Recuperando cultivos, recuperando biodiversidad (II)

"Azadirachta indica", neem. Especie NUS "Azadirachta indica", neem. Especie NUS

Hoy terminamos el análisis de la situación actual de los cultivos NUS gracias a Antonio Pla. ¿Qué papel juegan estas especies infracultivadas en el cambio climático? ¿Cuál es su posición actual en la agricultura global? ¿Es posible basar la alimentación en cultivos NUS?

Ampliamos el recorrido por las especies conocidas como NUS (Neglected and Underutilized Species) que ya definimos en la primera parte de este artículo como el conjunto de especies que han quedado marginadas del sistema de cultivos principales. Hoy respondemos a más preguntas sobre estos cultivos.

 

¿Cómo contribuyen las NUS a la agricultura del siglo XXI?
Si atendemos a la Declaración de Córdoba sobre Cultivos Promisorios para el siglo XXI (FAO, 2012) las NUS pueden contribuir al nuevo paradigma agrícola en cuatro aspectos: mantener de la biodiversidad, posibilitar la adaptación y mitigación ante el cambio climático, mejorar de la nutrición así como la seguridad alimentaria y por último, contribuir al desarrollo agrícola y rural.


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Quinoa, simbolo de especie NUS (Neglected and Underutilized species). Imagen de Bioversity International. Haz clic en la imagen para leer la primera entrega

 

Sabemos que desde 1900 se ha perdido el 75% de la diversidad cultivada, esta alarmante disminución de los recursos fitogenéticos, supone la inhibición de la evolución natural y adaptación de cultivos e imposibilita el fitomejoramiento futuro para la consolidación de nuevas variedades. Además, reduce la resiliencia de los agrosistemas para afrontar los cambios ambientales.

 

Debemos recordar que son las comunidades locales económicamente frágiles las que mantienen esta agrodiversidad, son los auténticos custodios de esta riqueza fitogenética. Los NUS, las variedades locales de los cultivos principales, y los parientes silvestres (afines) representan gran parte de la agrodiversidad disponible para las generaciones futuras.

 

El sistema mundial de bancos de germoplasma para conservar la agrobiodiversidad ex situ dispone de 1740 bancos y 7.4 millones de muestras de especies cultivadas. Estas colecciones conservan cultivos básicos y sus parientes silvestres. En este sentido los NUS tienen una escasa representación y dependen sobretodo de su conservación in situ, ligada a su producción local, que como decíamos anteriormente se corresponde con la comunidades locales de mayor fragilidad.

 

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En Svalbard está el banco de semillas más importante del mundo. Haz clic en la imagen para saber más

 

Entendemos, por tanto, que el mantenimiento de los recursos fitogenéticos menos explotados (NUS) por parte de las comunidades rurales, contribuye de forma inequívoca al mantenimiento de la agrodiversidad y los recursos fitogenéticos para las generaciones futuras.

 

Las NUS y el cambio climático
Los escenarios de cambio climático suponen una alteración de la biodiversidad asociado a los agrosistemas. Así, tanto los microorganismos del suelo y polinizadores se verán a corto plazo afectados. Con el tiempo, los productores constataran un desajuste entre las especies y variedades cultivadas y su rendimiento ante los eventos climáticos.

 

Un viaje alrededor del planeta a través de las legumbres. Un vídeo de la FAO

 

En la preservación de la producción y la seguridad alimentaria las NUS pueden jugar un papel relevante como especies alternativas o complementarias en los sistemas agrícolas, su incorporación permite mitigar tanto riesgos económicos, como ambientales ante la incertidumbre climática. Pueden aportar fortalecimiento y resiliencia a los agroecosistemas. Recordemos en este sentido que estos cultivos infrautilizados presentan gran resistencia al estrés, la sequía, plagas y otros factores limitantes de la producción.

 

En Europa se intenta recuperar las leguminosas, un cultivo infrautilizado, ya que tienen importantes ventajas ambientales debido a su capacidad para fijar el nitrógeno atmosférico. Esto supone importantes ahorros en fertilizantes nitrogenados sintéticos, en los costes energéticos asociados y en la producción de gases con efecto invernadero. Por parte puede suponer una mejora de los servicios ecosistémicos de tierra agrícolas (agroecosistemas) de cara al futuro.

 

¿Y si comiésemos NUS?
Desde la revolución verde y según dato de la FAO entre 1970 y 2010 se ha duplicado la producción mundial de cereales, a pesar de estos logros incuestionables, son muchas las regiones donde no se ha conseguido universalizar la seguridad alimentaria y garantizar la producción de alimentos.


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Eragrostis tef. Cultivo NUS

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Amaranto. Especie NUS. Izquierda: imagen de Wikimedia

 

En estas regiones las NUS juegan un papel esencial como complemento a los cultivos principales o estratégicos en caso de que fallen las cosechas principales. Contribuyen, de forma efectiva, a diversificar la dieta una vez incorporados a la producción, por otra parte se ha evidenciado que en las economías rurales de mayor fragilidad permiten complementar un patrón nutricional adecuado (Burkina Faso 2005, FAO). Su incorporación a mercados globales puede ser una herramienta útil de diversificación de la dieta.

 

Las NUS son utilizadas frecuentemente como cultivo complementario a los cultivos básicos, esto supone que pueden funcionar como refugio económico en caso de producirse problemas de producción en los cultivos principales. Tienen un papel estratégico en la mitigación de las inestabilidades económicas y climáticas.

 

Debemos detenernos y recordar que las características socio-económicas de estos cultivos infrautilizados difieren de las que identificamos en cultivos mayoritarios. En este sentido una perspectiva de género es imprescindible en el intento de planificar medidas de estímulo para estos cultivos en el ámbito de las comunidades rurales.

 

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Nodin, en Burkina Faso: las mujeres trabajan una parcela de 3.500 m2. Imagen de Bioversity International. Autor/a: Sharon Ketchum

 

La mujer habitualmente es la responsable del cultivo, cuidado, recolección y venta, suponiendo esto una fuente de ingresos importante para las unidades familiares. Las experiencias recogidas en Latinoamérica demuestran que las mejoras en las tecnología de procesamiento (tarea habitual que realizan las mujeres) aumenta el consumo del producto y los salarios medios de la trabajadoras, de igual forma ocurre cuando se aumenta la cadena de valor con medidas destinadas al empaquetamiento del producto, aumento del estándar de calidad o la fabricación de productos derivados y procesados a partir de NUS.

 

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Salvia hispanica L. Cultivo NUS. Derecha: imagen de Scott.zona. Fuente: FlickR

 

La quinua (Chenopodium quinoa) y el amaranto (Amaranthus hipocondriacus) dos reconocidas NUS, representan un buen ejemplo de la potencialidad de estos incipientes productos agrícolas en los mercados globales, pero también está el teff (Eragrostis tef) y la chia (Salvia hispanica L), así como la cañahua (Chenopodium pallidicaude) o el neem entre otros muchos cultivos.

 

Las incertidumbres climáticas, el aumento demográfico, la disponibilidad de agua, el deterioro de suelos, así como las nuevas plagas y enfermedades requieren de una agricultura biointeligente que se ha de adaptar de forma local y garantice la sostenibilidad.

 

Muchas de las claves para abordar los retos futuros en materia de seguridad alimentaria se encuentran en los cultivos olvidados y su pool genético que desde hace miles de años han aglutinado en sus genes la experiencia pasada de crisis climáticas y la supervivencia en condiciones extremas, por consiguiente, estudiar, comprender y desarrollar estos cultivos, son el inicio de una nueva revolución agrícola.

 

Antonio Pla

Master en biotecnología y medio ambiente, consultor ambiental y coordinador de Biólogos por España

Me gusta tocar jazz, observar a los flamencos volar de noche y a los gatos desperezarse al sol. Desayuno horchata y temo a las cucarachas. Admiro a Darwin, Humboldt, Cajal y Maria Sibylla. No comprendo el recibo de la luz ni a los bancos y me da dentera ver a alguien comer apio.