Una botánica al mes: Isabel Martínez-Solís

Las ciencias no interaccionan si no lo hacen las personas que las desarrollan. Palabras de Isabel Martínez Solís, especialista en Botánica, profesora titular del departamento de Farmacia de la Universidad CEU-Cardenal Herrera y coordinadora de SEPLAN, grupo multidisciplinar centrado en la investigación de plantas medicinales y sustancias adictivas de origen vegetal, del que forma parte también el Jardí Botànic de la Universitat de València. Nos transmite amor por su trabajo y por las personas que la acompañan desde la primera respuesta.

¿Qué es lo que te atrajo del universo vegetal?

Creo que me enamoré. Sí, me enamoré de los vegetales, de la ciencia que los estudia, de las personas que se dedican a ella y del trabajo que realizan. El ámbito universitario también tuvo mucho que ver en la atracción, pero sobre todo mis maestros, Manuel Costa, Julio Iranzo y Ana Ibars, y mis muchos amigos y conocidos botánicos, Pilar Soriano, Elena Estrelles, Jaime Güemes, Pep Rosselló, Xuso Riera, Toni Aguilella, Gonzalo Mateo, Isabel Mateu… Eso solo en el Jardí Botànic de la Universitat de Valencia, a ellos habría que sumarles el resto en València, en España y fuera de España. Te diría que las personas son las mayores responsables de este amor.

 

Tu especialidad es la materia Botánica, como ciencia básica y ciencia aplicada. ¿Nos cuentas cómo ha sido tu trayectoria laboral hasta el momento?

La trayectoria laboral es muy simple: siempre he estado ligada al ámbito universitario, como alumna interna primero, después como becaria FPI, profesora asociada, profesora colaboradora doctor, profesora adjunta, profesora agregada y profesora titular. He formado parte del cuerpo docente de la Universitat de València y de la Universidad CEU Cardenal Herrera, en este caso desde que era el Colegio Universitario CEU San Pablo-Valencia. También hice “pinitos” como técnico botánico y medioambiental en régimen autónomo.

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Congreso de Fitosociologia (Murcia, 1991).

Siempre he desempeñado trabajo botánico. Primero me dediqué en exclusiva a la Botánica básica, en el período doctoral y en el desarrollo como profesora universitaria, y continúo dedicándome a ella como profesora de Botánica en las titulaciones de Farmacia y Veterinaria. Con la creación del grupo de investigación al que pertenezco, el SEPLAN, empecé a utilizar de forma aplicada la Botánica. Descubrí el provecho que se podía obtener de los conocimientos que había ido adquiriendo y el interés de una ciencia tradicionalmente básica, como la Botánica, al convertirse en una herramienta de investigación. Nos dio la oportunidad, a los miembros del SEPLAN, de realizar trabajos multidisciplinares para conseguir objetivos globales en los que se veían implicadas diferentes doctrinas y ciencias, además de la propia Botánica. Gracias a esto, creo que hemos conseguido llevar a cabo estudios que han sido y son muy originales, a la vez que atractivos y útiles directamente a la sociedad. Me refiero a estudios sobre el uso de las plantas medicinales, sobre su actividad, el mito y la realidad, el peligro que puede suponer un mal uso, la utilización racional de los recursos naturales (plantas), la calidad de los productos elaborados con vegetales, etc. Y sobre sustancias adictivas de origen vegetal, lo mismo: el mito, la realidad, el uso, los perfiles sociales de uso y consumidor y el perfil de composición (botánico y químico), las tendencias de consumo, el posible efecto en el organismo dependiente de la composición, etc.

También he de comentarte que para que esta situación se haya producido ha sido fundamental el concurso de las personas. ¡Siempre las personas! Las ciencias no interaccionan si no lo hacen quienes las desarrollan. Yo he tenido mucha suerte en ese sentido. El SEPLAN está formado y apoyado por personas estupendas con ganas de trabajar, generosas con el conocimiento, con capacidad de ilusionarse, honestas, leales… Creo que somos un buen grupo y por eso podemos llevar a cabo proyectos “peculiares” con ciencias, doctrinas y personas tan distintas.

La Botánica, tanto como ciencia básica como su aplicación, es apasionante y no está aislada del resto de ciencias, técnicas y materias experimentales y humanísticas o sociales. Y así deberíamos verla, porque la verdad es que proporciona conocimientos que permiten interaccionar en pro de objetivos que van más allá de los puramente botánicos y que redundan directa e instantáneamente en beneficio de las personas, de la sociedad.

En resumen, empecé en la Botánica básica y después sumé la aplicada que proporciona muchas oportunidades de trabajos, proyectos, etc. pero que no se entiende y es imposible sin el desarrollo de la Botánica básica.

 

¿Cómo empezó tu relación con el Jardí Botànic de la Universitat de València?

Estoy vinculada con el Jardí Botànic desde que, en 1996-97, me concedieron una beca de colaboración para ayudar en el Herbario y el Huerto de simples o cuadro de plantas medicinales. Esta sería la vinculación oficial, pero siempre he estado ligada a este espacio. De pequeña, venía los fines de semana a pasear con mis hermanos y mi padre y, cuando éste falleció, continuamos las visitas, algo más espaciadas. Este jardín ha sido un objeto de estudio para mí desde que iba al colegio, muchos de los trabajos salían de aquí, desde los cuentos que escribía para las asignaturas de Lengua y que eran historias inventadas que sucedían en el Jardín, hasta los más objetivos sobre biodiversidad, genotipo y fenotipo para las asignaturas de Biología. Y más tarde en la universidad y después como alumna interna, doctoranda, profesora… y hasta hoy. Nadie sabe lo útil que ha sido y es este jardín para mí y el cariño que le tengo.

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Isabel Martínez-Solís en el laboratorio del Jardí Botànic UV. / E. Caballer

 

Aunque el Laboratorio era conocido y se recurría a él, no producía beneficios económicos por lo que nos planteamos “dejarlo estar”. Sin embargo, las personas que habían colaborado en los análisis continuaron investigando, pedimos proyectos que fueron concedidos y, de ahí, surgió el SEPLAN. Sin duda, un cambio muy importante. Mientras esto ocurría, mi trabajo en la CEU-UCH también evolucionaba y me convertí en profesora titular.

Eso sí, si algo no ha cambiado a lo largo del tiempo, ni con el trabajo, eso ha sido mi dedicación a la Botánica. Siempre he sido profesora de Botánica. Bueno, ahora también de Fitoterapia, para la que se necesita la Botánica, por cierto.

 

¿Estás orgullosa de haber participado en algún proyecto en especial?

Estoy muy orgullosa de haber participado en los proyectos de mis maestros, porque me permitieron aprender una barbaridad y me enseñaron a pensar, organizar, planificar, coordinar… Pero, de los proyectos en los que he tenido responsabilidad o que he estimulado, sin duda, del que más orgullosa me siento es de la formación del grupo SEPLAN y de sus 16-17 años de vida, que no ha dependido de mí, sino de todo el personal investigador que lo formamos o lo hemos formado en algún momento.

 

Cuéntanos más del grupo SEPLAN. Eres la coordinadora de este equipo que, como nos contabas antes, investiga plantas medicinales y tóxicas, entre otros. ¿Quiénes sois y qué hacéis?

El SEPLAN es un grupo de investigación multidisciplinar en el que trabajamos personas provenientes de Botánica, Farmacología, Fisiología humana, Fitoterapia, Estadística, Sociología y Comunicación. Llevamos a cabo estudios que han sido y son originales y útiles para la sociedad. El SEPLAN investiga en tres grandes líneas: plantas medicinales, sustancias adictivas de origen vegetal y educación universitaria.

Desde su creación, su composición ha ido cambiando. Inicialmente, éramos algunos compañeros del Jardín y otros de la CEU-UCH, pero la composición fue modificándose, aumentando el número de personas, de instituciones, de ciencias, de técnicas y, por lo tanto, también aumento la posibilidad de realizar proyectos multidisciplinares. Actualmente, la composición en investigadores e investigadoras cabeza de línea es:


- Los botánicos, los aporta principalmente el Jardín: Pilar Soriano, Jaime Güemes y la colaboración de Manuel Costa y Ana Ibars. Yo me incluiría en este grupo, siendo de la CEU-UCH y un nexo con la Universitat. Nosotros nos solemos ocupar de las primeras fases de la investigación, ya que las plantas, de forma directa o indirecta, suelen ser el objeto de estudio o uno de ellos. No tiene ningún sentido desconocer el objeto de estudio.

- Las y los fitoquímicos son Encarna Castillo y Eugenia González, de la CEU-UCH; Nuria Acero y Dolores Muñoz-Mingarro, de la Universidad CEU San Pablo de Madrid, y Giuseppe Zagotto, colaborador de la Universidad de Padua. Conocer la composición química responsable de la actividad de una planta es fundamental.

- Las farmacólogas son M Amparo Sanahuja y Victoria Villagrasa, de la CEU-UCH, con la colaboración de Teresa Ortega de la Universidad Complutense. Saber qué efectos tiene una planta medicinal o tóxica, o las moléculas de la misma, es también fundamental.

- La persona que aporta los conocimientos sobre fisiología humana es Francisco Bosch, de la CEU-UCH. Esto es interesante porque tanto las plantas medicinales como las sustancias adictivas afectan a los procesos fisiológicos de nuestro organismo, y es importante prevenir.

- Las investigadoras que se ocupan del ámbito de la Comunicación son Rosa Visiedo y Elisa Marco, de la CEU-UCH. Estas profesoras no solo se dedican a divulgar los resultados de la investigación experimental, sino que también se encargan de investigar cómo afectan las acciones de comunicación a las de conservación, a las tendencias de consumo de drogas, al uso de la fitoterapia, etc. También aportan la visión “publicitaria”, para adaptar los proyectos a la forma de abarcar un amplio abanico de público al que pueda ser útil la investigación. Quizás son una de las partes más innovadoras de la forma de investigar del SEPLAN y que nos distingue claramente del resto de equipos que conocemos.

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Reunión de algunos miembros del grupo SEPLAN en el edificio del Seminario, CEU (Moncada). Santiago Puchol, Ricardo Folgado, M Amparo Sanahuja, Elisa Marco, Rosa Visiedo, Isabel Martínez-Solís (2018).

 

Un trabajo que también te permite aprender sobre temas no relacionados con tu especialidad.

Claro. Como comentaba, la aplicación de la Botánica conlleva su integración en proyectos que van más allá de ella misma y cuyos objetivos también suelen exceder sus límites. Por lo tanto, sí o sí te ves obligada a aprender sobre temas que no son puramente botánicos, incluso que de lo que menos van es de botánica. Pero esto es muy bonito.

El propio SEPLAN es un excelente ejemplo. En el marco de este grupo multidisciplinar, la posibilidad de estudiar un tema siempre es interesante porque se puede plantear desde muchos puntos de vista y el resultado suele ser bastante real y útil. Para esto, tienes que estudiar y aprender no solo del objeto de estudio en la parcela que te compete, en este caso Botánica, sino también compartir la visión desde las otras ciencias, materias, etc. Descubres que la percepción del objeto de estudio es diferente, ¡es como mirar por un caleidoscopio!

 

Además, el proyecto SEPLAN es una forma más de abrir el Jardín Botánico de la Universitat de València a otras instituciones y a la sociedad.

El SEPLAN, por su idiosincrasia, es una ventana en sí, no solo para abrir el Jardín a la sociedad, sino para cualquiera de las instituciones que lo integran abrirse a la sociedad. Es cierto que unas instituciones han utilizado más que otras la oportunidad, pero la responsabilidad de esa situación no es del SEPLAN, sino de las instituciones. Aprovechar las oportunidades es muy importante y apoyar a los grupos que las generan, también. Nosotros, cualquiera de los investigadores, cuando somos noticia (que lo somos) citamos a todas las instituciones participantes en lo que se haya hecho.

 

¿Cómo resulta esta relación y coordinación entre instituciones?

El SEPLAN funciona como un pasillo entre instituciones, porque los investigadores e investigadoras que integramos el grupo somos de de muchos y diferentes lugares, y la buena relación entre los investigadores favorece la relación entre las instituciones, sean cuales sean.

Ahora bien, las relaciones entre las instituciones, sobre todo cuando perduran, deben estar sujetas a un marco legal. Ten en cuenta que usamos instalaciones, aparatos, pedimos proyectos, organizamos eventos, atendemos alumnos y mantenemos equipos humanos de diferentes instituciones. Además, lo que tiene que ver con las personas es siempre un tema sensible y hay que tratarlo con cuidado, ya que de lo contrario, tarde o temprano, surgen problemas o, lo que es peor, conflictos, máxime en un grupo con las características del SEPLAN. Estos convenios proporcionan seguridad y estabilidad, imprescindibles para que un equipo interuniversitario y multidisciplinar como el nuestro pueda trabajar con vista al futuro, porque no se puede ser cortoplacista. Es un error, especialmente si están involucradas las personas.

También he de decirte que, siendo necesaria la existencia de convenios, entiendo que en ocasiones haya quien se lo plantee, porque desde que se gesta la relación hasta que se firma un convenio, ¡puf!, puede pasar mucho tiempo. La gestión no es ágil, es complicada.

10.Seminari CEU
Época de adjunta al Vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado, Francisco Bosch (2011).

 

¿Cómo valoras la situación laboral del sector?

¡Ay!, ¡qué pregunta! La situación laboral, para los que empiezan, no es muy alentadora en ningún sector, desde hace ya tiempo, aunque dicen que actualmente ha mejorado un poco. No sé… me faltan datos reales y conversaciones con los jóvenes que se incorporan al mercado laboral.

En cualquier caso, en el ámbito universitario la trayectoria laboral nunca ha sido fácil, ni rápida. Te dediques a la Botánica o cualquier otra ciencia o materia. Es una carrera de fondo y consigues llegar a la meta si persistes, trabajas mucho, tienes ganas de aprender y eres humilde, porque si no lo eres es difícil que aprendas, ¡porque ya lo sabes todo! Además, el trabajo en la universidad realmente no es un trabajo, es una forma de vida. Esta “filosofía” no sé si se entiende hoy, en la cultura de la prisa, de dar u obtener las cosas hechas, la poca resistencia al esfuerzo…

De todas maneras, la dedicación a la Botánica no es fácil, pero tampoco es tan difícil, si realmente te gusta y estás dispuesto al sacrificio que supone no tener un puesto de trabajo estable y bien remunerado, al menos durante un tiempo. Además, la Botánica aplicada o el uso de esta ciencia como herramienta proporcionan muchas posibilidades de innovar. Doy fe de ello. Y hoy en día, poder hacer algo que otros no pueden o no se le acurre es una gran ventaja.

Yo animaría a los jóvenes biólogos, farmacéuticos, agrónomos… a conocer de cerca la Botánica, si les atrae, y a formarse muy bien. Y después a explorar en qué y cómo aplicar esta ciencia, si no eligen el ámbito universitario o docente en general. También les animaría a aprender idiomas, especialmente inglés, y a salir al extranjero para adquirir experiencia a la vez que conocen otra forma de ver y hacer las cosas. Han de tener paciencia y la humildad necesaria para el aprendizaje. Todos hemos empezado alguna vez y ninguno teníamos un gran sueldo, ni independencia, ni seguridad o estabilidad. Teníamos mucho que hacer y mucha ilusión.

 

12.Javalambre

Última excursión con mis alumnos de Farmacia del CEU (Javalambre, 2018).

 

¿Cuál es la parte más desagradable de tu trabajo y la más gratificante?

La parte más desagradable es cuando algo no sale bien y hemos invertido tiempo, esfuerzo e ilusión. Y especialmente desagradable es cuando algunos de los miembros del equipo sufren contratiempos en su vida o tienen que dejar el equipo por la razón que sea. Y la más agradable es conseguir los objetivos que nos proponemos y que además salgan bien. ¡Esto es muy gratificante! También lo es el trato con las personas que conocemos durante los proyectos, ya que normalmente se establece una relación que perdura. Y, como profesora, lo mejor es el día a día con “mi” alumnado. En el aula o el laboratorio o en el campo, con ellos y ellas desaparecen los problemas, los agobios, el estrés…

 

¿Te consideras discípula de algún botánico o botánica?

Por supuesto. Todos hemos aprendido de otros, y esos otros son nuestros maestros. Unos hemos tenido mucha suerte y hemos disfrutado de muy buenos maestros, otros igual, no tanto. En mi caso, las tres personas “responsables” de lo que soy son Manuel Costa, Julio Iranzo y Ana Ibars, que me cautivaron, enseñaron, empujaron y ayudaron. En definitiva, que confiaron en mí.

Después, una vez iniciado el camino, me he encontrado botánicos que han intensificado mi pasión por esta ciencia y mi vocación por la universidad, como Pilar Soriano. Y aquellos en los que siempre he encontrado apoyo cuando lo he pedido, fuera cual fuera el proyecto, como Jaime Güemes. Y otros que, sin ser tan botánicos, han estado siempre, como Ricardo Folgado o M. Amparo Sanahuja. Y también los miembros más jóvenes y nuevos doctores incondicionales del SEPLAN, que participan o han participado de la Botánica, como María, Ricardo, Rosa, Sandra, Santiago, Vicente… y los alumnos y alumnas que permanecen con nosotros un tiempo realizando su TFG, TFM, Tesis o prácticas voluntarias, de ellos también aprendo.

 

Volviendo a tu investigación. ¿Qué impacto social o repercusión tienen los resultados de las líneas del grupo SEPLAN?

La verdad es que no tenemos datos objetivos sobre el impacto social. Los hallazgos, especialmente en los temas de drogas y del tabaco, han generado siempre noticias que los medios de comunicación han difundido, porque es importante que la población conozca esa información. En el tema de plantas medicinales también, porque aunque se utilizan mucho, hay desconocimiento. Si el eco de los medios es un indicador del impacto, sí podemos hablar de un impacto que a veces es relevante. O que seamos conocidos y cuenten con nosotros en jornadas, congresos, conferencias, etc. Si el que desde algunas instituciones de la administración se nos consulte sobre plantas, drogas, composiciones químicas y botánicas, efectos en la salud, etc., entonces también puedo decirte que el SEPLAN tiene impacto social. Y en todo caso, la investigación que realiza el SEPLAN tiene impacto social porque los resultados pueden ser utilizados directamente en beneficio de la sociedad.

Y no hay que olvidar que el impacto que tiene el SEPLAN, lo tienen también este Jardín Botánico, la Universidad CEU Cardenal Herrera, la Universidad CEU San Pablo, y las de nuestros colaboradores (Universidad Complutense y Universidad de Padua), en la medida en que colaboramos.

 

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Premio Roël. Premio del Instituto médico Valenciano al trabajo derivado de la Tesis primera tesis realizada y defendida en el grupo SEPLAN. M Amparo Sanahuja, Lucrecia Moreno, Isabel Martínez-Solís (2008).

 

La información rigurosa y adecuada concienciación sobre el uso de plantas medicinales, por ejemplo, ha cobrado importancia ya que existe una especie de moda de “vuelta a lo natural”. ¿Cómo contribuye el grupo y la universidad a esta cuestión?

El SEPLAN contribuye en la medida que la investigación de la línea de plantas medicinales aporta información sobre el uso, la actividad farmacológica de las plantas, la toxicidad, las características de las drogas vegetales y la calidad de los productos fitoterápicos que se comercializan. De hecho, hemos realizado proyectos y se han defendido tesis y otros trabajos de investigación sobre etnobotánica y evaluación del consumo y uso de plantas medicinales por la población, sobre la calidad de preparados con base en plantas, hemos caracterizado drogas vegetales y hemos estudiado la actividad medicinal de especies características de paisajes autóctonos. En todos los casos, al margen de los artículos científicos que se haya conseguido publicar, los resultados han generado noticias, por lo que han sido puestos en conocimiento de la sociedad.

Nosotros, el SEPLAN, consideramos que la función educativa, de formación, que tiene la universidad va más allá de las aulas, los centros, incluso los alumnos. Es decir, debería, de alguna forma, llegar a la población en general. La universidad no solo gestiona el conocimiento, sino que es una institución que lo genera. Y el conocimiento es un bien al que la sociedad tiene derecho, especialmente cuando se produce con financiación de las arcas públicas, que mantenemos todos.

En temas como el uso de plantas medicinales o sustancias adictivas, las responsabilidades del ámbito universitario son mayores. En el primer caso, aunque el saber popular, la tradición, es la primera fuente de la que se hidrata la investigación, también es cierto que no siempre nos conduce a un uso adecuado de las plantas. Unas veces, plantas a las que se les ha atribuido una actividad medicinal determinada, resulta que no la tienen. Otras veces, descubrimos actividades en plantas que nunca se han utilizado y que pudieran ser una alternativa de uso. También hay casos de mal uso en cuanto a la pauta, la dosis, las interacciones, etc. Y uno de los temas más preocupantes es la moda a la que has hecho referencia, que ha popularizado la automedicación con plantas medicinales, porque en general no hay consciencia de que una planta, en nuestro organismo, actúa como lo hace un medicamento, y que tiene contraindicaciones e interacciones. Y esto es peligroso, especialmente si la persona que las utiliza está medicándose o padece otras afecciones además de aquella para la que usa las plantas medicinales. Y este conocimiento, muchas veces, se obtiene de la investigación que se realiza desde la universidad. Y la universidad tiene el deber de ponerlo al servicio de los demás, más allá del ámbito universitario y las publicaciones científicas, cuyo público es muy restringido. Además, es la forma que tiene la sociedad de disponer de información contrastada (porque es la base de la investigación) y así evitar recurrir a fuentes poco fiables, cuya información puede ser errónea y afectar negativamente a la salud.

 

Y con otra de las líneas de investigación del SEPLAN, las sustancias adictivas de origen vegetal, también.

Todo lo que te he dicho para las plantas medicinales es aplicable al ámbito de las sustancias adictivas o drogas, incluido el tabaco. En este caso, teniendo en cuenta el problema social y personal tan enorme que ocasionan, mucho más. Por supuesto que la universidad tiene responsabilidad en la comunicación de los conocimientos que se generen en este ámbito. Y, por supuesto, que la vía más rápida para llegar a la población, que es la consumidora, es la divulgación, de forma objetiva y clara.

En el seno del SEPLAN se ha llevado a cabo investigación sobre el consumo de drogas de origen vegetal, desde cannabis a cocaína, pasando por las sustancias de síntesis que imitan estructuras químicas de moléculas vegetales. Lo que más hemos investigado es cannabis, desde el contenido en la marihuana, hasta la calidad del hachís y la propia marihuana. Y más allá de la droga, los perfiles de consumo y consumidor, porque es fundamental conocerlos para prevenir: si no se sabe hacia dónde van las tendencias es difícil proponer y aplicar medidas que sean eficaces. Os podemos asegurar que es “un mundo” peligroso y continuamente cambiante, lo que lo hace más peligroso si cabe. Además, hay una idea muy equivocada sobre las drogas de origen vegetal: como son “naturales” son menos dañinas, ¡y nada más lejos de la realidad! Desde la universidad se puede y debe difundir esta información.

Al final, la universidad, no sé si tiene potestas, pero sí que tiene auctoritas para deshacer mitos y comunicar realidades, y la divulgación científica es imprescindible para que la sociedad conozca esas realidades, y lo que se genera y se hace en estas instituciones. Si no se divulga, el trabajo de las universidades queda en el ámbito universitario (que es lo que ha sucedido históricamente) y se eterniza que los resultados, sobre todo de la investigación, produzcan un beneficio social, que en determinados temas es urgente.

 

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia