Un botánico al mes: JAVIER FABADO

Uno de los miembros más jóvenes de los botánicos que trabajan en nuestro Jardín nos cuenta su visión de la profesión, cómo se decantó por el estudio de la vegetación y cuáles son los secretos de su día a día. Actualmente es técnico del herbario pero tiene mucha más experiencia en otros proyectos anteriores. Las plantillas de centros como el Botánico también necesitan nuevas generaciones que aporten ideas y, sobre todo, las ganas y el entusiasmo, como los del protagonista de este mes.

Javi, ¿cómo fueron tus inicios en el Botánico?

Empecé el último año de carrera, haciendo prácticas con Gonzalo Mateo, ya hace unos quince años, y hasta ahora he estado vinculado de una u otra manera al Jardín, ya sea disfrutando de alguna beca de colaboración, contratado directamente o a cargo de algún proyecto de investigación. Desde 2013 la situación se ha estabilizado y ya llevo cinco años desarrollando tareas de ayuda a la investigación en el herbario de plantas vasculares del Botánico.

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Campaña de herborización del Herbari por las sierras del norte de Alicante (2015). 

 

¿Qué te atrajo de la botánica para escogerla?

Recuerdo que cuando iba a la escuela, me parece que en sexto o séptimo de EGB (más o menos 1º de la ESO actual, 12 años o una cosa así), me pusieron en clase creo que de valenciano, un documental sobre el Parque Natural de las Islas Columbretes, y fue entonces cuando empecé a considerar la idea de estudiar biología. Hasta entonces la mayoría de documentales que había visto eran sobre la sabana africana y tierras lejanas. No conocía las Columbretes y me impactó mucho su naturaleza volcánica así como ver los biólogos del Parque cómo salían fuera del recorrido de los turistas para adentrarse en la isla para estudiar las aves nidificantes. Reconozco que me atrajo esto y que fuera una profesión que no obligaba a llevar uniforme.

La verdad es que fue una suerte cuando hace unos cuantos años pude visitar la Isla Grossa de la mano de Carlos Fabregat, al que pude acompañar una jornada de trabajo de estudio y seguimiento de la flora de las Islas Columbretes.

Escoger específicamente la botánica fue un poco más tarde. Yo tenía claro que me gustaba el campo y la ecología, y el estudio de las interacciones entre los seres vivos y el ambiente era lo que más me atraía. Aunque mi intención inicial al llegar al Botánico era el estudio de la ecología vegetal, la influencia de Gonzalo Mateo fue decisoria para inclinarme por el estudio de la flora.

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Con Carles Fabregat y Gonzalo Mateo y el alumnado del curso de Botánica práctica del sistema Ibérico de la Universidad de Verano de Teruel (Alcalá de la Selva, 2012). 

 

Y tu trabajo, ¿en qué consiste?

Como técnico en la colección de plantas vasculares del Jardín Botánico, desarrollo acciones para el mantenimiento y ampliación de la colección. Esto se traduce en introducir pliegues de herbario tanto físicamente en las estanterías, donde está depositado, como virtualmente en una base de datos.

También determinamos los pliegues nuestros o de terceros que no lo están a nivel específico, y revisamos determinados grupos en función de las novedades taxonómicas. Al mismo tiempo, depuramos errores que puedan detectarse en la base de datos y también recolectamos directamente en el campo plantes para introducirlas en el herbario.

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Con Jesús Riera, conservador de l'Herbari del Jardí Botànic, en las campañas de herborización de la AHIM por tierras del pre-pirineo aragonés (2013).

 

¿Cómo ha cambiado lo que haces con los años, en cuanto a tecnologías o infraestructuras?

Mi primera beca en el herbario fue en el 2006, y después de un tiempo haciendo otras cosas, volví al herbario hace cinco años. Han sido solo siete años de un punto al otro, pero pienso que ha habido cambios significativos muy importantes. Puede ser no tanto en cómo hagamos nosotros nuestro trabajo, pero sí en su repercusión. El contenido de las colecciones de historia natural, miles de datos, actualmente están al alcance de todo el mundo a trabas de plataformas como Gbif, cosa que permite que cualquier investigador pueda usar los datos del herbario para sus investigaciones con tan sólo unos clics desde su ordenador, sin que prácticamente tú te des cuenta. Esto supone un grado de exposición de los datos del herbario muy grande, y también un uso enorme, así que constantemente estamos revisando los datos, que son la base de muchos estudios de investigación.

Además hoy en día el acceso a artículos científicos e incluso a obras clásicas botánicas como el Species Plantarum de Linneo es muy fácil y gratuito, así como al escaneo de pliegues de herbario, haciendo muy fácil un trabajo que antes suponía sí o sí desplazarte a un determinado herbario o biblioteca que quizá estuviera, en algunos casos, fuera del tu país.

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Con Elena Carrió y Pilar Blasco, estudiando poblaciones de Silene hifacencis en la isla de Es Vedrà, en Ibiza (2009).

 

¿Cómo ves la situación laboral PRESENTE?

En el herbario no nos podemos quejar demasiado comparando con otras instituciones similares. Personalmente sí que podría decir que la situación laboral podría mejorar debido a la incertidumbre de no estar fijo. A lo largo de toda mi vida laboral, siempre me he encontrado en una situación inestable, inestabilidad estable como digo yo, aunque también he estado en el paro un par de veces. Y ahora la situación no es mejor, cada año tenemos que estar pendientes de una renovación.

 

¿Trabajas solo o en equipo?

Generalmente siempre he trabajado en equipo, y por suerte, casi siempre he tenido buena sintonía con las personas con las que he compartido tarea, cosa que considero esencial. En el herbario somos dos personas, el conservador del herbario, Jesús Riera,

y yo. Pienso que hacemos un buen equipo y que nos compenetramos bien. Siempre que estoy encallado en algo y no encuentro la salida es importante tener al lado en una persona en quien confiar para que te ayude y, generalmente, es en ese momento, cuando se ponen las cosas en común, que sale la chispa para poder continuar avanzando.

Y a la hora de salir al campo, además de la seguridad que te da estar acompañado por el tema de los accidentes, las jornadas son triplemente productivas cuando son cuatro los ojos que miran la naturaleza.

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Con Jesús Riera tomando notas para Banco de Datos de Biodiversidad y herborizando para el Herbari (Arroyo Cerezo, Racó d’Ademús, 2013).
 

¿Qué herramientas necesitas en tu día a día?

Lo más importante son los pliegues de herbario, que pueden llegar por recolecciones propias, de investigadores de la Universidad o de donaciones otras personas. Por lo tanto necesitamos un coche para ir a buscarlos, prensas para prensar y secar el material y un ordenador para introducir los datos de los pliegues. Está claro que una conexión a internet para poder poner al alcance de todo el mundo la información del herbario también resulta necesaria. También hacen falta estudios de flora y monografías sobre determinados géneros.

En el campo se necesitan libreta de campo, GPS, mapas y guías de campo. Todo esto actualmente se encuentra en una tablet, donde podemos descargarnos en PDF obras de referencia, podemos anotar nuestras observaciones de campo y podemos, con la ayuda de aplicaciones, geoposicionarnos sobre el mapa y saber en todo momento por dónde vamos, además de señalar puntos de flora interesante o grabar íntegramente el recorrido que hacemos, para poder volver o enviárselo a cualquier investigador interesado.

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Cartografiando vegetación en la Manseguerota (Albufera de València) con Carlos Fabregat y Joan Casabó (2010).

 

Imagina un incendio, ¿qué salvarías del herbario?

Antes que nada a mi jefe y compañero Jesús Riera, está claro, jejeje. Después, es cierto que los pliegues son lo más valioso que tenemos en el herbario, los cuales deberíamos de categorizar en orden de importancia. En el herbario tenemos actualmente unos 235.000 pliegues, y entre ellos, más o menos unos 500 son pliegues tipo, que serían los de más valor, puesto que se trata de aquellos pliegues de referencia sobre los que se hace la descripción de un nuevo taxon.

Después tenemos pliegues antiguos, desde mediados del siglo XIX, de ilustres botánicos como C. Pau, P. Font Quer, y también tenemos colecciones valiosísimas de determinados géneros conflictivos, producto del trabajo costante de los investigadores de la UV, como es el caso de géneros como Hieracium, Pilosella, Thymus, Teucrium, Antirrhinum o Chaenorhinum, o debido a donaciones familiares, como es el caso del género Sideritis, donde tenemos depositado el herbario personal de D. Jose Borja Carbonell, fruto de sus estudios.

 

¿Cuál dirías que es la parte más desagradable delo que haces?

Pienso que desagradable no hay nada, la verdad, pero hay algunas tareas que no te gustan tanto, como incluir físicamente los pliegues dentro del herbario, y otras mejores como es el caso del estudio y determinación de las muestras que te gustan más. Igualmente hay épocas del año más gratas para salir al campo y otras, como finales de Julio, cuando se hacen muy duras las jornadas.

 

¿Qué crees que llama más la atención del herbario al alumnado que tenéis en prácticas?

Desgraciadamente hace unos cuántos años que no tenemos gente haciendo prácticas. Y reconozco que considero que los estudios botánicos y en concreto los estudios florísticos no tienen demasiada atracción por parte de los estudiantes. Tal y como están planteados ahora los estudios y proyectos, es mucho másviable dedicarte a la parte genética y molecular que no al estudio taxonómico tradicional con la revisión de pliegues y estudios morfométricos. Supongo que llegará un momento en que se encontrará un equilibrio entre la vertiente más de bata y la vertiente más de bota, y espero que no sea demasiado tarde como para no poder volver atrás.

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Con el dr. Pedro Monserrat y los integrantes de la campaña de la AHIM de herborización conjunta en Jaca, 2013.

 

¿Te consideras discípulo de algún botánico en especial?

Claramente me considero discípulo de Gonzalo Mateo, quien pienso que directa o indirectamente ha influenciado en varias generaciones de botánicos valencianos, y de fuera de la Comunidad, estén o no en la Universidad o dedicándose principalmente a la botánica. En mi caso ha influido en bastantes cosas, pero no sólo desde el punto de vista botánico, sino también desde el personal. Son muchas horas de campo y de conversacionesque quieras que no trascienden del ámbito profesional.

Además de él, a quien le debo gran parte de mis conocimientos y pasión por la botánica, son muchas personas de quienes he aprendido, muchas de ellas igualmente relacionadas con el Dr. Mateo, y otros que he encontrado en el Jardín.

 

¿Y a qué botánico o botánica te hubiera gustado conocer?

Además de muchos de los botánicos que ya se han comentado como por ejemplo C. Pau o P. Font Quer, un botánico que me resulta bastante fascinante por su tenacidad y humildad es Francisco Loscos Bernal, farmacéutico aragonés y coautor junto a Jose Pardo Sastrón, de la Series inconfecta plantarum indigenarum Aragoniae, un compendio de la flora aragonesa conocida a mediados del siglo XIX, y que debido a todas las dificultades encontradas en España para poder publicarla decidieron enviársela al alemán M. Willkomm, quien tuvo el interés de editarla y publicarla, y donde se puede leer como introducción la carta que estos dos botánicos enviaron al alemán, y donde se muestra la humildad de los botánicos aragoneses.

Se trata de un botánico local, prácticamente no salió de Aragón y centró todo su trabajo en esa región, y también se trata de un buen botánico, que describió con suficiente acierto muchas especies nuevas para Aragón, además de crear escuela y formar a importantes discípulos como por ejemplo C. Pau.

Además, se trata de unos de los botánicos que pienso que más ha luchado y defendido el papel necesario e importante de los herbarios en los estudios botánicos. Él mismo creó con muchas penurias y gastándose sus ahorros, un importante herbario de Aragón, y suyas son estas líneas sobre su parecer en relación a los mismos: «los herbarios son la práctica, la prueba de la verdad o del error representado con vivos colores, son una conquista duradera que admite a la vista correcciones seguras, pero jamás retroceso».

 

Una última pregunta. tienes una hija pequeña, ¿es fácil la conciliación de la botánica con la vida familiar?

Entiendo compaginar la vida laboral y personal o familiar como poner al mismo nivel ambos aspectos de la vida. En mi caso no puedo quejarme, aparte de querer hacerlo, cuento con todos los ingredientes que creo que facilitan la conciliación: un buen horario, un jefe que está en la misma línea y una pareja y familia fantásticas.

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Con las nuevas generaciones, mirando al futuro.

 

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia