El Sabio Moro

Nacido en la localidad valenciana de Titaguas en 1777, Simón de Rojas Clemente es parte de la historia de la botánica por sus descripciones naturales, botánicas y agrícolas del sur de la Península, sus estudios sobre las Gramíneas, y por ser el descubridor de una nueva especie, el pinsapo.

Simón de Rojas Clemente se sintió desde joven muy atraído por la naturaleza, sin embargo ingresó en el Seminario de Segorbe a los diez años por motivos familiares. Allí estudió Humanidades y después fue enviado a Valencia para seguir cursando filosofía y otras disciplinas propias de la carrera eclesiástica. Pero con la publicación de Observación sobre el Reyno de Valencia de Cavanilles, su interés por la descripción de plantas fue en aumento.

 

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Seminario de Segorbe

 

A los 23 años se marchó a Madrid para ingresar en su Real Jardín Botánico y estudiar botánica, formándose bajo la tutoría de dos grandes maestros de la época, Casimiro Gómez Ortega y Antonio José de Cavanilles. Hacia el 1800 conoce a otros dos jóvenes estudiantes, Mariano La Gasca y Donato García, con quienes comienza a investigar sobre los cereales y las criptógamas. Gracias este interés los tres publican su primer trabajo de investigación botánica en 1802, utilizando diferentes colecciones del Jardín para establecer nuevas clasificaciones de musgos y helechos. Un año antes Simón de Rojas ya había colaborado con Lagasca, en tomo V de los Anales de las Ciencias Naturales que estaba proviendo.

 

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Real Jardín Botánico de Madrid

 

Tras sus primeras publicaciones se produce un hecho que cambiará su vida, es nombrado profesor de la Cátedra de árabe y allí conoce al espía, arabista y aventurero Domènec Badia i Leblich, más conocido como Alí Bey. De origen catalán fue uno de los espías más importantes de principios del XIX. Ambos eran amantes de la lengua árabe y de las ciencias naturales, y por eso planearon una expedición a los países islámicos apadrinada por Manuel Godoy, primer ministro de Carlos IV.

 

Después Badía y Rojas viajaron a Francia donde prepararon cada uno un herbario con especies francesas e inglesas. Durante la preparación de su viaje, Rojas clasificó más de nueve tomos de especies. De nuevo en España, Rojas adoptó la indumentaria árabe y tomó el nombre de Mohamed ben Alí con la esperanza de viajar con Badía en su expedición, un viaje científico que en realidad era sino una estrategia de espionaje por el norte de África planeada por Godoy.

 

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A la izquierda Domingo Badia camuflado y a la derecha Manuel Godoy, Duque de Alcudia y Príncipe de la Paz


Cuando se destapó la falsa y para comprar el silencio del científico, Godoy designó a Rojas la cantidad de 1.500 reales mensuales y durante cuatro años, y el encargo de la que prometía ser la gran obra de su vida, un estudio sobre las producciones y la historia natural del Reino de Granada, de forma parecida a lo que Cavanilles había hecho en Valencia, con total independencia de cualquier otra autoridad académica y administrativa.

 

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Variedad de viña en Andalucía


Instalado en Andalucía, durante casi dos años se centró en recorrer todos los rincones del Antiguo Reino de Granada y la zona de Jerez y Sanlúcar de Barrameda, localidad en la que fijó su residencia para recoger muestras de plantas silvestres y cultivadas, observando las distintas formas de cultivo y los suelos de la zona, estableciendo los distintos microclimas y estudiando la adecuación de cada planta o cultivo al medio natural.

 

La agricultura científica era uno de sus objetivos, así que publicó distintos artículos en el Semanario de Agricultura y Artes dirigido por Francisco Cea. Recopilándolos después crearía su obra Variedades de la vid común que vegetan en Andalucía. De esta época son muy famosas sus excursiones por la Serranía de Ronda donde, según las crónicas, describió por primera vez una rara y curiosa especie autóctona de la zona, el pinsapo.

 

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El Pinsapo o Abeto español, Abies pinsapo, es una especie espontánea y endémica de sierras del sur de España (Cádiz y Málaga).


En 1808 Rojas establece junto al agrónomo Esteban Boutelou el Jardín Experimental y de Aclimatación de Sanlúcar de Barrameda, donde dio clases y realizó investigaciones sobre las parras. En su discurso inaugural Rojas señaló que el estudio científico de la agricultura estaba en sus comienzos, puesto que la meteorología era todavía primeriza, la química moderna tenía solamente unos treinta años y la edafología consistía tan sólo en algunos datos publicados recientemente por Alexander von Humboldt. Entre los alumnos de Rojas se encontraba María Josefa de la Piedra (Cádiz, 1775), una de las pocas mujeres españolas científicas del siglo XIX.

 

El estallido de la Guerra de la Independencia hizo que sus ambiciosos planes quedaran trastocados, a causa de problemas políticos decidió abandonar los proyectos científicos que le ofrecía el gobierno de José Bonaparte y se alistó en el ejército español como médico. En los monetos de más violencia volvió a Titaguas, donde se dedicó a tareas científicas y humanitarias intentando recopilar datos para escribir la historia de su pueblo natal. Describió distintas especies de pájaros y plantas, y creó una compañía de teatro aficionado donde él mismo interpretó algunos papeles.

 

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Alrededores de Titaguas

 

Cuando terminó la Guerra volvió a Madrid para ocupar el cargo de bibliotecario del Real Jardín Botánico y ser el editor del Semanario de Agricultura en el que publicaría sus últimas investigaciones centradas en el estudio de cereales. En 1818 incluyó una descripción de veinte especies de trigo en el primer volumen de su edición de la Agricultura general de Gabriel Alonso de Herrera, y publicó también estudios sobre el centeno y el algodón.

 

Dos años después fue elegido en las Cortes formando parte de las comisiones de Agricultura, Salud e Instrucción Pública. Sin embargo, sólo intervino un vez en el Parlamento para defender la creación de una granja experimental de agricultura en su Sanlúcar de Barrameda. En 1823 volvió a Titaguas para terminar su obra Historia natural de Titaguas, donde siguió haciendo colecciones de plantas, insectos y animales disecados, y empezó a estudiar apicultura tomando como ejemplo el Manual de Apicultura General de Alonso de Herrera.

 

El Jardín Botánico de la Universidad de Valencia quiso rendirle homenaje en 1927 para conmemorar el primer centenario de su muerte instalando, por encargo de Lo Rat Penat, una escultura de Rojas en el Jardín. Un busto que recientemente, en 2011, fue trasladado a un nuevo emplazamiento junto a la puerta principal y que le otorgaría la visibilidad que merecía.

 

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Entrada principal del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia 


Aunque Rojas no trabajara directamente con el Jardín si lo hizo con diferentes contribuciones a la Universidad de Valencia y desarrolló un papel muy importante como naturalista y botánico en el territorio valenciano, sobretodo respecto a Titaguas con quién el Jardín mantiene una muy buena relación de colaboración para difundir la figura del científico. De hecho, están preparando de manera conjunta un audiovisual sobre su vida que muy pronto estará disponible.

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

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