Edward O. Wilson, un naturalisata moderno

Con dos premios Pulitzer, Edward O. Wilson encarna al naturalista moderno por excelencia, y se ha ganado un merecido espacio en el pabellón de los humanistas inmortales. Ademá es el autor y padrino de una de las palabras más de moda a nivel medioambiental, biodiversidad.

Leer sobre la vida de Edward O. Wilson es hacerlo también sobre la historia del ser humano y sobre la complejidad del mundo que nos rodea. Aunque es entomólogo de formación y vocación, también puede ser definido como humanista, y asegura que a estas alturas todavía somos unos profanos en el desconocido y vertiginoso universo de los insectos y en el de los seres humanos, animales a los que observa y describe como pocos lo han hecho hasta ahora.

 

Explica que las hormigas, su animal favorito y al que más ha estudiado, son seres increíbles con una organización social prácticamente perfecta. Pero nosotros, los seres humanos, no podemos permitirnos ser así. Si el hombre se comportara como las hormigas, asegura, seríamos esclavos dentro de las colonias y estaríamos permanentemente en guerra. Por eso, el que muchos han llamado alumno aventajado de Darwin, invita a la reflexión desde su despacho en el Museo de Zoología Natural de Harvard.

 

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Especializado en el mundo de las belicosas hormigas, Edward O. Wilson ya ha catalogado más de 450 especies diferentes y es propietario de la mayor colección de estos seres que existe en el mundo, compuesta por unos 5.000 ejemplares

 

Wilson afirma que un nuevo mundo, casi utópico, todavía es posible, y que de la misma forma que durante el siglo XX el hombre desmontó la Tierra como si fuera un reloj, destruyendo lo que se encontraba a su paso en pro del progreso, el siglo XXI está llamada a ser la era en la que el ser humano integre todas las piezas de nuevo. Quizá en el siglo XXII, visto desde este punto de vista, nuestro planeta sea un auténtico paraíso algo que Wilson defiende con fe y optimismo, viendo la conservación como el punto de inflexión para que esto sea posible.

 

Pasión por los pequeños animales

El interés de Edward Osborne Wilson por los insectos fue temprano y estuvo marcado por una serie de infortunios que, contrariamente a lo que puede parecer, se tornaron a su favor. Nacido en Birmingham, (Alabama, 1929), a los siete años sufrió un accidente de pesca en el que perdió la vista del ojo derecho, además desarrolló una severa miopía en el ojo izquierdo y sufrió problemas auditivos que le impedían percibir los registros más agudos del canto de los pájaros. Todo ello hizo que no se interesara por la fauna más aparente, como mamíferos, reptiles y aves, sino por los seres más pequeños, particularmente las hormigas.

 

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Ewdard Wilson el "Lord de las hormigas"


En 1949 se graduó como biólogo y poco después se doctoró en Harvard, donde obtuvo un puesto como profesor asistente, lo que le permitió realizar numerosas expediciones y conocer y estudiar los ricos ecosistemas tropicales, los desiertos y las estepas. Gracias a esta visión global el entomólogo amplió su concepción del mundo y del ser humano, y comenzó a rumiar a lo que con el tiempo sería su gran obra.

 

Durante sus primeras investigaciones, Wilson alcanzó hitos indiscutibles como el descubrimiento de la comunicación entre hormigas mediante señales químicas, las feromonas, teoría que desarrolló en el artículo Pheromones publicado en Scientific American en 1963. Además, fue capaz de describir la compleja organización social en castas de las hormigas y la existencia de una división del trabajo según la edad de cada individuo de la colonia.

 

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Comunicación entre hormigas

 

Sus investigaciones enfatizaron la importancia de la etología, es decir, del estudio del comportamiento, para la comprensión de las relaciones entre los insectos. Gracias esta investigación y su desarrollo publicaría algunos años después la obra que le daría fama internacional, Insect Societies (1971), con la que ganó su primer Pulitzer. Con ella se hizo famoso por atraer novedad y controversia dentro y fuera del ámbito científico, abriendo paso a una nueva disciplina, la sociobiología, materia a través de la cual Wilson proponía que, al igual que en otros animales, la conducta humana está sujeta a la selección natural y la herencia biológica. Estos estudios contribuyeron a ampliar la comprensión de la biología evolutiva, añadiendo el factor del comportamiento social, que hasta entonces quedaba restringido al campo de la sociología y las humanidades.

 

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Clasificando hormigas en el Parque Nacional de Gorongosa en Mozambique, África


Wilson y la evolución

Fiel a los principios neodarwinistas, en 1975 y con toda la experiencia acumulada durante años de investigación del comportamiento de las hormigas, Wilson publicó Sociobiology: The New Synthesis. En esta obra intentaba responder a preguntas no resueltas por los neodarwinistas y su teoría sintética de la evolución.

 

Introducía, por ejemplo, la noción de conducta altruista justificando su existencia en numerosas especies, las sociedades de hormigas serían un caso paradigmático, por los beneficios que reporta el sacrificio de un individuo en favor del bien de la colonia, en pro de la conservación de los genes que comparten todos los miembros de una comunidad. Su teoría contó con adeptos desde un principio, pero también levantó amplias controversias, y algunos llegaron a considerarlo racista porque según ellos, proponía una nueva forma de eugenesia.

 

Algunos años antes había publicado la que sería su obra más reveladora, The Theory of Island Biogeography, una investigación sobre el desarrollo, la supervivencia y las relaciones en el entorno que se fraguan en un ecosistema tan concreto como es una isla. Con este estudio, Wilson investigó sobre la formación de especies en las islas, así como la disminución de la biodiversidad que experimentan los ecosistemas insulares. Años después, en la década de los 80, acuñaría uno de los términos fundamentales en ecología y del que se convertiría en padre y padrino, la biodiversidad.

 

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Mapa de Puntos calientes de la biodiversidad


Edward O. Wilson es un apasionado conservacionista que aboga por la conservación de los puntos calientes de biodiversidad, Biodiversity hotspots, áreas que apenas representan 1,4 % de la superficie de la Tierra pero que contienen el 60 % de las especies del planeta. Su conservación sería el único medio de evitar la catástrofe ecológica que el constante crecimiento demográfico humano podría causar. Muchos de los más recientes trabajos de Wilson tratan sobre la conservación de las especies, y en sus conferencias y ponencias, así como en sus publicaciones, la conservación aparece como punto clave.

 

Considerado como uno de los científicos más notables de la historia, Wilson nunca ha abandonado su otra gran pasión, la docencia, y actualmente es profesor honorario de la Universidad de Harvard y conservador del Departamento de Entomología del Museo de Zoología Comparada.

 

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Reconocimientos únicos

Los avances de Edward O. Wilson y su fusión de materias tan dispares como la biología y la entomología con la sociología, le han valido el reconocimiento de la comunidad científica general. De entre todos los premios que ha recibido, podemos destacar dos premios Pulitzer. El primero, por Insect Societies (1971), obra de la que ya hemos hablado anteriormente, y el segundo por The Ants, escrito en colaboración con Bert Hölldobler en 1990 y que constituye un compendio fundamental para todo estudioso de las hormigas.

 

El Dr. Wilson es una de las dos únicas personas que han recibido la concesión más alta en ciencias de Estados Unidos, la medalla nacional de la ciencia, también es poseedor del premio Crafoord, con el que la Real Academia Sueca reconoce algunas áreas como la biología, oceanografía, matemáticas o astronomía, no cubiertas estrictamente por los Premios Nobel. Uno de sus últimos reconocimientos fue en el año 2010, cuando fue galardonado en los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Ecología y Conservación de la Biodiversidad, por acuñar el concepto de biodiversidad y por contribuir extraordinariamente a concienciar a la sociedad de su valor.

 

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Más información:

http://eowilsonf

oundation.org

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

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