Botánico del mes: José Reig

 “La botánica se aprende y se ama en el campo y en el laboratorio.” José Reig, investigador vinculado al Jardí Botànic, recuerda que su relación con el mundo vegetal se remonta a su niñez, en Cocentaina. Investigador en histología y microscopia vegetal, también se dedica a formar al profesorado futuro de ciencias. Botánica y Didáctica de la Biología, dos campos, asegura, que necesitan como ingredientes la paciencia, la constancia y el estudio. Y buen humor. En esta entrevista, comparte su trayectoria profesional y los proyectos de investigación en los que trabaja actualmente.

¿Qué te atrajo de la Botánica?

Desde pequeño, me sentí muy atraído por el mundo de las plantas; tal vez, nacer en Cocentaina, cosa que implicaba vivir ligado a la Mariola y recoger plantas aromáticas con mi abuelo y amigos, ya me marcó. Posteriormente, al estudiar la licenciatura en Biología, la gran carga botánica en 2º y 3rº, los herbarios, las excursiones frecuentes… me trajeron a presentarme como alumno interno de botánica para ayudar a los profesores de prácticas. Las prácticas se llevaban a cabo en el Jardí Botànic y tener que acudir tres tardes a la semana todavía incrementó más mi la atracción por la disciplina. Y más adelante, hice la tesis doctoral sobre histología vegetal con el llorado Julio Iranzo y con Ana Ibars. Es decir, mi vínculo en el mundo vegetal ha sido desde la niñez y ha continuado con mi juventud y con el resto de mi vida.

 

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Subiendo a la Fuente de l’Hedra por el Mal Paset (Mariola).

¿Nos podrías resumir tu trayectoria profesional?

Como ya he comentado, estudié la Licenciatura en Biología en la Universitat de València y, al acabar, oposité a Profesor Agregado de Instituto y posteriormente accedí a Catedrático. He estado vinculado a la botánica especialmente en cuestiones ligadas a la anatomía y microscopia vegetal, y he recibido la formación de Julio Iranzo. Hice la tesis doctoral sobre la ontogenia de las flores de las cistáceas de la península Ibérica.

 

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Investidura de doctor con la directora de tesis, Ana Ibars, y con Matilde Salvador (compositora).

 

Mi trayectoria investigadora está ligada al Jardí Botànic desde la inauguración del edificio de investigación. Nos hemos centrado en la histología floral, en la acción del ozono troposférico y otros contaminantes ambientales sobre los vegetales, en microscopia de líquenes (con el equipo coordinado por la Dra. Barreno). También hemos trabajado sobre la infección de Phytophthora en diferentes vegetales de interés forestal. Hemos publicado más de 40 artículos en revistas internacionales sobre estos temas y dirigido tesis doctorales y numerosos trabajos de fin de carrera y fin de grado.

Actualmente, en colaboración con un equipo de la UPV, estudiamos el proceso de floración y desarrollo de los tubos polínicos de cítricos para tratar de evitar la formación de entonces en sus frutos.

Hablo en plural porque, casi desde los inicios, los trabajos de nuestro laboratorio han sido llevados a cabo con el Dr. Francisco García Breijo, con quien me une una gran amistad. Sin él, muchos de nuestros proyectos y publicaciones no hubieran sido posibles.

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Con el “compañero de fatigas”, Francisco García Breijo, fotografiando líquenes por tierra.

 

Una relación duradera con el Botánico de la Universitat de València.

En segundo de carrera empecé la relación, al ser alumno interno de botánica con el Profesor Mansanet y, con algunos periodos de menor presencia por destinos de trabajo fuera de Valencia, he seguido mi vinculación, cada vez más intensa, hasta el día de hoy.

Como hecho y recuerdo imborrable, tengo que decir que el primer beso a mi novia, hoy mi mujer, se lo di en el Jardín. Todavía está el banco testigo de aquel momento y al pasar por ante él me emociona el recuerdo.

 

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En las lagunas de Neila (Burgos), buscandoXolantha tuberaria para la tesis. A la derecha, en el despacho (hace algunos años).

 

¿Piensas que ha cambiado tu trabajo con el paso del tiempo?

