad. Hubo momentos difíciles, pero con la dedicación y el trabajo de los editores, coordinadores y autores la obra se finalizó el año pasado y tenemos los 6 volúmenes publicados. En la actualidad, es una obra de referencia en la Briología a nivel mundial, su calidad es comparable a otras como la Flora de Norte América. Durante los años que duró la elaboración de la flora, los briólogos españoles mantuvimos una relación continua y estrecha, lo que permitió llevar a cabo el trabajo. Fueron años que recordaré siempre.

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Sociedad Española de Briología (2016)

 

¿Qué impacto o repercusión tiene un proyecto como este?

Proyectos como este tienen un gran valor tanto desde el punto de vista científico como del conocimiento del patrimonio natural. Desde el punto de vista científico, se revisó el material ibérico depositado en los herbarios, generalmente ibéricos y europeos. Esto permitió eliminar errores, encontrar citas y especies nuevas para la Península, etc. Además, todos aprendimos a hacer descripciones y claves con rigor, bajo la estrecha vigilancia de los editores de cada género. Por tanto, desde el punto de vista científico, la Flora Briofítica Ibérica supuso un progreso en el conocimiento. Desde el punto de vista social, la flora es patrimonio natural de un país y su conocimiento, divulgación y conservación comienza con una obra de este tipo que es la referencia desde el momento de su publicación.

 

Este año se cumplen 15 años del Diccionari de BotànicA (PUV, 2004), una obra elaborada junto con Antoni Aguilella. ¿Qué destacarías de este trabajo?

Del proceso de elaboración del Diccionari de Botànica guardo un grato recuerdo, aunque fue mucho trabajo, en parte, por la doble vertiente: el aspecto botánico y el aspecto filológico. Todos los términos fueron revisados por el Servei de Normalització Lingüística. Creo que el resultado fue una obra útil en ambos aspectos, por lo que me siento satisfecha.

 

Fuiste miembro de la primera junta directiva de la Sociedad Española de Briología y presidenta de esta entidad. ¿Nos podrías comentar esta experiencia?

La fundación de la Sociedad Española de Briología fue el resultado del trabajo y la ilusión de muchos briólogos que, con la Dra. Creu Casas a la cabeza, pensábamos que podía ser útil para fomentar el conocimiento de la Briología en España. Fue para mí un honor ser presidenta de la SEB durante los años 2005 al 2009. Además, hubo un momento especial en 2007 durante la celebración de un congreso de Criptogamia en León. La organización hizo un homenaje a la Dra. Casas, que había fallecido unos meses antes, y fui la encargada, como presidenta de la SEB en ese momento, de recoger la pequeña escultura con una placa en su recuerdo para entregársela a su familia.

 

Como mencionabas, eres la responsable del herbario de briófitos de la Universitat de València. ¿Por qué es importante contar con este tipo de colecciones?

El herbario de briófitos de la Universidad de Valencia, VAL-Briof., lo inicié en el año 1976, como consecuencia del inicio de mi tesis doctoral, ante la necesidad de mantener material de referencia y comparación, así como para depositar los pliegos testigo de las herborizaciones llevadas a término en dichos estudios. Se encuentra, en la actualidad, ubicado en los espacios del Departamento de Botánica y Geología de la Facultad de Ciencias Biológicas, en el Campus de Burjassot-Paterna.

A lo largo de sus 43 años de historia, el herbario VAL-Briof. ha ido acumulando una importante colección de briófitos que, en la actualidad, asciende a 11.798 pliegos. La mayoría de pliegos, más del 80%, corresponden a musgos. Las muestras incluidas comprenden material de más de 1.200 taxones. En el Herbario VAL-Briof. se encuentran depositados cuatro ejemplares tipo. En cuanto al ámbito geográfico, los pliegos mantenidos en este herbario corresponden en su mayoría a la península Ibérica, principalmente al territorio valenciano. Existe también una amplia representación de localidades extranjeras, entre ellas, de algunas zonas de Chile y Sudáfrica.

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Las muestras más antiguas que se conservan datan de algo más de un siglo y corresponden a la investigación briológica iniciada por quien fuera decano de la Facultad de Ciencias Biológicas y director del Jardín Botánico, Francisco Beltrán Bigorra, que dedicó sus primeros años de investigación a la Briología. El incendio en el Gabinete de Historia Natural de la Universidad de Valencia, en 1932, afectó a la sección de Biología y se perdió la mayor parte de los fondos de estas colecciones.

En el Herbario VAL-Briof. se encuentran depositados 1.420 pliegos de la Briotheca Hispanica, una exsiccata inicialmente preparada por la Dra. Creu Casas, principal impulsora de la Briología en España en el siglo XX.

Este tipo de colecciones constituye material de referencia de la diversidad de esos taxones. El material de herbario, si está bien conservado, se puede utilizar para estudios anatómico morfológicos y el material reciente puede ser utilizado también para estudios moleculares.

 

¿Cómo es el trabajo como responsable de esta colección?

El trabajo consiste en la recolección, identificación, preparación de los pliegos e introducción en la base de datos. La institución no ha sido sensible a las necesidades de las colecciones de hongos, líquenes, algas y briófitos, no se cuenta con personal de apoyo ni presupuesto, por lo que los conservadores de cada una de las colecciones nos hemos hecho cargo de este trabajo, así como de preparar los envíos de los préstamos cuando algún investigador solicita material.

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Y con el Jardí Botànic de la Universitat, ¿cómo es la relación?

A lo largo de mi carrera profesional he tenido escasa relación con el Jardín Botánico más allá de las visitas que todos los años hacemos con los estudiantes. Nunca se dieron las circunstancias favorables para que existiera una relación estrecha. Sin embargo, es para mí un lugar muy especial por el que siento gran cariño, ya que toda mi vida he vivido cerca del Jardín y conservo entrañables recuerdos de los veranos de mi infancia jugando allí con mis hermanos y primos y de las prácticas de Botánica de 2º curso que las hacíamos allí.

 

siendo profesora titular de la Universitat de València, has visto pasar por tus clases diversas generaciones. ¿Qué es lo importante, como docente?

Después de 42 años de dar clase he visto muchas generaciones de biólogos. Los estudiantes han ido cambiando porque la sociedad también lo ha hecho, la tecnología ha cambiado nuestras vidas y hemos pasado de dar clase dibujando esquemas en la pizarra a las transparencias con retroproyector y, de ahí, a las presentaciones con el ordenador. Los sistemas actuales permiten la transmisión de gran cantidad de información, pero es un aprendizaje muy pasivo, los conocimientos llegan poco más allá del examen. Creo que deberíamos cambiar la metodología docente y dedicar la mayor parte de las horas presenciales a clases prácticas o de campo: es ahí donde un profesor es insustituible. Lo importante como docentes es transmitir a los estudiantes la metodología propia de nuestra área de conocimiento para que en el futuro puedan abordar de forma autónoma temas relacionados con esta materia. Los docentes deberíamos darnos cuenta de que la información está disponible en la red y nuestro trabajo debe ser algo más que la de ser meros transmisores de información procesada.

 

¿Y cómo imaginas a los futuros botánicos y botánicas?

Los imagino con más tecnología a su disposición que les permitirá hacer identificaciones más rápidas y seguras y con muchos más datos a su alcance, cosa que les permitirá hacer trabajos de mayor amplitud y, sobre todo, más facilidades para desplazarse y herborizar zonas del planeta de las que todavía tenemos mucho que aprender y conocer.

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¿Te consideras discípula de algún botánico o botánica?

Sí, me considero discípula de la Dra. Creu Casas, porque ella me introdujo en el mundo de la briología y con ella aprendí las bases del trabajo de un briólogo/botánico: cómo herborizar, dónde buscar, cómo conservar las muestras, cómo identificar, qué libros utilizar, cómo hacer cortes estupendos a mano, cómo preparar los pliegos para el herbario. Recuerdo los numerosos viajes a Bellaterra, a la Universidad Autónoma de Barcelona, cuando estaba haciendo la tesis para revisar con ella material conflictivo. En los ratos que ella tenía clase, yo me metía en el herbario (BCB) y pasaba horas mirando pliegos de aquellas especies que sólo había visto en los libros. También guardo muy buen recuerdo de las reuniones de briología en las que después del trabajo de campo, por la tarde-noche, identificábamos las muestras recolectadas.

 

¿Qué época de la Botánica te hubiera gustado vivir y por qué?

Me siento muy afortunada, y doy gracias a la vida que me ha dado una familia estupenda y un trabajo que me encanta. Me gusta esta época que me ha tocado vivir, el avance de la Biología en diferentes campos ha sido tremendo: poder disponer de técnicas moleculares que nos permitan saber la relación entre diferentes poblaciones de una especie y poder deducir las rutas de migración o colonización de las especies es algo que hace uno años parecía impensable.  El cambio climático provocará cambios en las condiciones ambientales y eso provocará cambios en la flora y en la vegetación; nos queda mucho trabajo por hacer.

 

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia