Jacques Cousteau, el guardián del mar

El gran mérito del francés Jacques Cousteau fue poner al alcance de la humanidad el lugar más inexplorado del planeta, los fondos oceánicos. Con su trabajo a bordo del Calypso, este oceanógrafo ayudó a crear una conciencia sobre la necesidad de proteger la naturaleza marina.

El nombre de Jacques Cousteau está íntimamente ligado con su gran aliado, el mar. Las ballenas, los tiburones y cientos de especies de peces y plantas que viven bajo el agua llegaron a nuestros ojos gracias a sus documentales marinos, en los que fue pionero. Divulgador nato, Cousteau montó su propia productora de equipos de rodaje para filmar los fondos marinos, y sus películas no tardaron en obtener un gran éxito popular, obteniendo incluso la Palma de Oro del festival de Cannes en 1965, por su película El Mundo del Silencio. Un año después y gracias a este trabajo ganó también el primero de los tres Óscar de su vida. 

 

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Pero además de su faceta divulgativa, Cousteau también desarrolló desde joven un espíritu investigador, creando en 1943 la primera escafandra autónoma, para respirar aire a presión desde una botella a distintas cotas de profundidad. Gracias a este ingenio, por primera vez el hombre podía moverse libremente bajo el agua sin necesidad de conectarse a equipos de suministro de aire desde la superficie.

 

Investigador y divulgador

Lo recordamos siempre con su inseparable gorro rojo y la piel tiznada por el tiempo y los océanos, conformando un personaje que nació St. André de Cubzac (Gironde, Francia) en 1910 y que a los 20 años ya entró en la Academia Naval Francesa. Desde 1933 a 1935 sirvió en el Lejano Oriente a bordo del crucero Primauguet y ya en tierra, en Shanghai. Posiblemente uno de los momentos más importantes de su vida fue cuando se colocó, cerca de Toulon, su primera máscara subacuática, momento en el que sus ojos se volvieron submarinos.

 

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Después de la Segunda Guerra Mundial, Cousteau creó y organizó, junto con el Comandante Philippe Tailliez y Frédéric Dumas, una unidad de investigación subacuática para efectuar experimentos técnicos y estudios de laboratorio sobre el buceo, que sería el germen de todas las que después se fundaron a lo largo y ancho del planeta. En 1950 compró el Calypso, un antiguo dragaminas que transformó en un barco oceanográfico.

 

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El Calypso

 

Con él comenzarían sus grandes aventuras por el mar, navegando por todo el mundo algunos de los ambientes acuáticos más recónditos del planeta.  Sus esfuerzos se dedicaron a mejorar e impulsar nuevas formas de buceo, cada vez más seguras. Por ejemplo diseñó el Platillo de Buceo, un sumergible redondo, y botó dos sumergibles monoplaza, las Moscas Marinas. Además dirigió experimentos sobre técnicas de buceo en saturación, diferentes experiencias en las que se respiraban mezclas de helio y oxígeno, viviendo y trabajando a 100 metros de profundidad durante tres semanas.

 

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Durante más de 50 años, Cousteau exploró e investigó el mar y sus formas de vida, y aunó esfuerzos en promover la importancia de conservar nuestros mares, convirtiéndose en la voz del continente azul en la tierra. Finalmente, el corazón le falló a los 87 años y descanasa al mausoleo familiar en Saint-André-de-Cubzac, su ciudad natal. Gracias a sus investigaciones, el hombre aprendió más sobre los océanos en unas décadas que durante toda la historia anterior de la humanidad.

 

El legado de Cousteau

En octubre de 1960 una gran cantidad de desperdicios radioactivos iban a ser descargados en el mar por la Comunidad Europea de la Energía Atómica. Cousteau organizó una campaña publicitaria con la cual ganó amplio apoyo popular de la gente y el tren que llevaba los desperdicios fue detenido por mujeres y niños sentados en las vías del tren y fue enviado de vuelta a su lugar de origen. Gracias a esta acción, el debate sobre los experimentos nucleares se convirtió en una realidad, y Cousteau en el abanderado de la conservación de los mares y océanos. Las generaciones futuras tienen derecho a una tierra sin contaminación ni destrucción, escribió el Jacques Cousteau. La frase pertenece a documento "Carta de Derechos de las Generaciones Futura" que publicó el famoso divulgador científico y defensor de los ecosistemas marino, en 1979.

 

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En 1993, el Presidente de Francia nombró a Cousteau Presidente del recién creado Consejo de los Derechos de las Generaciones Futuras, cargo del que dimitió en 1995 como protesta contra la reanudación de las pruebas nucleares francesas en el Pacífico.

 

En la actualidad, Cousteau está considerado uno de los exploradores más influyentes y protectores del medio ambiente del siglo XX y a menudo es descrito por los biólogos marinos más como un comunicador que como un científico empírico, cuyo principal objetivo era dar a conocer el océano y sus criaturas. En realidad, muchos sostienen que Cousteau era simplemente un auténtico amante de la naturaleza.

 

A lo largo de su vida realizó más de setenta filmaciones para la televisión y produjo tres películas completas de larga duración, The Silent World que obtuvo un Oscar y una Palma de Oro, World Without Sun con tambiénun oscar y el Gran Premio del Cine Francés para la Juventud, y Voyage to the Edge of the World. Respecto a su bibliografía, escribió alrededor de medio centenar de libros publicados en más de doce idiomas, entre los que destacan los de la última etapa de su vida: "Viaje de Cousteau al Amazonas" (1984), "Jacques Cousteau / Ballenas" (1988), "Las Islas del Pacífico" (1990), "La Isla de los Espíritus" (1995), y "El Mundo de los Delfines" (1995).

 

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Pero a pesar de todos sus logros, lo que más destaca es la pasión de Cousteau por el mar y su defensa incorruptible del medio ambiente. Prueba de ello es su "Carta de Derechos de las Generaciones Futuras", con la que en 1974 inició una cruzada ecológica ante diversos foros internacionales. Su propósito consistía en llamar la atención sobre los peligros a los que se enfrentarían las futuras generaciones ante el deterioro de nuestro planeta. Aunque en su momento los deseos de Cousteau no se cumplieron, el documento carecía de base y apoyo jurídico sostenido, con el paso del tiempo la UNESCO adoptó como norma algunos de sus principales puntos.

 

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El presidente John F. Kennedy entrega Medalla de Oro de la National Geographic Society al capitán Jacques Cousteau, Director General del Oceanario de Mónaco (centro) en los escalones de la Columnata West Wing. A lo largo de su vida Cousteau obtuvo diversos reconocimientos entre ellosel Premio de los Fundadores del Consejo Internacional de la Academia Nacional de Artes y Ciencias en Nueva York en 1988, Premio Internacional del Instituto Catalán de Estudios del Mediterráneo en 1991, el doctorado honorario por la Universidad de California en Berkeley, la Universidad de Brandeis, el Instituto Politécnico Rensselaer y la Universidad de Harvard, y en 1989 fue nombrado miembro de la prestigiosa Academia Francesa.

 

Además Jacques Cousteau fue el impulsor de nuevas disciplinas científicas como la oceanografía. En los años cuarenta, cuando comenzó su carrera como investigador, el océano se consideraba un lugar peligroso y misterioso por la mayoría de los habitantes de este mundo. Hoy en día unos 6 millones de personas tienen una licencia de buceo recreativo.

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

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