Prácticamente no ha cambiado en casi nada. Siempre ha sido el campo de la microscopia óptica y electrónica el que me ha tenido ocupado. Evidentemente, dentro de este campo ha habido dedicación a varios aspectos: ontogenia floral y procesos de desarrollo; acción de contaminantes atmosféricos sobre vegetales a nivel microscópico; estructura microscópica de los talos liquénicos y de las algas de los líquenes. En este campo, hay que destacar que nuestro equipo descubrió la presencia de varias especies de algas en un mismo liquen, rompiendo un paradigma que existía: «un liquen es una unión de un alga, un hongo y, a veces, una cianobacteria». El descubrimiento ha permitido a la comunidad científica acercarse a los líquenes para estudiarlos como modelo de procesos de multisimbiosis, como modelos de evolución por simbiosis, como modelos de unión multiespecífica para complementación fisiológica…

Nos hemos formado en nuevas técnicas de microscopia: confocal, de detección de elementos químicos en orgánulos celulares mediante microscopia electrónica, crioscaning… que nos ha permitido abordar nuevos campos y obtener más información además de la que nos da la histoquímica. Actualmente, además de los campos anteriores, estudiamos los desarrollos de los tubos polínicos y su unión a los estigmas de la flor.

Evidentemente, en el Jardín ha habido cambios, sus 4 directores, multitud de compañeros y colaboradores que han pasado y ya no están... Todos han contribuido y ayudado al hecho que cada vez crezca más mi interés por la botánica. Un recuerdo especial merecen D. Manuel Costa (del que tanto he aprendido), Ana Ibars, Julio Iranzo, David Lázaro... Muchos y muy buenos compañeros de fatigas y alegrías.

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En expedición a Costa Rica, en la Selva.

 

El descubrimiento del que nos hablabas, ¿es uno de los proyectos del que te sientes especialmente orgulloso?

Creo que la participación en el proyecto que nos condujo a la publicación del artículo que demostraba la multisimbiosis en los líquenes ha sido un hito en el campo de la liquenología que permitirá avanzar en muchos campos de ecofisiologia, evolución... El tomar como modelo de microecosistemes a los líquenes. El artículo “Two Trebouxia algae with different physiological performances are ever-present in lichen thalli of Ramalina farinacea. Coexistence versus Competition?” publicado en Environmental Microbiology, en 2011, suponía un cambio en el que hasta entonces era aceptado como paradigma en el mundo de los líquenes. Hubo una dificultad bastante grande para su publicación porque a los revisores les costaba cambiar el cliché que había en el mundo de la simbiosis liquénica. Su publicación fue como el pistoletazo de salida que ha llevado a la aparición de múltiples publicaciones en este campo.

 

¿Qué valoración haces de la situación laboral del sector?

Por desgracia, no puedo ser optimista. La botánica, en estos momentos, es la “hermana pobre” de la familia de la biología, tanto a nivel de las enseñanzas medianas como universitarias. Ha habido una reducción de carga lectiva brutal en nuestra disciplina. Esto conlleva una reducción progresiva del profesorado de este campo. A menos profesorado, menos proyectos, y a menos proyectos, menos becas... Precariedad laboral con contratos temporales, de poca cuantía, que desilusionan a los jóvenes ante la falta de continuidad. Sólo por nuestro laboratorio han pasado más de 50 chicos y chicas muy muy preparados y muy ilusionados que no han podido continuar por la falta de dinero.

Hay que buscar y conseguir proyectos para tener el dinero necesario que permita contratar personal investigador, para tener becas disponibles... y esta tarea te consume por la cantidad de burocracia que trae emparejada. La situación de recortes continuada nos ha afectado bastante y, como ya he dicho antes, no soy muy optimista. Además, las empresas privadas se acercan con recelo en la Universidad y su inversión en I + D es escasa. Es necesario revertir esto y conseguir resultados que ilusionen al mundo empresarial a invertir también en el campo de la botánica. En esto estamos nosotros en este momento.

 

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Con Joan Domínguez y Asun Gil en una excursión a Arcos de las Salinas a por líquenes.

 

¿qué papel tiene la divulgación científica, destinada al público general?

La divulgación científica es clave para el avance de la ciencia. El científico no puede vivir al margen de la gente. Es necesario que nuestros ciudadanos sepan qué campos se investigan, qué se descubre, qué importancia tiene aquello en lo que se trabaja en el mundo de la ciencia. Cuando se divulga la ciencia se valora la ciencia, cuando se valora la ciencia se atrae nuevos científicos. Ahora bien, hay que divulgar de manera didáctica, inteligible, de forma atractiva, mostrando su aplicabilidad y su proximidad… y esto no es fácil.

 

¿Te permite tu trabajo conocer personas interesantes?

Muchas, cómo he dicho anteriormente: a Manuel Costa, que con su sabiduría y su capacidad de crear ilusión ha influido mucho en mi trabajo; a Ana Ibars, meticulosa y gran trabajadora en el laboratorio y en la docencia de la botánica; a Eva Barreno, infatigable, gran investigadora y coordinadora de investigadores; a Vicent Calatayud, especialista en la acción de contaminantes sobre los vegetales; a Miriam Catalá, excelente fisióloga vegetal; a Valentín Gavidia, un extraordinario maestro de maestros que me contagió hace tiempo el gusto por la enseñanza y la mejora de la didáctica; a Salvador Rivas, Jesús Izco, Angel Penas, todos ellos grandes botánicos... Han sido muchos, muy buenos y de los cuales he aprendido mucho.

 

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Alumnado de la promoción de Biología (la quinta) en las bodas de plata.

 

¿Te consideras discípulo de algún botánico o botánica en especial?

Sin lugar a dudas, de Julio Iranzo. Fue un histólogo vegetal extraordinario, ideó nuevas técnicas histológicas y de tinción. Tenía una capacidad de interpretación de las imágenes microscópicas excepcional y, a pesar de su aparente anarquía, tenía un ordenamiento mental y una capacidad de trabajo enorme. Sabía enseñar y formar a sus discípulos.

 

¿Y a qué botánico o botánica te hubiera gustado conocer?

Al Padre Jaime Pujiula Dilmé, un histólogo y citólogo extraordinario y muy poco conocido, quizás por su condición de clérigo, que llevó a cabo una tarea extraordinaria en este campo e hizo importantes aportaciones. También a Katerine Esau, maestra de maestras de anatomía vegetal. Y, evidentemente, también me hubiera gustado conocer a Cavanilles.

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En la cima del Penyagolosa.

 

Por lo que nos has comentado, trabajas en equipo.

En equipo, claro, hoy en día se trabaja en equipo, los grupos de investigación son multidisciplinarios. Nosotros aportamos estudios de anatomía, de microscopia óptica y electrónica con múltiples técnicas, pero esto no es bastante, necesitamos la aportación de los biólogos moleculares, de los fisiólogos, de los bioquímicos y, cómo no, de los botánicos de campo. Sólo abordando las cosas de forma multidisciplinar y muy coordinados llegamos a estudios completos y complejos.

Actualmente, estamos colaborando con investigadores de la Universitá de Trieste (Itàlia), Charles University in Prague (Txèquia), Universidade de Lisboa (Portugal), West Bohemian Museum in Pilsen (Txèquia), Kew Gardens (Gran Bretanya), Universidad de Alcalá de Henares y Universidad Rey Juan Carlos.

Para conocer las nuevas técnicas de secuenciación Nanopore, se ha colaborado con el grupo del Prof. Ólafur Sigmar Andrésson, de la Universidad de Islandia (Háskoli Íslands), Reykjavík, School of Engineering and Natural. Además, muy interesante y productiva es la colaboración con la Estructura de Investigación Interdisciplinaria en Biotecnología y Biomedicina (ERI BIOTECMED) de la Universitat de València, con sede en Burjassot. También hemos iniciado colaboración para los aspectos de biogeografía con el Dr. Isaac Garrido Benavent, de Real Jardín Botánico de Madrid (CSIC). Y el ensamblaje del genoma de la mitocondria de la microalga Trebouxia sp.tr9 ha requerido la colaboración con miembros del equipo de Fisiología Vegetal de la UAH, Elena del Campo, Leonardo Casano y Francisco Gasulla.

 

Cuéntanos más de los proyectos en los que estáis trabajando.

Seguimos, en el campo de la liquenología, estudiando los procesos de multisimbiosis liquénica, el aislamiento, el cultivo y el estudio de las algas de los líquenes desde el punto de vista anatómico, genómico y ecofisiológico. Acabamos de publicar un estudio muy interesante sobre una de las Trebouxias nuevas (la Tr9), que demuestra que es capaz de tolerar una concentración salina impresionante y sigue con sus procesos vitales. En el campo de la acción de los contaminantes atmosféricos, hemos sido trabajando sobre la acción del ozono en diferentes especies de vegetales de China situadas en los alrededores de Pekín, con un grupo de científicos de la Research Center for Eco-Environmental Sciences de la Chinese Academy of Sciences y científicos del CEAM de Valencia. También trabajamos sobre la acción del ozono sobre el desarrollo floral y sus efectos en la producción de polen, especialmente sobre algunas plantas endémicas y amenazadas.

Ahora mismo estamos también con un ilusionante proyecto que pretende obtener cítricos sin semillas. Este proyecto lo llevamos a cabo colaborando con un amplio equipo de investigadores de la UPV. Nosotros estudiamos el proceso de polinización y fecundación a nivel microscópico.

