José Aparici

José Aparici

Graduado en Ciencias Biológicas por la UV y alumno de máster de Ecología Avanzada
He aprendido y crecido en diveros departamentos del Jardí Botànic, entre otras instituciones públicas. Me fascina el voluntariado medioambiental, la psicología, la historia, la natación y, entre nosotros, me sorprende como asciende el agua por capilaridad a lo largo de los troncos monumentales.

Un árbol robusto y humilde, seña de identidad del mediterráneo. Una especie que conjuga cultura y tradición, y que parece permanecer impasible ante el tiempo en nuestro territorio. Pero ¿es tratada con el cariño y el cuidado que merece? Jose Aparisi reflexiona sobre el olivo.

Un sin fin de factores antrópicos han llevado al Mar Menor a convertirse en una auténtica laguna verdosa con graves problemas de contaminación, eutrofización y pérdida de biodiversidad. El estado de este antiguo paraíso salino murciano, de gran valor medioambiental, preocupa y mucho a la comunidad científica y a los vecinos de la región que luchan por su conservación desde la plataforma "Pacto por el Mar Menor". El biólogo, Jose Aparici, nos habla de cómo se ha llegado a esta situación de extrema fragilidad ecológica y de las medidas que se han puesto en marcha para revertirla.

Una hormiga y una acacia, un murciélago y una planta carnívora, un hongo y una alga, ¡en la naturaleza no hay relaciones imposibles! Hablamos de simbiosis, de organismos de diferentes especies que trabajan tan bien juntos que muchas veces no pueden vivir el uno sin el otro. Pero, ¿qué diferencia hay con el mutualismo? ¿qué papel juegas las plantas en estas relaciones interespecíficas? Jose Aparici nos lo cuenta.

Qué consecuencias tienen los incendios para los bosques valencianos, aquellos que se han ido desdibujando con el paso del tiempo. O cómo se puede hacer la prevención, si son coherentes las repoblaciones que hacemos... Son algunas de las preguntas que quedaron pendientes en la primera parte de La espiral del bosque valenciano. En esta segunda parte, José Aparici continúa el debate que abrió sobre si nuestros bosques bordean el precipicio, el punto de no retorno.

Nuestros bosques mediterráneos han sido sometidos a multitud de agresiones de todo tipo. Daños originados principalmente por una mala gestión por parte de los seres humanos que ha desdibujado por completo esos complejos ecosistemas que cubrían tres cuartas partes del territorio valenciano con paisajes dominados por alcornoques, carrascas, robles valencianos, sabinas e incluso pinos, pero autóctonos, acompañados de un sotobosque maduro con más importancia de la que pensamos. Pero, ¿esta situación se puede revertir o es demasiado tarde? ¡De esto y mucho más nos habla nuestro bloguer José Aparici!

Os contábamos en el artículo ¡Arte en la Marjal dels Moros! un proyecto que relaciona arte, educación y la degradación de los espacios naturales, concretamente de humedales. En esta segunda entrega os presentamos en profundidad el proceso que se ha seguido, los recursos empleados y algunos de los resultados, entre ellos la propuesta de un mural artístico divulgativo al tiempo que reivindicativo.

Un interesante proyecto en la Marjal dels Moros quiere relacionar el arte, la educación ambiental, y el empobrecimiento de nuestro entorno natural. Descubre qué ha afectado tanto a la Marjal y cómo hacerlo visible a través del alumnado de un curso muy completo en el que estudiar un problema local y mostrarlo a través de las artes plásticas. Os lo contamos todo en este artículo que tendrá una segunda parte.

Jose continúa en esta segunda entrega relacionando el cuento de la bella durmiente con la dormición de unas plantas halófitas y la tarea del Banco de Semillas del Jardín Botánico para despertarlas. Se trata de ejemplares de Mesembryanthemum nodiflorum, y en esta parte descubriremos como acaba la historia.

Como el cuento de la bella durmiente, había una vez, en un hábitat donde el suelo era y es un manto de cristales de sal, una hierba helada que adoraba vivir rodeada de sodio, ya que era halófita. Poseía unas semillas que presentaban una placentera dormición y no se despertaban, no germinaban. No estaban muertas, ni tampoco vivas. No disponíamos del beso del príncipe, pero sí de la maquinaria del Banco de Germoplasma del Jardín Botánico de la UV, dispuesta a sacarlas de un profundo y largo “sueño”. Esta es la primera parte de la historia que José Aparici nos cuenta en Revista Espores.

Hay un río rojizo asociado a la minería que tiene unas características muy especiales fruto de su acidez. Un microbiólogo fijó en él su atención y descubrió que sus particularidades provenían de acuíferos subterráneos, y que es uno de los mejores análogos geoquímicos terrestres de Marte. Descubre esta historia que parece de otro planeta.

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