EL BOTÁNICO DE LOS BALCANES

El Jardín Botánico de Kilkis es el más pequeño de Grecia en extensión pero también uno de los lugares preferidos por los ecosturistas. Se trata de una pequeña joya engarzada entre montañas en la cordillera de Kroussia en la que conviven más de 5.700 especies, muchas de ellas en peligro de extinción.

Puede que la importancia de Grecia como civilización y epicentro del mundo clásico sugiera que el país esté lleno de jardines botánicos igualados a su grandiosa historia, y así es. Por ejemplo, el Jardín Nacional de Atenas, ubicado en pleno centro de la capital helena e inaugurado por la reina Amalia en 1839 (reabierto definitivamente al público en 1923), tiene una superficie de 160.000 metros cuadrados que acogen más de 500 tipos de árboles entre los que destacan las variedades exóticas recogidas por el diseñador del jardín, Friedrich Schimdt, que realizó expediciones por todo el mundo en busca de plantas raras.

 

También en Atenas se encuentra en Jardín Botánico Philodassiki, creado en 1899 por el ingeniero Andréas Kordellas y el silvicultor Constantinos Samios, con el objetivo de cultivar las especies con las que repoblar las colinas y alrededores de la capital de Grecia. Así pues, la peculiaridad de este Botánico es su carácter forestal que, unido a su estado salvaje, le confieren un atractivo especial y único.

 

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Jardín Nacional de Atenas

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Jardín Botánico Philodassiki

 

Atractivo por su relación con la mitología es el Jardín Botánico de Paphos, de visita obligada cuando se visitan los famosos Baños de Afrodita, un pequeño nacimiento de agua que aparece de las entrañas de la montaña. Para llegar hasta allí hay que atravesar un pequeño Botánico característico por su flora y fauna mediterráneas. Igualmente atractivo y vinculado con la historia, en este caso científica, es el Jardín Botánico de Kos, una isla situada en el Egeo Oriental, cercana a la costa de Turquía y famosa por ser la patria de Hipócrates.

 

Y quizá precisamente por eso, por haber visto nacer a uno de los padres de la medicina, el Jardín Botánico de Kos alberga muchas plantas medicinales y aromáticas como la lavanda, el tomillo, la menta o el romero, y otras tantas especies autóctonas desconocidas. También destacan, al igual que en toda la isla, los frutales como el platanero y el limonero. El Botánico de Kos está situado cerca de la colina que albergaba el templo dedicado al dios de la salud, Asclepios, que incluía un centro de curación, termas y una escuela de medicina promovida por el propio Hipócrates.

 

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Baños de Afrodita

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Jardín Botánico de Kos

 

Pero de entre todos estos jardines hay uno que destaca sobre el resto, por la belleza del paraje y por las singularidades que hay en su interior. Se trata del Jardín Botánico de Kilkis, también llamado Botánico de los Balcanes y situado a apenas 70 kilómetros de Tesalónica, un pequeño rincón lleno de biodiversidad situado en mitad de la cordillera de Kroussia, con una parte en Macedonia y otra en Grecia, y famosa por su excepcional flora que hace las delicias de los amantes de la montaña, quienes las recorren a través de sus numerosos caminos y senderos forestales.

 

Entre estos peliagudos picos encontramos, en su parte más alta, el lago Doiran, con la particularidad de que sus aguas son saladas por estar comunicadas con el mar, y al sur de las montañas el hermoso lago Pikrolimni, con un centro natural donde puede disfrutarse de una sesión de lodoterapia y otra gran variedad de tratamientos para la piel. Si a esto unimos el cercano yacimiento arqueológico de Palatino, ubicado en la montaña del mismo nombre y famoso por ser el lugar al que según la tradición huyeron los supervivientes de la mítica Troya, nos damos cuenta de que el Jardín Botánico de los Balcanes asoma, como por arte de magia, en este enclave único para convertirse en una de las reservas de la biodiversidad más importantes de Europa.

 

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Jardín Botánico de Kilkis

 

A pesar de la cantidad de historia que le rodea, el Botánico de Kilkis es muy joven (fue fundado en 2001) y no muy grande en extensión. Pero aún así, en poco más de una década se ha convertido en uno de los botánicos más importantes de su país por la gran cantidad de especies que alberga y por ser un reflejo de la riquísima flora griega. Es también un punto importante para la divulgación donde se organizan exposiciones y eventos relacionados, sobre todo, con el respeto al medio ambiente y la biodiversidad.

 

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Lago Pikrolimni

La organización del jardín podríamos decir que es divulgativa e “instintiva”, presentando las especies según taxonomía, historia o adaptación al medio. También es curiosa su disposición, poco habitual para un Jardín Botánico. Siguiendo la tradición griega, cerca del edificio central donde está la sala de exposiciones están las plantas útiles, es decir, las aromáticas, medicinales y farmacéuticas como el orégano o la salvia, y un poco más lejos, los frutales. El centro del jardín está atravesado por una imponente avenida principal bordeada por una hilera de fresnos.

 

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El Botánico de Kilkis alberga dentro de sus dominios el Instituto griego de Investigación de Horticultura, además de otro patrimonio como construcciones realizadas en piedra y madera. Paseando por los alrededores de esta institución científica encontraremos senderos y arroyos artificiales y podremos disfrutar de más de 5.000 especies, muchas de ellas raras y otras tantas en peligro de extinción. Destacan los numerosos bosques que se encuentran en el jardín y en el que podemos encontrar especies típicas del Mediterráneo como los robles y las encinas. Y si hablamos de árboles, hay que hacer mención obligatoria al arboretum ubicado en la parte más alta del Botánico, que cuenta con casi cuatrocientas especies leñosas nativas de los Balcanes.

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

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