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Trabajando con microscopio en el Jardí Botànic UV (izquierda) y con microscopio electrónico (derecha). 

 

¿Puedes explicarnos alguna anécdota divertida o curiosa que recuerdes?

Hace unos años, una señora nos trajo las muestras de unas raíces que habían ocupado y obstruido su pozo ciego del chalé. Estaba convencida que era un pino del vecino y necesitaba la confirmación de la especie para demandarlo, que pagara los daños y cortara el árbol. Nos entregó las muestras poniendo verde a su vecino y explicándonos que era un desastre. Al mirar las muestras por el microscopio, vimos que eran de un cerezo. Cuando le pasamos el informe a la señora, empalideció. El cerezo era suyo y el árbol que más apreciaba y ahora tenía que cortarlo. Todavía nos dijo: ¿Y no hay nada, nada de pino?... No es una anécdota divertida, sobre todo para la señora, pero curiosa sí que es: fue por lana y salió trasquilada.

 

¿Cómo animarías a los actuales estudiantes de biología porque se dedicaron al mismo que tú?

Los animaría yendo con ellos al campo y al laboratorio mucho más de lo que la realidad de la enseñanza actual nos permite; la botánica se aprende y se ama en el campo y en el laboratorio. Cómo decía D. José Mansanet: «Hay que vello, palpallo y estudiallo». La belleza del mundo vegetal, correctamente mostrada e interpretada, te seduce como todo aquello que es bello. Una cantata de Bach, cuando te la explican y la escuchas, te emociona y te conquista, un bello cuadro de Sorolla, también… Más aún la naturaleza y el mundo vegetal , ¡ cuyo autor es Dios mismo!

 

¿Cuál consideras que es la habilidad imprescindible para tu trabajo?

La paciencia, la constancia y el buen humor.

 

¿Y cuál es la primera cosa y la última que haces al entrar en el despacho o el laboratorio?

La primera, encender la luz. La última, apagar la luz. Tanto las luces eléctricas como las luces mentales.

 

¿Eres alérgico a alguna planta?

Gracias a Dios sólo tengo un poco alergia al polen de los cipreses. Lo siento por mis vecinos de cementerio que estén cerca del mí después de mi entierro, no los dejaré descansar de tanto toser.

 

Eras también profesor asociado al departamento de Didáctica de las Ciencias experimentales de la UV. ¿Qué cosas se tienen que mejorar en la formación de profesorado en ciencias? ¿ Y qué tiene de positivo respecto a hace unos años?

Junto a la Botánica, el mundo de la didáctica y de la enseñanza de la Biología es mi otra pasión. Me encanta transmitir ciencia, transmitir pasión por la ciencia, contagiar a los alumnos ese afán para conocer los fenómenos de la vida. Hay que mejorar muchas cosas. En primer lugar, los materiales didácticos. Pensemos que si Ramón y Cajal despertara y entrara a un aula, podría dar la clase tal y como cuando él ejercía: una tiza, una pizarra y un discurso... Y han pasado muchos años. Hoy competimos con los medios, con las TIC, las redes sociales... y el discurso de muchos profesores resulta aburrido para los jóvenes. También hay que mejorar en los aspectos didácticos; nuestra disciplina necesita el contacto con el campo y el laboratorio. Hay que utilizar la clase invertida, el aprendizaje basado en preguntas y hay que fomentar el trabajo cooperativo. Mejorar los procesos de evaluación para valorar el trabajo diario, imaginativo y continuado e ir valorando menos los “temidos” exámenes que suponen un “estudiar para olvidar”.

De positivo tiene la existencia de un Máster de Profesorado, de prácticas serias en los Centros de enseñanza y la posibilidad de hacer Másteres de Didáctica de la Biología.

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De excursión con el alumnado, a Agres.

 

¿Qué recomendaría a graduados en ciencias que se plantean cursar un máster de profesorado de secundaria y que se quieren dedicar a la enseñanza?

En primer lugar, vocación por la enseñanza; no podemos tener profesores que se limitan a enseñar sin transmitir ilusión por lo que se enseña, que se dedican a la enseñanza porque no han encontrado otra cosa, que viven la docencia como una carga, que ven a los alumnos como unos “enemigos”... En segundo lugar, les diría que tienen que tener un gran conocimiento de la disciplina. Sólo se enseña lo que se conoce bien, por eso hay que estudiar mucho durante la carrera y no dejar de hacerlo nunca.

 

  

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia